De modo casi perfecto,

a una rosa trajinera,

le llegó la primavera

¡bienvenida!, por defecto.

Las florestas del país

la tomaron de modelo,

todas cambiaron de suelo,

de mes, también de raíz.

Las crisálidas, por defecto,

soñaron con otro tanto,

deseaban mucho el encanto

del pavo, no del insecto.

¡Prodigio!, siempre que pacta,

depura, iguala, blanquea,

lo mismo vale la seda

para la pierna y la pata.

Los jardines, por defecto,

tienen todos ya ese encanto,

son bellos si pueden tanto,

en otoño están perfectos.

Entre la rosa y el clavel

cada cual huela y escoja,

por los pétalos es roja,

por defecto, un burdel.

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