Como se dice popularmente, 'cada cabestrillo tiene su librillo'; y sobre la cocina no hay nada escrito. Bueno, hay muchísimas cosas escritas, pero como la cocina es creativa, a menudo los cocineros inventan nuevas mezclas.
Nuestra cocinera de confianza, es Conchita, la manager de Maximiliana que sube a redes sociales recetas y trucos culinarios.
Entre sus recomendaciones habla del empanado de pechuga, y afirma contundente que al huevo hay que añadirle canela.
El rebozado de pechugas empanadas cuenta con dos pasos, primero por el huevo batido y luego por el pan.
Al pan rallado se le suele poner ajo en polvo, pimentón o perejil. Pero la propuesta de la canela es para el huevo.
"Cuando las vayáis a empanar, en el huevo que vayáis a utilizar echarle una cucharadita de canela, el sabor es delicioso con ese 'empanao'", asegura la abuela cocinera.
Añadir canela en polvo al huevo batido en el que se van a meter los filetes, lo hacían nuestras abuelas y les da un sabor diferente.
Filetes empanados.
Un truco muy sencillo, que no implica tiempo extra ni un gran esfuerzo, las pechugas se rebozan con normalidad y se cocinan en la sartén como siempre.
El truco de la canela en el huevo no es el único que comparte la aragonesa: "Os doy un truco de cocinera, para que las pechugas de pollo os salgan deliciosas, haced lo siguiente: primeramente en leche hay que dejarlas a remojo como mínimo 10 minutos, si podéis media hora mejor", dice Conchita.
Dejar las pechugas de pollo en leche hace que la carne se ablande y quede un resultado mucho más jugoso.
Cómo hacer pechugas empanadas con canela
La receta de las pechugas empanadas es de las más sencillas que hay.
Utiliza el número de filetes que quieras para el número de comensales que vayáis a ser.
Deja el filete en leche unos minutos. Sazónalos con sal y pimienta.
Luego prepara dos platos, en uno hondo con el huevo batido y la cucharadita de canela; y en otro el pan rallado con lo que le quieras añadir (ajo, pimentón ....).
Pasa los filetes por el huevo y por el pan rallado, presionando para que se adhiera bien. Fríe en aceite caliente a fuego medio-alto, sin sobrecargar la sartén y retira cuando estén dorados.
