Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa. Sara Fernández.

Macroeconomía

Gonzalo García Andrés: “La subida del salario mínimo debe formar parte del pacto de rentas, que es indispensable”

El secretario de Estado de Economía, en la entrevista concedida a EL ESPAÑOL-Invertia, avanza una modificación de la defensa de la competencia. 

6 septiembre, 2022 03:01

Quedan cuatro meses para que termine 2022. Y antes el Gobierno tiene que tomar decisiones clave para 2023. Entre ellas, cuánto subirá el salario mínimo interprofesional (SMI). Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a las Empresas, afirma que el próximo año estará en el 60% del salario medio pero debe formar parte y ser "compatible" con el pacto de rentas que quiere el Ejecutivo. 

En la entrevista concedida a EL ESPAÑOL-Invertia, García Andrés insiste en la necesidad de este acuerdo, en el que deben participar tanto patronal como sindicatos, para contener tanto las rentas salariales como los márgenes empresariales. En este sentido, considera que no hay efectos de segunda ronda todavía en la inflación

Por otro lado, se muestra confiado respecto al futuro económico de España, pese a los riesgos e incertidumbres que supone el incremento de precios. De hecho, considera que todo apunta a que el descenso de la inflación "que hemos visto en el mes de agosto va a continuar".

Hace poco más de un año hablábamos de una economía que se estaba recuperando. Hoy, ¿de qué estamos hablando?

Hay una recuperación más intensa y más larga que aquella de la que hablábamos el año pasado. El impulso que teníamos en el verano de 2021 se ha confirmado con un año de crecimiento muy intenso de la actividad y del empleo, y con un avance en la transformación estructural de la economía española.

Entrevista a Gonzalo García Andrés Esteban Palazuelos

Eso sí, tenemos nuevos desafíos que ya se vislumbraban el año pasado, pero que se han intensificado con la guerra. En otoño e invierno, la situación de excepcionalidad energética alcanzará un punto de mayor tensión. Tenemos hoy el precio del gas por encima del nivel al que se alcanzó con el estallido de la guerra. Con todo, tenemos la solidez que supone haber tenido más de un año de recuperación intensa y de avance en la transformación estructural que supone la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

¿Cuál es el mayor problema que afronta la economía española?

La inflación, sin duda. Hemos pasado años en los que el problema era el riesgo de deflación. La inflación era demasiado baja y era un problema grave en el que se han aplicado todas las energías de la política monetaria y fiscal. En el último año esa situación ha cambiado como consecuencia de la rápida recuperación de la demanda tras la pandemia y, sobre todo, del estallido de la guerra en Ucrania y de la utilización por Rusia de la oferta de gas y otras materias primas como parte de su estrategia.

La inflación subyacente, que no está afectada por los precios de la energía ni de los alimentos frescos, lleva casi un año de incrementos. ¿A qué se debe este fenómeno y cuándo cree que terminará?

Este ciclo de episodio de inflación empieza con la subida de precio de las materias primas. No solo de la energía, sino también de las no energéticas, como los materiales de construcción, los alimentos. Pero la energía es lo que más sube. Esto supone un aumento del precio de la electricidad y una subida de los costes empresariales.

Pero lo importante es que ya hemos digerido ese impulso. Hemos tomado medidas para que el efecto de ese aumento de costes se limite. No tenemos evidencias generalizadas de efectos de segunda ronda. Y ahora la preocupación fundamental es evitar esos efectos de segunda ronda con un pacto de rentas y con un acuerdo para que el descenso que estamos viendo ya en la inflación continúe y sea lo más sostenible y rápido posible. 

¿Ya hemos llegado al techo de la inflación? ¿Estaremos por debajo de un IPC del 10% en los próximos meses?

Estamos en una situación todavía muy volátil. Los precios del gas y de la electricidad siguen siendo muy altos y muy volátiles. Esto exige prudencia. Aun así, las previsiones y la dinámica que acabo de explicar apuntan a que ese descenso que hemos visto en el mes de agosto va a continuar.

¿Se va a mantener la previsión de aumento de PIB para este 2022 en un escenario con tanta incertidumbre?

Sí, sin duda. Llevamos ya varios meses desde que estalló la guerra y lo que dibujan todos los datos es que el comportamiento de la economía española, incluso en esta situación tan difícil, es extraordinario.

Es extraordinario por el avance del PIB, en el segundo trimestre, que en tasa trimestral ha crecido cuatro veces lo que el de la OCDE. En el primer semestre, la economía ha crecido por encima del 6% en términos interanuales y al mismo tiempo se han mantenido 16 meses seguidos de crecimiento del empleo.

