El conquense Fran parecía el gran favorito para ganar la novena edición de MasterChef. Era el caballito ganador de Jordi Cruz, el aspirante al que los jueces se rifaban para trabajar en sus restaurantes. Sin embargo, el camarero no tuvo un programa final brillante y se convirtió en el cuarto clasificado de la temporada.

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Los jueces le dijeron que sus platos no se merecían ser uno de los duelistas de la gran final, y esto rompía los esquemas de muchos espectadores. En las redes sociales Fran ha logrado el título de “ganador moral” de la edición.

Sin embargo, el ganador absoluto y real de MasterChef 9 ha resultado Arnau, que comenzó el programa cortándose su famosa coleta de guerrero. Ciertamente este comercial de Barcelona tuvo un desempeño brillante.

En la primera prueba, en la que hay que seguir a un chef, elaboró un plato realmente complicado, y destacó por encima de María, Meri y Fran. Solo él elaboró el postre de remolacha y frambuesa al completo, sin saltarse ningún paso ni dejarse ingredientes por el camino. Esto le valió llegar hasta la final.

En el último duelo, en el que se lleva a cabo un menú de elaboración propia, Arnau se vio finalmente las caras con Meri, la estudiante de medicina; de esta forma, María, la ‘Barbie de Tomelloso’ se convertía en la tercera clasificada.

Su menú ganador estaba compuesto por una coca de recapte con crema de pimiento, berenjena asada y caballada marinada; carabinero con salsa chili crab, pichón en dos cocciones y aire de cilantro, y crema catalana en texturas con crumble de carquiñolis y helado de moscatel.

Su victoria además trasladó a los espectadores un mensaje importante: la apuesta por los sabores propios de la tierra. Así, ahora Arnau pretende aprovechar su victoria para hacer un proyecto gastronómico que potencie esa cocina de proximidad.

Como vencedor del programa, Arnau ha logrado un premio económico de 100.000 euros, un máster en el Basque Culinary Center y la publicación de su propio libro de recetas.