El frío ha entrado con fuerza en Aragón. Primero fue la borrasca Francis y ahora la Comunidad es azotada por la borrasca Goretti que ha puesto al Pirineo aragonés en jaque por nivel naranja de nieve y amarillo por riesgo de aludes. Las bajas temperaturas se han asentado en Aragón donde diferentes puntos han llegado a alcanzar mínimas de -11,2 grados como en Formigal o -9,7 en Calamocha a lo largo de esta semana.
Y es que en muchas ocasiones se ha bromeado con que el frío se fabrica en Aragón, concretamente, la risa sale instantánea cuando Leo Harlem cuenta ya su mítico chiste del frío en la Estación Delicias de Zaragoza.
Un frío que parece que viaja por distintos puntos y llega a ocasionar lo que se ha terminado denominando como ‘triángulo del hielo’ que se localiza en dos localidades aragonesas, concretamente, de la provincia de Teruel.
Calamocha y la ciudad de Teruel conforman parte de este al que se le une Molina de Aragón, municipio de Guadalajara.
No es baladí ya que Calamocha registra el récord de una de las temperaturas más frías de España cuando llegó a -30 grados el 17 de diciembre de 1963.
A casi 10 grados bajo cero ha vivido estos días José Miguel Barrado. Aunque como bien reconoce este joven de 24 años “estamos acostumbrados”: “Esto pasa todos los años y varias veces, no es nada raro”.
Así define el frío que les golpea como “seco” por lo que “no hay humedad, no hay viento, no hay nada”. Ante esta situación José Miguel es claro: “A la hora de la verdad te abrigas un poco y ya no pasas frío”. De igual manera dice que ha llegado a pasar más frío en Zaragoza cuando estuvo viviendo allí durante cuatro años mientras estudiaba la carrera: “El cierzo es mucho peor”.
El problema para él reside sobre todo cuando comienzan las nevadas y las heladas lo que dificulta de verdad el vivir en esas condiciones. “Hay algún día que nieva o llueve y luego hace hielo, y eso sí que es peligroso, porque sales a la calle y te resbalas, o coges el coche y a lo mejor patinas”, reconoce.
Esto último lo ha vivido en primera persona, ya que precisamente estos días de tanto frío se han llegado a alcanzar temperaturas mínimas de 9,7 grados bajo cero. Esto ha provocado la creación de placas de hielo, lo que ocasionó que tuviera un susto al patinar el coche.
Un día que recuerda como “horroroso” fue el día de Reyes ya que las capas de nieve dificultaron el día además que supuso alcanzar el pico de frío de la semana a casi -10 grados.
Para combatirlo, este joven señala que no queda otra que “la calefacción a tope todo el día”. Con ello buscan mantener las casas calientes para que no se cuele el frío helador que acampa en el exterior. Esto supone también que el día a día pueda tener cambios como algo tan simple como tender la ropa: “Si tienes suerte y tienes secadora genial, si no toca ponerla en los radiadores porque fuera nada porque es más fácil que se hiele”.
Aunque si bien el frío no les frena ni a él ni a sus vecinos de avanzada edad. José Miguel cuenta que “a la mínima que hay un rayo de sol” todos se van a la plaza a “echar el rato”. Los más jóvenes no tienen miedo alguno tampoco “y si no hay hueco dentro del bar nos vamos a la terraza a aguantar el tipo”.
Así, reconoce que muchas veces el frío es solo una cifra y ellos están acostumbrados y quien lo sufre de verdad son los “de fuera”: “Cuando viene gente de Barcelona o Valencia sí que lo sufren porque para ellos 10 grados ya es frío pero para nosotros es casi ponernos en manga corta”, bromea.
