Diez años antes del 15-M se producía una manifestación en Madrid insólita hasta el momento. Un grupo de trabajadores de la empresa SINTEL, a los que se les debía muchos meses de nómina, deciden montar en la mediana del Paseo de la Castellana de la capital de España un campamento-protesta por la dignidad de su trabajo, sin causar molestias al tráfico ni a los negocios de la zona, ni a los transeúntes.

Tras 187 días de protestas llegaron, por fin, a un acuerdo con el Gobierno de José María Aznar. Quedando ambas partes satisfechas y de acuerdo en las reivindicaciones. Y ninguno de los manifestantes salió de esa manifestación millonario dejando tirados a los demás.

A diez años de la manifestación de SINTEL, aparece el conocido como 15-M, la manifestación y acampada-ocupación ilegal del espacio público, a mayor perjuicio de negocios y viandantes de Madrid. No supuso ningún estilo diferente de manifestaciones, salvo que esta, a diferencia de la de SINTEL, fue una clara bobada y manipulación que vivió una toma y control de ella al más puro estilo totalitario comunista.

Pero estuvo "dada cuerda" por el gobierno zapaterista desde su brazo ejecutor, desde el Ministerio del Interior, donde campaba a mayor gloria Rubalcaba (el también muñidor del chivatazo a ETA en el Bar El Faisán), del que hizo famoso el dicho: "Rubalcaba, si te vuelves te la clava".

A diez años del 15-M, la mayoría de medios, TV's, y columnistas, salen ufanos a la celebración melancólica del recuerdo de esa manifestación de tintes totalitarios comunistas, inmediatamente controlada y acaudillada por Iglesias (todavía sin su "moño chiringi", que dice mi tía), su pandi y su "harén" de la Complu, con la falacia de que fue la demostración de una sociedad viva y ansiosa de imponer una afirmación de cultura democrática. Añorando "lo que tenía que haber sido y no resultó". La típica lamentación comunista: el comunismo no es malo; los malos son los que lo ejecutan.

Pero, aunque piensen que la realidad no puede arruinarles su relato, el 15-M fue movimiento comunista travestido de espontáneo que ocupó ilegalmente un espacio publico y cerceno el derecho constitucional de libre movimiento de las personas, y del derecho a tener abierto los negocios, tiendas, bares y oficinas; que pretendía asaltar la democracia y al que la mayoría de medios asistieron cual "Turistas del ideal".

La realidad de esos casi dos meses de acampada antihigiénica de niños pijos de la extrema izquierda, de perroflautas, y antisistema, fueron unos días de drogas, alcohol, ratas, violaciones, violencia contra minusválidos, y basura a toneladas.

Los que pudimos pulular por ese teatrillo infecto y de letrinas, alejado del ideal que sacaban las TVs; podías oler en un momento dado la marihuana que alegremente se consumía sin preocupación e impunemente. Al instante siguiente podías sentir el hedor de otra de las zonas. Si continuabas por otra "calle" podías ver uno o varios perros escuálidos y con pinta de pulgosos. Y prestando atención al suelo podías ver impávida alguna rata pasear de uno a otro lado.

Lo que pasó también, fue ver cómo en las cercanías del Metro de Sol los manifestantes perseguían, insultaban y humillaban a un grupo de jóvenes peregrinos católicos de las jornadas del JMJ. Cómo zarandeaban y apaleaban a una joven en silla de ruedas, también peregrina católicos de las jornadas del JMJ. Cómo una chica del 15-M denunció que la violaron en una tienda. Cómo se paseaba entre las gentes una chica con una enorme y desafiante rata al hombro. Y cómo dejaron 17 toneladas de basura y litros de orines tras la finalización de su performance perroflautista. Todos fueron actos de normalidad para esa turba de niños pijos y de antisistema con banderas de la hoz y el martillo, y camisetas del criminal Che Guevara.

Cantaba Celia Gámez en su famoso chotis ¡Ya hemos pasao!: "Era en aquél Madrid de hace dos años, donde mandaban Prieto y don Lenin, era en aquél Madrid de la cochambre de Largo Caballero y don Negrín".

Eso es lo que trajeron los del 15-M: Cochambre, miseria, comunismo y millonarios. Cochambre material, intelectual y espiritual. Miseria tras su estancia en el gobierno socialcomunista. Intento de imposición de un comunismo cubano y bolivariano. Y millonarios como los marqueses de Galapagar y todos sus acólitos colocados en los Ministerios y demás puestos de la administración, con una media de 80.000 € el puesto, para quienes en su vida habían cotizado a la Seguridad Social.

Y como impostura, el 15-M también trajo su fin escenificado en el corte de coleta del comunista Iglesias tras su humillación democrática en las urnas -"Comunismo o Libertad"- por una mujer liberal, Isabel Díaz Ayuso.

Uno de los más famosos lemas del 15-M fue: "Debajo de los adoquines está la playa", otra falsedad. Lo que había debajo de los adoquines era el chalet de los marqueses de Galapagar. Y eso fue algo que desde el principio lo vio claramente el Pablo Iglesias de la coleta.

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