Zaragoza
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Si hay un postre 'rey' en estas fiestas navideñas es el Roscón de Reyes. Este postre típico se ha consolidado como uno de los platos más reclamados entre pequeños y mayores. Un postre que solo se veía en las casas para el día de los Reyes Magos se ha ido comiendo terreno a otros como el Tronco de Navidad y los turrones y no hay quien le desbanque como uno de los dulces más vendidos en esta época.

Quienes conocen bien este postre es el Horno de Repostería Ismael. Esta saga de pasteleros familiares lleva más de 50 años siendo uno de los referentes para conseguir un roscón de calidad y tradicional en Zaragoza.

"Se ha convertido en algo muy nuestro y que nos conocen por ello", reconoce Cristina Navarro, la tercera generación de esta familia que coge el relevo a Mariví Usón, la segunda generación que está dejando paso a sus hijos y sus parejas.

Una tradición que mantienen muy viva y que de generación en generación no ha perdido la esencia para que el sabor del roscón de toda la vida se mantenga como el primer día que comenzaron a realizarlo.

"Se hacen de uno en uno, trabajando muy bien la masa con su levadura y las materias primas que son de muy buena calidad", relata. Entre toda la labor, Cristina tiene claro que la clave se encuentra sobre todo en "hacerlo con mucho cariño".

Roscón de Reyes de Horno de Repostería Ismael E. E.

Largas filas y tres sabores

El mimo que ponen se nota solo con darle un bocado. Esta pastelería va más allá y deja a la opción del cliente qué tipo de roscón quiere, ya que más allá del tradicional de nata también hacen de crema o de trufa. Dos sabores que permiten que intolerantes o más golosos puedan disfrutar del típico postre.

Eso sí, para poder degustarlos, Cristina señala que "es mejor reservarlos" ya que hacen menos porque "el estrella y el que más se vende sigue siendo el de nata": "A la gente le gusta lo tradicional". Los que también es mejor llamar es para aquellos que son de 15 raciones hacia delante.

Y es que en esta pastelería ofrecen tamaños para todo tipo de grupos que van desde las dos raciones hasta para las familias más grandes, con 25 raciones.

Un trabajo bien hecho que se traduce en largas filas de gente esperando poder comprar uno. "Por suerte no tienen que esperar mucho, como mucho 15 minutos", comenta. Así, añade que ellos "intentamos darnos la máxima prisa posible".

Unas colas que se aglutinan sobre todo el día previo al día de Reyes y ese mismo día. Para estar listos ante el mogollón de gente que se acerca a cualquiera de las tres tiendas que tienen en Zaragoza, Cristina bromea que lo mejor es "tomarnos un café bien cargado y ponernos a ello" ya que durante esta temporada llegan a vender 8.000 roscones.

"Casi nunca puedes estar preparado para todo eso, lo mejor es llevarlo lo mejor posible, porque al final siempre se pasan muchos nervios por intentar llegar a todo", admite. Aunque si bien tiene claro que lo más importante es "intentar que todo el mundo se vaya contento".