Solidaridad

El rescate de la policía italiana: un plato de pasta para dos ancianos que lloraban por estar solos

En la jungla. Acudieron a rescatarlos tras ser alertados por los vecinos del inmueble, que escucharon llantos dentro de su domicilio.

Michelle y Jole durante la intervención de la Policía de Roma.

Michelle y Jole durante la intervención de la Policía de Roma. Questura di Roma

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Es una de las historias de la semana en Italia. Hace unos días, la Policía de Roma se desplazó hasta el domicilio de dos ancianos, en la zona de Appio, tras ser alertada por los vecinos. Al parecer, habían escuchado gritos y llantos en el interior de una casa.

Jole, de 84 años, y Michele, de 94, se encontraban, efectivamente, llorando desconsolados. Sin embargo, al ser interrogados por lo que había ocurrido, negaron que hubiesen sufrido ataque alguno. Lo que realmente pasaba es que se encontraban sobrepasados tras ver algunas historias en la televisión con las que se habían sentidos identificados. Jole y Michele, que llevan casados más de 70 años, no habían recibido ninguna visita desde hace meses y se encontraban muy solos. 

Conmovidos por la situación, los agentes decidieron ponerle remedio. Así, mientras esperaban la llegada de una ambulancia que comprobase el estado de salud de los ancianos, decidieron preparar un plato de pasta con mantequilla y queso para compartirlo con ellos. 

La Policía de Roma, con una descripción casi poética, ha contado el incidente a través de su cuenta de Facebook. "No siempre la vida es fácil. Especialmente cuando la ciudad está vacía y los vecinos se encuentran de vacaciones. A veces la soledad se disuelve en un llanto. A veces es como una tormenta de verano. Viene de repente y se apodera de uno", narran en un post ilustrado con la foto de los ancianos.

"Jole y Michele se aman, pero cuando la soledad es un peso en el corazón, puede ser que pierdan la esperanza. Puede suceder, como esta vez, que griten tan fuerte su desesperación que, al final, alguien llame a la Policía", continúa el relato. "Los policías se impregnan de la ternura. Entienden que esta vez es diferente. No hay formularios que rellenar. Esta vez no sirven los protocolos. Sirven los seres humanos".

Más de 25.000 personas han compartido en menos de una semana el sobrecogedor relato.