En una villa de San Bartolomé de Tirajana, municipio de Las Palmas de Gran Canaria, cinco chicos y cinco chicas intentan encontrar el amor conviviendo durante seis semanas. Esta es la premisa de Love Island, el nuevo reality de Atresmedia presentado por Cristina Pedroche que ha arrancado este domingo en Neox y ATRESplayer PREMIUM.

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La primera entrega ha comenzado con las presentaciones de los concursantes. Un grupo de mujeres y hombres con un ligero toque viceverso, y cuerpos que podrían haber sido cincelados por el mismísimo Michelangelo Buonarroti, han comenzado a jugar tímidamente con la física y la química. 

Así se han formado las parejas de ‘Love Island’

El grupo de las concursantes femeninas ha sido el primero en presentarse mientras tomaban una copita de champán. Celia (29), una enfermera que ha interrumpido su lucha en primera línea contra la COVID, ha sido la encargada de romper el hielo. En segundo lugar, ha llegado Bea (29), una ayudante de mago que no ha pasado por Hogwarts. 

Para poner el toque de salseo imprescindible en cualquier reality, Adele (20) ha dejado claro que es la más joven y la más temperamental. La cuarta en aparecer ha sido Carla (27), una comercial que busca su príncipe azul y que debe haber visto muchas películas Disney. Por último, Fiona (29) ha cerrado la lista describiéndose como una profesora de inglés a la que no le gustan los ogros. 

Antes de que llegasen los chicos, Cristina Pedroche ha irrumpido en escena con un particular estilismo inspirado en Cupido y demostrando su buen hacer como presentadora. Después de una rápida charla con las chicas, Pedroche ha dado paso a los isleños. 

El primero ha sido José (30), un aparejador que ha deleitado a la audiencia con manidas metáforas sobre amor y arquitectura. Cristina ha pedido a las pretendientas que dieran un paso adelante si estaban interesadas en él y, con un golpe de indiferencia, ellas han demolido su corazón. Sin embargo, él ha decidido elegir a Carla. 

Cambiando los planos por el pelacables, el electricista Miguel (24) ha sido el siguiente en escoger a su posible amada. De nuevo, nadie ha dado un paso adelante y él ha terminado emparejándose con Celia. 

El tercero en cruzar el umbral de la villa ha sido Jesús (29), ha conseguido el primer paso delante de la edición seduciendo a Fiona con su sonrisa de nacaradas perlas y su cuerpo cubierto de tatuajes. 

El último en entrar ha sido Saúl (26), un entrenador personal con mucho mundo que bien podría haber concursado en Pekín Express. Su mirada y sus apolíneos músculos han cautivado a Adele y Bea, pero él se ha decidido por la segunda. 

Finalmente, el velocista Moure (28) y Adele se han convertido en las ovejas negras de esta primera entrega y han terminado juntos, pero no revueltos. 

Primera fiesta, primeros roneos

Después del contacto inicial, y con la comodidad que proporcionan unos tacones de quince centímetros, las parejas han tenido tiempo para conversar. Jesús ha demostrado su ausente inteligencia afirmando a cámara que él nunca se habría fijado en Fiona en una discoteca porque “es muy guiri”. 

Tras las charlas, ha llegado el momento de conocer la villa de Love Island que, en un primer vistazo, parecía una casa vacacional adornada con neones de discoteca. Las parejas de futuros amantes han podido conocer también sus camas, el lugar donde toda la audiencia espera que acaben sin pijama. 

Finiquitado el tour, todos se han vestido de fiesta para disfrutar de otra copita de champán que podría haber pasado por un product placement de Moët & Chandon. El alcohol, el baile y las hormonas en el aire han provocado que comenzasen las primeras interacciones románticas con sinuosos movimientos de cadera a ritmo de reguetón. 

Más o menos, todas las parejas han conseguido entablar contacto a excepción de Adele y Moure, que son como el agua y el aceite. Por otro lado, Jesús ha aprovechado para lanzar la red de arrastre y ver si alguna de las otras chicas estaba receptiva. Esto ha provocado el enfado de Fiona, como es lógico, que se ha dado cuenta de que el aparejador tiene vocación de picaflor. 

Yasmina hace saltar la villa por los aires

Como un grupo de adolescentes en un botellón, los diez isleños han hecho corro para jugar al Yo nunca. Mientras afirmaban o negaban si habían tenido sexo telefónico o en su lugar de trabajo, el móvil que les proporciona la organización de Love Island ha empezado a sonar. 

En la pantalla del dispositivo han empezado a aparecer varios mensajes con el hashtag #Todovaacambiar, algo que ha revolucionado a los presentes. Y no era para menos, ya que una nueva concursante ha hecho acto de presencia con nocturnidad y alevosía. Se trata de Yasmina (23), una joven valenciana tan explosiva como la pirotecnia de su lugar de origen. 

Su sensual actitud ha desperado miradas de estupor entre las chicas y de deseo en algunos de los chicos. Estas chispas han encendido la corta mecha de Adele, que le ha espetado una pregunta demoledora: “¿Vienes a joder parejas o a buscar el amor?”. Con esta cuestión ha finalizado la primera y contenida entrega de Love Island que, por el momento, está más cerca de Me enamoré de Shakira que de Noche de Sexo de Wisin y Yandel.