Lo que dibujan todos los datos es que el comportamiento de la economía española, incluso en esta situación tan difícil, es extraordinario

Depurando los datos del efecto estacional, se han creado más de 300.000 empleos desde que se ha iniciado el año. Además, estamos mejorando desde el punto de vista cualitativo. En el caso del mercado de trabajo es muy obvio porque tenemos 1.600.000 trabajadores más este año con un contrato indefinido. Es un resultado extraordinario. Supone que estamos dando un paso decisivo hacia la erradicación de la precariedad.

Los datos hasta el momento apuntan a la solidez, a la confianza. Asumiendo, por supuesto, que el entorno externo y el europeo en particular, es complicado, como ha dicho el economista jefe del Banco Central Europeo la semana pasada.

El sistema de estimación de PIB en tiempo real de la AIReF ya alerta de que el crecimiento de la economía en el trimestre será negativo.

Las estimaciones en tiempo real del PIB trimestral necesitan tener suficientes datos y todavía tenemos muy pocos de este tercer trimestre. Pero, aún así, los datos que tenemos de empleo de agosto son buenos. El efecto estacional hace que en agosto se destruya empleo, pero ha vuelto a crecer si ajustamos los datos. Y hemos destruido menos empleo que en 2017, 2018 y 2019.

En general, los datos apuntan a que la actividad va a seguir creciendo. Pero hay que ser prudentes. No nos vamos a inmunizar de lo que ocurra en el resto de Europa y en el resto del mundo. Pero la dinámica es muy sólida. Tenemos varios elementos de solidez, en particular la recuperación de la demanda turística. Julio estuvo ya prácticamente en el mismo nivel que 2019, que fue un año muy bueno para el sector turístico.

Al mismo tiempo, la ejecución del Plan de Recuperación se ha acelerado y estamos ya publicando convocatorias de subvenciones y licitaciones por encima de los 2.000 millones de euros al mes.

Algunos análisis apuntan a que la economía española podría entrar en recesión técnica a finales de año.

No es lo que apuntan los datos ni lo que apuntan las previsiones. Tenemos que hacer una evaluación pormenorizada de la situación a corto plazo. Pero las expectativas son que sigamos creciendo y creando empleo a un ritmo más moderado, pero manteniendo ese crecimiento que tenemos previsto del 4,3% para este año. 

Lo que está claro es que estamos en afrontando una desaceleración de la economía. ¿Qué porvenir se dibuja para 2023?

Tenemos una estrategia de política económica con una orientación de medio y largo plazo. Y luego tenemos las medidas de respuesta a corto plazo. Como ya se hizo durante la pandemia, la respuesta de Europa es contundente.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista. Sara Fernández.

Ahora se están analizando medidas adicionales para responder al incremento y a la elevada volatilidad de los precios de la energía. Y estas medidas nos van a ayudar a superar esta situación de manera decisiva. Si miramos fuera de Europa y fuera del precio del gas, el resto de los precios de las materias primas ya están moderados y esto va a ayudar a que la inflación se modere.

Con las medidas adecuadas, que son las que estamos tomando a escala nacional y a escala europea, podemos superar esta situación y que el proceso muy intenso de recuperación tras la pandemia tenga continuidad el año que viene.

¿Tiene ya alguna previsión para la próxima Encuesta de Población Activa? 

Todavía es pronto para anticiparlo. La del segundo trimestre fue muy, muy positiva, sobre todo por bajar del 12,5% del desempleo y también por factores cualitativos, como mejorar el desempleo juvenil y el femenino. Pero es pronto para hacer predicciones del tercer trimestre.

¿Cuánto cree que debería subir el salario mínimo interprofesional (SMI)?

Pues lo necesario para culminar ese gran objetivo, que se va a cumplir, de que llegue al 60% del salario medio al final de la legislatura. La verdad es que el avance que se ha producido en la remuneración mínima de todo el colectivo de trabajadores no tiene precedentes en la historia económica de España.

Ha crecido un 36% desde 2018. Esto ha supuesto una mejora del poder adquisitivo de este colectivo, donde la presencia femenina es muy importante. Ha supuesto un amejor del poder adquisitivo de 20 puntos.

El avance que se ha producido en la remuneración mínima de los trabajadores no tiene precedentes en la historia de España

Esto les coloca en una situación mejor para afrontar el aumento de la inflación que se ha producido en el último año. Es muy importante también que la subida que se haga para el año 2023 forme parte del pacto de rentas y sea compatible con él. Es indispensable para que podamos impulsar esa bajada de la inflación, que, como digo, es nuestra principal preocupación.

Si hablamos del 60% del salario medio, hablamos como mínimo de 1.079 euros, con datos salariales de 2020. ¿Está el Gobierno dispuesto a aprobar una subida del SMI de casi el 8%?

