En pleno enero y tras el fin de las vacaciones, los bolsillos de los españoles se ven algo más vacíos. Así pues, llenar la cesta de la compra siempre cuesta un poquito más en este primer mes del año.
El conocido como 'oro líquido' es un indispensable en la dieta mediterránea española y no puede faltar en cada comida. Sin embargo, a pesar de ser un alimento básico, en 2024 llegó a rozar los 10 euros por litro debido al impacto de la sequía de las campañas 2022-2023.
Esta situación disparó la preocupación entre los consumidores. Por ello, la pregunta es inevitable, ¿volverán estos precios?
Desde Valdeltormo, un pequeño municipio turolense del Bajo Aragón, la familia Alcober observa ese escenario con la perspectiva que dan más de 80 años entre olivos y depósitos de aceite. Su almazara, hoy dirigida por Gabriel Alcober, afronta 2026 con un mensaje de calma: "Los precios del aceite se van a estabilizar", asegura, tras el ajuste vivido en 2025.
"En nuestra almazara hemos bajado casi 1 euro el litro respecto al año anterior", explica Alcober, que admite que los precios se acercan a un límite en el que muchas explotaciones pueden dejar de ser rentables para el agricultor.
Aun así, considera que el mercado ha encontrado un punto de equilibrio tras el pico de 2024 y la corrección de 2025. Su previsión es que los precios se mantengan estables durante 2026, con pequeñas fluctuaciones, pero lejos de los máximos que convirtieron al aceite de oliva en un producto casi de lujo.
80 años de historia
Esta almazara cuenta hoy con 80 años de historia. Todo comenzó cuando el abuelo de Gabriel plantó los primeros olivares que aún siguen en producción. Esos árboles, hoy centenarios, son el corazón de una explotación que ha pasado de generación en generación y que ha convertido al aceite en el eje de la vida familiar.
Con el tiempo, la pequeña almazara inicial creció de la mano del padre de Gabriel hasta convertirse en una referencia dentro de la Denominación de Origen Bajo Aragón. En 2025, el esfuerzo acumulado se tradujo en reconocimientos: Mejor Almazara del año para la Academia Aragonesa de Gastronomía y premio al mejor aceite con D. O. de la zona.
La seña de identidad de la casa Alcober es el aceite de oliva virgen extra elaborado principalmente con la aceituna empeltre, la variedad autóctona por excelencia del Bajo Aragón. Son aceites suaves, agradables al paladar, con un ligero frutado, sin amargor ni picor, y con matices que recuerdan a la almendra, la nuez, otros frutos secos o la hierba fresca.
"Te los puedes tomar con una cuchara", resume el productor, subrayando la diferencia con aceites de otras zonas de España, más intensos y picantes. La Denominación de Origen Bajo Aragón protege precisamente este perfil sensorial y tiene como objetivo que se conozca y valore un aceite distinto dentro del mapa oleícola nacional.
Aceite de la Almazara Alcober.
De cara a esta campaña, Alcober habla de una cosecha "buena, aunque no excepcional", condicionada por el carácter vecero de la empeltre, que alterna años de gran producción con otros más modestos. A ello se suma que muchos olivares necesitan entre 10 y 20 años para entrar en plena producción, algo que solo sostienen familias con paciencia y arraigo al territorio.
Mantener una almazara octogenaria en primera línea exige, además de tradición, una apuesta decidida por la mejora continua. “Hoy los cambios son muy rápidos”, admite Alcober, que explica que cada año acometen alguna modificación técnica, desde nuevas máquinas hasta cambios de líneas o ajustes de proceso orientados a la calidad.
La empresa ha colaborado también con la Universidad de Zaragoza en investigaciones sobre distintos sistemas de extracción de aceite, buscando optimizar el rendimiento sin perder las características propias de la empeltre. Para él, la clave está en no conformarse: "No vale con renovar cada muchos años; hay que mejorar todos los años".
Medio rural
El arraigo convive con uno de los grandes desafíos del medio rural: la despoblación. La mecanización ha permitido que lo que antes requería una veintena de agricultores pueda llevarse hoy con una o dos personas, pero la falta de servicios básicos, como escuelas o centros de salud, empuja a muchos jóvenes a marcharse.
En la empresa trabajan entre 13 y 15 personas de forma fija, reforzadas por algunos empleados más en los picos de campaña, pero solo una minoría reside en Valdeltormo. La mayoría se desplaza desde municipios cercanos como Alcañiz, a unos 22 kilómetros, buscando allí los servicios que el pueblo no puede ofrecer.
Desde Valdeltormo, la familia Alcober demuestra que es posible combinar tradición e innovación sin romper el hilo que une a tres generaciones con el olivar. En cada campaña, su almazara no solo llena botellas de aceite, aceitunas y vinos con Denominación de Origen Bajo Aragón, sino que mantiene viva una forma de entender la tierra que ha dado sentido a toda una saga familiar.
