Cientos de personas han dado un último adiós al papa Francisco en la basílica del Pilar. El templo, abarrotado y con un gran retrato del Sumo Pontífice en el altar mayor, se ha convertido en un fiel reflejo del cariño que despertaba Jorge Mario Bergoglio en la sociedad aragonesa.
A la misa funeral, oficiada por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, han asistido el presidente de Aragón, Jorge Azcón; la Justicia, Concepción Gimeno; el delegado del Gobierno, Fernando Beltrán, y la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, entre otras muchas autoridades.
Tanto el dirigente autonómico como la regidora han firmado en el libro de condolencias. Azcón ha querido dejar constancia del "profundo pésame que la sociedad aragonesa quiere hacer llegar a toda la Iglesia Católica por la muerte del papa Francisco".
Chueca, por su parte, ha asegurado que tanto ella como los zaragozanos "le llevarán eternamente" en sus corazones. "Gracias por las enseñanzas que nos transmitió durante su papado. Fue un honor inolvidable conocerle en persona y transmitirle el amor de los zaragozanos por nuestro querido Santo Padre Francisco".
En bancos, de pie o en las sillas colocadas para la ocasión, cientos de fieles han llenado el Pilar para despedirse del papa de los pobres, una imagen más propia de la misa del 12 de octubre que de un domingo al uso. Hasta la basílica también se han acercado los Infanticos, y se ha contado con la participación del Coro Capilla de Música Nuestra Señora del Pilar.