Zaragoza
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El calendario político de 2026 se abrirá con un capítulo decisivo en Aragón, que se convertirá en uno de los escenarios más calientes de la política española. El duelo entre Jorge Azcón y Pilar Alegría dará el pistoletazo de salida a un año que seguirá, de momento, con la cita en las urnas en Castilla y León y Andalucía, donde el PP quiere confirmar su buen momento autonómico ante un PSOE en una de sus mayores crisis de la historia.

Azcón y Alegría reeditarán la intensa pugna que ambos protagonizaron en 2019, cuando se disputaron la alcaldía de Zaragoza en una contienda que marcó un cambio de ciclo en la política aragonesa. Entonces, la socialista ganó en votos a un PP en una crisis absoluta que incluso obtuvo su peor resultado en la capital aragonesa, si bien el pacto con Ciudadanos y Vox le dio el bastón de mando e impulsó a Azcón al resurgir del Partido Popular.

Siete años después, los papeles parecen invertirse. Azcón llega ahora como presidente del Gobierno autonómico y buscando mantenerse en el Pignatelli en solitario sin necesidad de pactar con Vox. El líder popular presume de dos años y medio de bonanza económica y de inversiones milmillonarias, aunque los socialistas buscan hacerse con la bandera de la defensa de los servicios públicos.

Alegría, ya exministra de Educación y exportavoz del Gobierno, regresa a su tierra para encabezar la candidatura del PSOE, con la misión de recomponer un partido golpeado por la crisis interna y las recientes investigaciones judiciales por presunta corrupción en varias federaciones autonómicas, incluida la aragonesa.

El PSOE de Aragón, que durante décadas fue el partido de referencia en la comunidad, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las dimisiones en cadena de responsables intermedios, los enfrentamientos entre las corrientes sanchista y lambanista, y las sombras que proyectan los casos de malversación en empresas públicas han erosionado la imagen del partido.

De hecho, los últimos días han avivado esta ruptura tras la "purga" de cinco diputados que renunciaron a formar parte de su equipo por quedar fuera de los puestos de salida. Algunos de ellos reconocen no sentirse representados "desde hace años" por "este PSOE".

Más a la izquierda, el espacio de Izquierda Unida y Podemos sigue fragmentado. En Aragón, ambas formaciones no lograron cerrar un acuerdo para concurrir conjuntamente, lo que podría dividir un voto decisivo en provincias como Zaragoza o Huesca. Chunta, con el impulso de Jorge Pueyo como candidato, se reivindica como la única izquierda aragonesista.

Azcón busca consolidar su liderazgo

Tal es así que las encuestas dan un triunfo incontestable al PP de Jorge Azcón, pero esa victoria podría llegar a ser muy amarga si, como ha pasado en Extremadura, le sigue dejando dependiente de un Vox muy al alza.

A diferencia de Extremadura, el arco parlamentario aragonés está mucho más dividido, con fuerzas territoriales como el PAR o Teruel Existe que emergen como posibles aliados, siempre que las cuentas cuadren.

Las encuestas apuntan a un escenario ajustado, con un PP que conseguiría 30 o 31 diputados y un PSOE que quedaría al borde de su peor resultado con 17 o 18. Vox casi duplicaría su cuota de poder, mientras la izquierda alternativa cae a mínimos.

Así, todo parece ajustado a una noche electoral de infarto, en el que un solo diputado puede convertir una noche amarga en dulce para Jorge Azcón. Los socialistas aún creen que todo puede dar muchas vueltas y aspiran a recuperar el Pignatelli durante los próximos cuatro años.