MasterChef ha culminado su novena edición con Arnau París como ganador y con unos resultados algo insípidos. En su temporada número nueve, el talent show de cocina de Shine Iberia ha obtenido su peor dato histórico de audiencia media, con 1.683.000 espectadores, y su segundo peor share medio, un 15,2%. En comparación con la edición anterior, en la que Ana Iglesias se alzó como campeona, ha perdido 1.294.000 espectadores. 

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Estas variaciones en los datos de consumo en abierto tienen un origen multicausal. Por un lado, se debe a la fuerte competencia a la que ha tenido que hacer frente en su franja de emisión, como Supervivientes o Mujer, y también a la Eurocopa, que arrasó en audiencias a pesar de ser la menos seguida desde el año 2004. Por otro, y dando por hecho que el número de espectadores no debe ser absolutamente determinante para una cadena pública sin publicidad, el formato de entretenimiento estrella de TVE también aqueja cierto desgaste.

Desde hace tiempo, MasterChef arrastra vicios que provocan que el espectador, cada vez más acostumbrado al consumo a la carta, decida ignorar lo que se cuece en las cocinas más famosas de la televisión. Así pues, resulta cada vez más necesario que se actualice y podría hacerlo con propuestas como las que se exponen a continuación. 

1. Acortar la duración y empezar antes

Uno de los problemas principales de MasterChef es que es excesivamente largo. Arranca a las diez de la noche y dura más o menos tres horas, por lo que acaba a la una de la madrugada. Resulta evidente que una finalización tan tardía no resulta cómoda para el espectador, mucho menos cuando se emite los martes. En términos de audiencia, alargar el programa hasta la madrugada permite inflar el share, ya que la competencia disminuye y es más probable que quien esté viendo la televisión escoja MasterChef entre la oferta disponible en ese momento. 

Con estos datos sobre la mesa, aligerar las pruebas en edición, empezar antes o modificar su estructura serían las opciones más lógicas. Sin embargo, no parece que, de momento, nada de esto vaya a ser posible. En una entrevista para Vertele, la CEO de Shine Iberia, Macarena Rey, aseguró que "para acortarlo tendríamos que quitarle una prueba, arrancar con el exterior o arrancar con el plató y llevar a la eliminación. Es decir, hacer dos pruebas y no tres. Y el formato no está diseñado así". Además, se escudó en los datos de consumo en diferido, que son bastante positivos, para justificar que el programa de cocina finalice de madrugada y en que las otras cadenas empiezan el prime time media hora más tarde que ellos, a las 22:30, para no adelantar su emisión. 

2. Reformular el product placement

Si se comenta MasterChef en redes sociales, es habitual encontrar comentarios negativos sobre sus habituales emplazamientos de producto. Hay veces que se hacen de forma explícita (vinos, escuela online, el restaurante del programa…) y otras tácitamente, como con las visitas a algunos establecimientos de hostelería. De hecho, en el año 2017, la CNMC sancionó a TVE con 219.342€ por hacer publicidad encubierta de una bodega. Algo similar sucedió en la penúltima edición cuando se promocionó La casa de papel, serie de la competencia, en una prueba de exteriores. Aunque no hubo multa, sí que se produjeron quejas notorias por parte de trabajadores de la cadena.

Imágenes promocionales del cuarto programa de 'MasterChef'

Aparte de molestar a la audiencia, este tipo de acciones comerciales a veces cruzan líneas rojas que nunca deberían sobrepasarse en un ente publico que suprimió la publicidad en sus canales de televisión en el año 2009. Sin embargo, esta habilidad para insertar marcas o productos comerciales en la narrativa de MasterChef podría ser muy útil para dar visibilidad a productos audiovisuales de la propia cadena, como programas o series de ficción, que sí que necesitan este apoyo. 

3. ¿Necesita MasterChef el reality? 

Conforme MasterChef ha ido sumando ediciones, el componente de reality ha ido ganando peso en las tramas del programa. Sin embargo, hay que distinguir entre las interacciones orgánicas que surgen entre los concursantes y los momentos en los que el conflicto se fuerza para ganar contenido.

El ejemplo más claro de esto es Ofelia, participante de la última edición. Por su carácter voluble, la joven vivió una montaña rusa de emociones en su paso por los fogones. Sin embargo, el talent aprovechó su temperamento para crear un personaje antagónico.

El máximo exponente de esto fue cuando, por decisión de su compañero Dani, Ofelia se vio obligada a cocinar carne de potro en una prueba. Debido a su estrecha relación con los caballos, la joven terminó llorando y visiblemente afectada. Ni que decir tiene que este instante generado a propósito se convirtió en una polémica instantánea con gran impacto negativo hacia el programa en redes sociales y que consiguió acaparar titulares en medios de comunicación.

Lo sucedido con Ofelia, que sigue la línea de otras controversias como la del León come gamba o el papel de Saray en la temporada anterior, genera una pregunta: ¿es necesario que MasterChef recurra a este tipo de estrategias? Desde el punto de vista cuantitativo, cada vez que se lleva al extremo a los aspirantes los datos digitales y la visibilidad del programa en medios aumentan. Sin embargo, desde lo cualitativo, resulta bastante cuestionable que un talent show de la televisión pública recurra a estos ardides que pueden generar mala imagen y provocan quejas en los espectadores. 

Y quizá lo peor sea que lo hace sin la experiencia que sí tiene su competencia, especialmente Telecinco, en materia de realities. Esto causa que muchas veces se vean las costuras y que el espectador perciba una sensación de artificialidad de la que cualquier producto de telerrealidad o que beba de este género debería huir. 

Conclusión: MasterChef seguirá funcionando, pase lo que pase

Independientemente de las críticas o de todo lo que pueda mejorarse, MasterChef aún tiene mucho recorrido. El feudo de Jordi Cruz, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera se ha consolidado como la joya de la corona de Televisión Española en lo que a entretenimiento se refiere y, aunque a veces las cifras y las opiniones no acompañen, no habrá ninguna dificultad para seguir renovando. 

No obstante, intentar reavivar el fervor que el público sentía en las primeras emisiones es muy complicado si la receta se repite hasta la extenuación y no hay voluntad de incorporar ingredientes más actuales. Sea como fuere, Master Chef seguirá poniendo sabor a la vida, aunque cada vez sean menos los que se sienten en su mesa.