El merodeador

Un país en el que hasta las Manos Limpias están manchadas , Merkel intenta contentar a todo el mundo con el caso Böhmermann , España se mantiene como potencia mundial... en el fútbol

Un país en el que hasta las Manos Limpias están manchadas

La detención del presidente de Manos Limpias, Miguel Bernad, junto a la del presidente de Ausbanc, Luis Pineda, por supuesta extorsión es el último ejemplo de cómo la lacra de la corrupción parece haberse infiltrado incluso en aquellas entidades que pretenden luchar contra ella. Según han confirmado fuentes de la investigación, tanto Manos Limpias como Ausbanc podrían haber presentado querellas contra personas, empresas o instituciones para luego cobrar dinero por retirarlas. Entre los supuestos extorsionados se encuentra la infanta Cristina, cuya acusación en el caso Noos se mantiene con la única personación de Manos Limpias. El sindicato habría exigido tres millones de euros a Banco Sabadell y La Caixa a cambio de levantar la denuncia. Tal y como revela EL ESPAÑOL, Manos Limpias intentó en al menos dos ocasiones frenar la causa contra la infanta, lo que acrecienta la sospecha de que sus motivos no eran tan limpios como su nombre indica.

Que un sindicato que ha auspiciado algunas de las acciones jurídicas más trascendentales de la historia reciente de este país (por ejemplo, contra la consulta ilegal del 9N) se revele ahora como una “trama mafiosa” es lo último que cabía esperar. A pesar de las pruebas existentes contra la infanta, es indudable que estas revelaciones debilitan la acción de la acusación. La relación entre el sindicato y Ausbanc hunde aun más su reputación, ya que Luis Pineda arrastraba una mala fama que hasta ahora no había tenido consecuencias. Según fuentes bancarias, la asociación sin ánimo de lucro chantajeaba a entidades financieras a cambio de no hablar mal de ellas en sus publicaciones.

Merkel intenta contentar a todo el mundo con el caso Böhmermann

El Gobierno de Ángela Merkel permitirá que la Justicia alemana investigue si Jan Böhmermann, el famoso humorista alemán, cometió un delito al leer en antena un poema que él mismo calificó de injurioso contra el presidente turco Tayyip Erdogan. Esta decisión, que tiene lugar una semana después de que las autoridades turcas pidieran abrir un proceso contra el cómico, ha despertado una tormenta política en torno a la canciller. El Partido Socialdemócrata, sus socios de coalición, han acusado a Merkel de sacrificar la libertad de expresión para asegurarse la buena voluntad de un Gobierno que ahora mismo es vital para contener el flujo de los refugiados. No les falta razón. La canciller intenta satisfacer a todo el mundo, ya que al mismo tiempo que da vía libre al proceso, ha anunciado que eliminará el texto del siglo XIX del Código Penal por el que se juzgará al humorista. En un guiño a la oposición del régimen, también ha expresado su preocupación por la situación de los medios en Turquía. Es poco probable que la Justicia alemana termine condenado al cómico por hacer una burla ofensiva, por lo que el favor de Merkel parece más un gesto vacío que una verdadera concesión. Queda por ver si convencerá a Erdogan y a sus propios socios de Gobierno. 

España se mantiene como potencia mundial... en el fútbol

Las dificultades que la crisis ha generado en España no han afectado al fútbol, al menos en lo que se refiere a resultados. Una vez más, entre los finalistas de las dos grandes competiciones europeas hay una presencia destacada de equipos españoles. De los ocho semifinalistas de Champions y Europa League, hay cuatro españoles: Real Madrid, Atlético de Madrid, Sevilla y Villarreal. En algunos casos, esa fortaleza viene dada por el presupuesto. Es significativo que en la Liga jueguen los dos mejores jugadores del mundo: Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Pero en otros, queda claro que se ha viene haciendo una buena gestión profesional, como en el caso del Villarreal y el Sevilla. En un momento en el que el país da más sobresaltos que alegrías, está bien que seamos una potencia mundial... al menos con el balón.