Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza
Publicada

Queridos Reyes Magos:

Os escribo esta carta en señal de agradecimiento, porque el 2025 ha sido un buen año para Zaragoza, con proyectos cumplidos, presupuestos ejecutados y mejoras visibles en el día a día de la ciudad: en la limpieza, la seguridad, la movilidad (con la nueva línea circular, nuevos pliegos en la red de autobuses o el servicio Bizi) y zonas verdes, con la inauguración del Jardín Botánico o la reforma del tío Jorge, ya en marcha.

Zaragoza es una ciudad exigente. Y lo es porque sus vecinos no se conforman con palabras: quieren resultados. Por eso, desde el primer día, mi compromiso como alcaldesa ha sido que la transformación de Zaragoza no se quede en anuncios, sino que se traduzca en mejoras reales y visibles en cada barrio: 2.303 viviendas públicas en marcha en barrios, reformas de avenida Cataluña, Navarra, calle Oeste, Utrillas, Matadero y muchas más.

Al inicio de esta semana, dimos un paso decisivo. Presentamos un presupuesto histórico que supera por primera vez los 1.000 millones de euros, con un récord de 128 millones de inversión y sin subir impuestos. Para seguir mejorando Zaragoza también en 2026.

Pero para mí hay una idea central: lo grande solo tiene sentido si mejora lo cotidiano. Por eso, además de reformar el Coso y la plaza San Miguel, además de construir el centro cívico Hispanidad y comenzar a recuperar la Harinera de Casetas y tantos otros proyectos en los barrios, reforzamos limpieza, movilidad, seguridad (con 9,7 millones de euros de inversión) y políticas sociales, que vuelven a rozar los 100 millones.

Este era mi programa electoral; este es mi contrato con Zaragoza (lo votaron mayoritariamente los vecinos en 2023) y lo estoy cumpliendo obra a obra, barrio a barrio, persona a persona.

Zaragoza mejora cuando una madre encuentra conciliación real con el cheque familia o la red de escuelas infantiles municipales. Cuando una persona mayor recibe mejor atención y puede acudir a un comedor de mayores para no estar solo a mediodía. Cuando el transporte público es eficaz y mejora las conexiones con nuevas líneas. Cuando la bicicleta eléctrica pública se convierte en una alternativa real, asequible y cómoda. Cuando un vecino ve que su calle se arregla y su parque se cuida.

Y Zaragoza también mejora cuando se prepara para el futuro con ambición. El estadio de La Nueva Romareda, la recuperación del río Huerva y el Distrito 7, ciudad de cine y empleo, son proyectos estratégicos que marcarán las próximas décadas.

Mi compromiso es que cada zaragozano pueda comprobar, cada mes, una mejora tangible fruto del trabajo diario, no de los discursos vacíos.

Hemos demostrado que somos el único Gobierno capaz de desbloquear proyectos históricos que durante años fueron promesas incumplidas: el desarrollo de los suelos de Aceralia para construir vivienda, zonas verdes y equipamientos en Picarral; la transformación del antiguo colegio Jesús y María para los ciudadanos mayores del Centro; el inicio de las obras del Portillo para construir un gran parque; el impulso a la urbanización de Arcosur para impulsar más de 1.000 viviendas en unos pocos años o el desarrollo urbanístico de la orla sur y este que sacará más vivienda al mercado y transformará antiguos solares en barrios llenos de vida y familias.

Y hemos dejado claro también que sabemos lo que hay que hacer para convertir Zaragoza en una ciudad atractiva para inversores, para empresas y para el talento. En 2026 veremos ya el impacto que tendrá en el crecimiento tanto económico como poblacional de la ciudad: los más de 50.000 millones de inversiones anunciados por empresas privadas en el término municipal.

Zaragoza se está consolidando como referente internacional del sur de Europa y como puerta de entrada de empresas chinas y americanas a nuestro continente; y esta tendencia consolidada generará riqueza y empleo, nos posicionará como ciudad atractiva para los jóvenes, pero también provocará nuevos retos, flujos y movimientos sociales.

Hoy las ciudades se juegan su futuro en la convivencia, en cómo se protege el espacio público, en cómo se ofrecen opciones a los jóvenes, en cómo se atiende a quien lo necesita realmente y en cómo se garantiza seguridad sin caer en la crispación.

