Zaragoza
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Después de la época navideña regresa la rutina. Enero puede convertirse en un mes inmensamente largo y aburrido si no nos lo montamos bien.

Este lunes 19 de enero está denominado como el 'Blue Monday', el día más triste del año, uno puede resignarse o buscar solución a lo tedioso.

Una alternativa que puede hacernos disfrutar son las escapadas con amigos o familiares. En Aragón contamos con muchos pueblos preciosos como Aínsa o Benasque, pero Torla también es perfecto para una escapada invernal.

Los que conocen el Pirineo aragonés seguro cuentan con una larga lista de pueblos preciosos para hacer una ruta, no de un fin de semana, sino durante un mes entero.

No obstante, no hay que esperar al verano para 'recuperar la alegría', y una escapada de dos días es un plan fácil de hacer este enero.

Torla

Torla es conocido por ser la puerta de entrada al espectacular Valle de Ordesa y Monte Perdido. La majestuosa naturaleza que lo rodea es capaz de sorprender al más escéptico.

El pequeño pueblo apenas cuenta con 500 habitantes en invierno, lo que hace que la visita en enero sea una auténtica desconexión del ajetreo de la ciudad.

Torla

Torla, oficialmente Torla-Ordesa, es uno de esos pueblos que parecen detener el tiempo: un rincón del Pirineo aragonés donde la piedra, la pizarra y la historia se funden con la grandeza de la naturaleza.

Con menos de 500 habitantes, esta pequeña villa en la provincia de Huesca ha conservado un carácter tradicional que muchos comparan con los pueblos alemanes en época navideña, gracias a su atmósfera apacible, sus calles empedradas y sus casas solariegas decoradas con singulares chimeneas espantabrujas.

Torla se asienta en el valle del río Ara, justo en la entrada del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad. Desde cualquier mirador, la silueta de Mondarruego domina el paisaje, ofreciendo atardeceres de tono cálido sobre tejados de piedra.

El nombre del pueblo remite a “torre”, un eco de su pasado defensivo frente a invasores. Esta herencia se siente en cada calle, en las espantabrujas, en las tizoneras (salientes de piedra indicadoras del hogar tradicional) y en la Plaza Mayor, corazón social desde hace siglos.

Patrimonio y rincones para descubrir

El pueblo es pequeño, pero esconde alguna que otra maravilla.

Aparte de dejarse asombrar por la naturaleza, es imprescindible pasear por sus calles empedradas, admirar sus casas y acercarse a la iglesia de San Salvador.

  • Iglesia de San Salvador y Cripta de San Jorge: Este templo del siglo XVI, con reminiscencias románicas, se alza sobre una peña con vistas al valle. Alberga un museo etnológico y murales medievales en su cripta, encapsulando siglos de fe y vida rural.

  • Casas solariegas y caseríos: Callejear por el casco antiguo es sumergirse en el Alto Aragón tradicional: fachadas de piedra, escudos nobiliarios, tiendas de artesanía y pequeños detalles que relatan historias locales.

Naturaleza en estado puro

La verdadera razón por la que muchos llegan hasta Torla es su puerta de acceso al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Desde aquí parten caminos que se adentran en bosques, valles glaciares y cumbres que rozan los 3.000 metros de altitud.

Las opciones de senderismo son tan variadas como espectaculares:

  • Ruta a la Cola de Caballo: Un clásico entre los senderistas, con cascadas, praderas y panorámicas impresionantes.

  • Caminatas por el valle de Bujaruelo o San Nicolás de Bujaruelo: Perfectas para quienes buscan paz, flores alpinas y rincones escondidos.

  • Ascensiones exigentes: Para montañeros con experiencia, las ascensiones al Monte Perdido y otras cimas son una recompensa para el espíritu aventurero

Es imprescindible, que si nos animamos a visitar la zona este enero y nos lanzamos a una excursión, vayamos bien preparados.

Hay algunas rutas más difíciles que otras, por lo que es importante estudiar el recorrido antes de empezar para confirmar que podamos terminarlo.

En el Pirineo el frío es más intenso y puede que haya nieve, por lo que los elementos de apoyo y el buen calzado será esencial.

Torla está a unas dos horas en coche desde Zaragoza. Salir el viernes y pasar dos noches en el pueblo, puede transformar un 'blue mondey' en un 'pink weekend'.