Las obras llegarán a paseo Pamplona y María Agustín. No será este año. Tampoco el que viene. Pero la alcaldesa Natalia Chueca tiene claro que quiere dejar a punto Zaragoza, aunque sea de cara a la siguiente legislatura. Al menos eso dijo en su discurso durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad, el pasado martes.
Se trata de dos grandes vías, muy transitadas por ciudadanos y turistas tanto a pie como en diferentes vehículos: bus, coche propio, moto... lo que si no pasa por esa arteria urbana son las bicis, y quizás es el punto más debatido entre los zaragozanos que pasan diariamente por la zona. ¿Es necesario crear un carril bici?
“Lo veo complicado”, asegura Isabel Esuer, joven que trabaja en la zona de paseo Pamplona. “Si se crea una vía para las bicis, ¿dónde la pones? Si están pegadas a las aceras entorpeces el paso de los peatones para coger el bus, además de que quitas accesibilidad en la zona de carga y descarga”, expone.
Justo en la tienda de ropa que hace esquina con la Universidad, Sofía Pulgarin, dependienta, señala el mismo problema. “Es necesario un carril bici, sobre todo para los estudiantes, pero es complicado porque hay muchos carriles y las aceras necesitan ser anchas, pasa mucha gente y hay muchos comercios en esta calle”, expone.
"Todo un caos"
Luis Argente es vecino de la zona y, además de creer que “no hace falta reformar el paseo”, considera que poner un carril para las bicis sería “todo un caos”. “Es una de las arterias más importantes de Zaragoza y, para poder meter una vía ciclista, sería necesario o bien quitar espacio en el arcén o en las aceras”, plantea el zaragozano, que añade que bien sea en un paso o en otro “ambos son siempre muy transitados”.
Además, cree firmemente que la ciudad “debería descansar” de las obras. “Llevamos un año con la avenida César Augusto cerrada, ahora que si se reforma todo el coso… que si este paseo. Ya vale, ¿no?”, opina entre risas.
A unos metros de distancia, esperando para coger el bus, Luis Díez, también vecino de la zona, considera que “hay sitios más importantes que atender antes”. Pone de ejemplo la calle Santander, donde asegura que las aceras “están llenas de baches”, y lo señala comparándolas con las del paseoPamplona que, a su modo de ver, “tienen años pero están bastante bien, y son anchas”.
Además, cree que “se puede esperar mucho más tiempo que en otras zonas” básicamente porque “hace nada que asfaltaron la carretera”. Y, sobre todo, piensa que “al ser una de las vías principales de la ciudad, está siempre llena de gente y coches”. Claro que en este punto, llega a la conclusión de que quizás la intención de remodelar el paseo viene más bien “por la imagen que se le da a los turistas, que pasan mucho por la zona”. Pero insiste en que “eso es algo que puede esperar sin lugar a dudas”.
Aunque, para otras personas como Isabel, la situación en la que se encuentran tanto el paseo Pamplona como María Agustín es “un desastre”. Tal y como lo ve la zaragozana “no se tocan las aceras desde hace años” y, sobre todo en los días de lluvia, asegura que “uno se juega la vida caminando por estas baldosas”.
Las baldosas son "un peligro"
Lo mismo piensan en el café bar New Chambolier, uno de los locales de la zona, donde una de las camareras cuenta que “hace unas semanas tuvieron que venir a arreglar de propio una baldosa”. Explica que “estaba totalmente suelta”, y ello provocaba que “continuamente resbalaran al atender las mesas”.
El desgaste de las baldosas consideran que es “normal” al tratarse de una zona tan concurrida, aunque creen que se debería cambiar el pavimento “lo antes posible”. Además, aseguran desde los comercios que las obras “son un mal menor”, sobre todo teniendo en cuenta que “los meses de obras, en los que es verdad que hay pérdidas, se compensan con una nueva vía a la que puede acceder mucha más gente”.
Eso sí, a pesar de las disparidades, hay algunas cosas en las que todos coinciden. Los árboles no se deben tocar, “porque tiene que haber sombra”, y tampoco los bancos ni las zonas donde “parar a descansar o esperar al bus”. Es más, cuantos más asientos “mejor”, al igual que las papeleras, que a día de hoy los hay que las consideran “escasas”, sobre todo “de las que llevan ceniceros” porque, o la gente “es cochina o faltan más contenedores para dejar las colillas”.