Zaragoza ha sido siempre una ciudad solidaria, abierta, acogedora, respetuosa… pero también una ciudad ordenada y segura. Sin radicalismos. Y mi responsabilidad como alcaldesa es mantener tanto el carácter acogedor como la seguridad.

Estamos viendo un fenómeno que afecta a muchas ciudades: el aumento de personas en situación de extrema vulnerabilidad y sin hogar. Es un desafío complejo, porque las competencias principales son del Gobierno de España, pero el impacto lo vivimos en los barrios y lo atendemos en los servicios sociales municipales.

Zaragoza no va a mirar hacia otro lado. Vamos a atender, a ayudar y a integrar. Pero también vamos a proteger con firmeza la convivencia, la seguridad y el cuidado de nuestras calles, plazas y parques.

Humanidad y orden son compatibles. Gestionaremos, pero seguiremos exigiendo responsabilidad al Gobierno de Pedro Sánchez: Zaragoza no puede asumir sola el coste de un fenómeno que requiere coordinación, financiación y políticas de integración real con el Gobierno de España.

El 2026 será también el año del incremento de la seguridad. Porque una ciudad que crece necesita aumentar la seguridad. Los presupuestos que he presentado apuestan decididamente por la videovigilancia en zonas conflictivas, el impulso de una nueva comisaría en Parque Bruil, y el refuerzo de plantillas y medios materiales para los policías para que Zaragoza siga siendo una de las ciudades más seguras de España.

Zaragoza crece y la movilidad debe crecer con ella. El tranvía es una infraestructura muy valorada por los ciudadanos. Mi Gobierno nunca ha estado en contra del tranvía, sino de cómo se hizo y de cómo se pagó. A día de hoy seguimos soportando un coste que recae exclusivamente sobre los zaragozanos, sin la financiación estatal que sí han tenido otras ciudades.

Nuestra prioridad es clara: ampliar la Línea 1 del tranvía o poner en marcha sistema de gran capacidad alternativo, necesario y acuciante, y exigir al Gobierno de España que aporte financiación, como ha hecho en otros territorios.

Otro reto estratégico relacionado con las conexiones de la ciudad es el crecimiento del aeropuerto de Zaragoza. No podemos permitir que el Gobierno central condene a Zaragoza a no despegar. Nuestra ciudad, la cuarta de España, necesita una oferta aérea acorde a su peso económico, industrial y logístico.

Como alcaldesa, estoy dispuesta a destinar fondos propios del Ayuntamiento para impulsar su expansión, y el Gobierno de Aragón de Jorge Azcón nos acompañará. Zaragoza no puede perder oportunidades por falta de ambición o de apoyo institucional.

Y todo esto tiene un objetivo último: seguir atrayendo inversión y empleo de calidad para los jóvenes. Porque la mayor fortaleza social no es la de las subvenciones, sino la del pleno empleo, las oportunidades y los salarios dignos.

Muchos jóvenes se preguntan si pueden construir su futuro aquí, si pueden emanciparse, si pueden acceder a vivienda, si pueden encontrar trabajo. Ellos, los jóvenes, son mi prioridad. Por eso impulsamos ayudas a la emancipación, rehabilitación y vivienda asequible. Por eso mejoramos el transporte público y apostamos por el Bizi eléctrico. Por eso reforzamos la seguridad de barrio y la convivencia.

En vivienda, llevamos tiempo haciendo los deberes: promoviendo obra nueva y rehabilitación para contener los precios. Zaragoza ha concedido en 2025 un total de 115 licencias para construir 2.670 nuevas viviendas, de las que un 37,08% son de protección o públicas. Un 53,71% más de nuevas viviendas respecto a 2024. Zaragoza crece. Zaragoza mejora. Y vamos a seguir.

Queridos Reyes Magos, los zaragozanos somos gente fuerte, constante y trabajadora. Durante demasiado tiempo arrastramos complejos innecesarios. Hoy empezamos a mirarnos con otros ojos, con la seguridad de saber que lo que estamos construyendo tiene sentido y futuro.

Mi deseo para 2026 es sencillo: que no haya ni un solo zaragozano que no perciba que Zaragoza mejora y que se ha convertido ya en una de las mejores ciudades del mundo para vivir, trabajar y formar una familia. Por méritos propios.

Atentamente,

Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza