El archivo de Mediaset está lleno de archivos que sirven de apoyo al relato de Rocío Carrasco en su serie documental Rocío, contar la verdad para seguir viva. Vídeos en los que Antonio David Flores tiene comentarios homófobos, o en los que deja en mal lugar a la madre de sus dos hijos mayores, en los que se burla públicamente de sus problemas.

Noticias relacionadas

En ese sentido, un usuario de Twitter ha rescatado un vídeo del año 2014, cuando Flores trabajaba en el programa Mujeres y hombres y viceversa, en una entrega emitida el 22 de octubre. En aquel entonces su hija Rocío Flores había cumplido la mayoría de edad, y muchos medios de comunicación hablaron de ella y de la relación que tenía con su madre.

Antonio David pedía entonces respetar el anonimato de Rocío Flores, de la que aseguraba que no tenía intención de hablar con los medios. “Ella no tiene ninguna intención de convertirse en un personaje público. No quiere ser un personaje conocido, quiere seguir estudiando y hacer una vida normal”, decía entonces el asesor del amor a la presentadora Emma García.

Nagore Robles, otra de las asesoras, quiso saber cómo era la relación de madre e hija, y Antonio David decía entonces que “a los adolescentes hay que darles su sitio, cariño y respetarlos” y darles “cariño, mucho cariño”. Antonio David añadía que “a los trece años Rocío ya quería vivir conmigo”.

Flores, además, bromeó con la salud mental de Rocío Carrasco, y sin querer mojarse demasiado, aseguró: “Dice que está en depresión. No me hagas hablar, Emma. Vamos a empezar con los tronistas, por favor”. Emma, muy seria, apunta que Carrasco “seguro que está deprimida, seguro que está agobiada y seguro que está fatal”. “Sí, sí. Que sí, que sí”, respondía Flores, en tono de broma. Nagore, por su parte, añadía que “A David no le sorprenden estas palabras por parte de su hija”, en referencia a la mala relación entre ambas.

Para terminar, Antonio David dijo que llevaba muchísimos años sin tener ningún tipo de contacto con Rocío Carrasco y no porque él no quisiera. “Todo el mundo sabe que me preocupo, quizás en exceso, por mis hijos” decía. “Ni todos los padres somos buenos padres, ni todas las madres son buenas madres, por el hecho de ser madre no implica que seas la mejor madre del mundo porque nadie nace enseñado para ser padre” remataba entonces.