El corazón de todos los zaragocistas late un poco más triste. Pese a que llevan un año despidiéndose de su vieja Romareda, primero del fondo sur y después grada a grada, un trocito del alma blanquilla llora este jueves al ver cómo su querido estadio de 68 años de historia ya se ha despedido para siempre a la espera de saludar un futuro prometedor con un nuevo campo de primer nivel.
Ha sido este jueves, alrededor de las 17:30, cuando el derribo de la vieja Romareda ha llegado a su fin. A principios de semana, únicamente quedaba en pie la grada Preferencia, en Eduardo Ibarra, cuya demolición se ha acelerado en apenas tres días, en los que las máquinas se han ido comiendo poco a poco los muros y cementos que todavía quedaban en pie.
Así, ya solo permanecen las cuatro torres de iluminación, que serán el siguiente paso para proyectar el futuro Ibercaja Romareda. Según informaron desde el Ayuntamiento de Zaragoza, los trabajos llevan un adelanto de dos semanas.
El resto del mes de agosto, se terminarán las labores de segregación y retirada de los materiales de demolición, para su valoración y reutilización, y se comenzarán los trabajos de movimiento de tierras, así como las catas necesarias para la identificación de servicios afectados junto a la Tribuna Este.
Terreno de La Romareda
Mientras tanto, en el Gol Sur, finalizados los trabajos en los sótanos y soleras de cota 0, se comenzará a levantar la estructura que soportará las nuevas gradas.
Los trabajos de construcción del resto del estadio comenzarán en los últimos días de septiembre, cuando finalicen los movimientos de tierras, empezando con las cimentaciones y trabajos en sótanos de las dos tribunas, este y oeste.
Trabajos en las obras de La Romareda durante este jueves
El deseo y gran objetivo de todos los actores que componen la sociedad La Nueva Romareda es que el nuevo estadio esté finalizado en verano de 2027, tal y como se comprometieron OHLA y Altura y Uría cuando se hicieron cargo de la construcción del estadio.
Durante las labores de demolición se han tomado medidas específicas para la minimización de la generación de polvo, controlándose mediante un sistema de medición permanente, que permite asegurar las mínimas afecciones al entorno y al hospital, con el cual se tiene establecido un protocolo específico de seguimiento de las obras.
