La evolución... Sangre, sudor y lágrimas

Todos deberíamos ser conscientes que poder pasear, hoy, siglo XXI, por las orillas de un bello lago y por las aceras alegres de una gran ciudad, ha tenido un coste.

Poder hablar en libertad, votar sin presiones, protestar públicamente y vivir, mal que bien, con dignidad, también ha tenido un coste.

La Historia, esencial fotografía de la humanidad, nos cuenta con letra negrita las muy diversas realidades de mil caras, mil idiomas, mil culturas, mil desastres, mil nacimientos, mil derrotas y mil victorias... La Historia, narración escrupulosa del volcán de cientos de lenguas vivas, llora y sonríe, página a página... 

La actualidad engendrada con embarazos milenarios no tiene errores, no, tiene vida, tiene fuego, tiene pasión y siempre muerte. 

Deberíamos sentarnos cada día en cualquier lugar real o imaginario y veríamos los fotogramas que, unidos, nos ofrecerían una película, mejor dicho, la película de un mundo dibujado con sangre, con el sudor del trabajo y las lágrimas del desencanto...

Esa historia de griegos, romanos, bárbaros,  descubridores, clásicos, románticos, industriales, clasistas de izquierdas, de derechas, de entre dos aguas... monárquicos, republicanos y desubicados podemitas... es la historia irrepetible de la Ley del Péndulo, la que baila al son de la ilusión y del fracaso, de la libertad y del ostracismo, del progreso y del comunismo engañoso.

Evolución cambiante que no debe dominar el pensamiento individual.

Evolución a futuro con garantías, sólo será posible si aprendemos a mirar las nuevas realidades con capacidad de elección, aunque ésta sea a base de sangre, sudor y lágrimas.

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