La Comisión Asesora ya tiene un mandato y va a trabajar cuál podría ser la estimación del salario medio. Y esto nos dará un nivel del salario mínimo del 60%, que es el compromiso del Gobierno.

Pensamos, por los datos que tenemos de la evolución de los salarios, que es perfectamente posible una subida que nos lleve al 60% del salario medio que sea compatible con el objetivo de moderación de márgenes empresariales y de salarios que es necesaria para evitar los efectos de segunda ronda en la inflación.

¿Subir el SMI, que afecta a una población cada vez mayor, no tendrá efectos de segunda ronda en la inflación?

La subida tiene que ser compatible con el enfoque general del pacto de rentas. Con todo, ahora mismo las rentas salariales no están haciendo una presión adicional sobre la inflación. 

Es muy importante que los agentes sociales vuelvan a dar esa muestra de compromiso y de responsabilidad, y yo creo que la van a dar a pesar de todas las dificultades. Aquí es muy importante el mantenimiento de los márgenes empresariales en una situación como la que estamos viviendo y que los salarios tengan un crecimiento moderado y razonable, tanto para aquellos que perciben el salario mínimo como para, por supuesto, el resto de los trabajadores.

Gonzalo García Andrés, secretarío de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista.

Gonzalo García Andrés, secretarío de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista. Sara Fernández.

Hay algunas decisiones que están en el ámbito del Gobierno y que forman parte de lo que podría ser el pacto de rentas y otras que corresponden al ámbito de la negociación de los agentes sociales. El Gobierno, dentro de su respuesta, ha tomado todas las medidas para facilitar ese pacto de rentas que incluya, por supuesto, el ámbito de la negociación colectiva.

Lo que es coherente es que la decisión sobre el salario mínimo y la consulta, la negociación que se haga con los agentes sociales, la negociación colectiva y el resto de decisiones vayan todas orientadas a esa idea de que podamos asumir y superar esta situación con un horizonte estable de evolución de rentas empresariales y salariales que nos ayude a que la inflación baje lo antes posible. Es lo mejor para la economía, para los trabajadores. Y, por supuesto, para las empresas.

¿Qué debe incluir el pacto de rentas entonces?

Son importantes las medidas que ya ha tomado el Gobierno. Se ha reducido los impuestos en un 80%. La semana pasada anunció el presidente una reducción adicional de los impuestos sobre la energía. Se han tomado medidas para reducir el coste de la energía para los hogares y para las empresas, para reducir los beneficios extraordinarios de las empresas eléctricas y asegurar que lo que se paga por la energía responde al coste medio de generarla y no a los beneficios extraordinarios. Todo eso forma parte del pacto de rentas.

Pero esto no se ha discutido ni con patronal ni con sindicatos. Un pacto no parece, precisamente. 

No no, esto facilita. Porque todas estas medidas lo que hacen es amortiguar el efecto de la situación en la renta disponible de las familias y en particular de las más vulnerables. Y también apoyar a las empresas y en particular a los sectores que más la están sufriendo.

Todas esas medidas facilitan ese objetivo de un acuerdo que nos permita repartir de forma justa el coste de la guerra, que nos permita evitar los efectos de segunda ronda y que nos permita dar un shock de certidumbre en un entorno externo que genera incertidumbre.

Concretemos. ¿La subida de los salarios públicos y de las pensiones tendrían que formar parte del pacto de rentas?

Bueno, está claro que rentas son las rentas salariales y las rentas empresariales. Creo que además el Gobierno ha sido muy claro sobre este punto y ahí es donde nos tenemos que centrar, porque son esas rentas las que afectan a los costes de producción y a la evolución de los precios.

La vicepresidenta Yolanda Díaz ya ha tomado parte en la negociación salarial entre patronal y sindicatos. Apoya a los trabajadores. De hecho, considera que sus reclamaciones son "interés general" para nuestro país. 

Es fundamental el acuerdo en este entorno. La situación es complicada tanto para los trabajadores como para las empresas. Pero la manera de responder es la misma que hemos tenido contra desafíos que eran mucho más difíciles que este que tenemos ahora, que es el acuerdo. 

El Diálogo Social fue fundamental para superar las consecuencias económicas de la pandemia. Y tiene que ser un ingrediente para superar este episodio de inflación alta que está agravado y asociado al impacto de la guerra de Rusia en Ucrania. Confiamos en la responsabilidad de los agentes sociales, que ya estuvieron avanzados en ese acuerdo de negociación colectiva. Es complicado, pero también, como decía, las decisiones que ha tomado el Gobierno crean unas condiciones mejores para que se pueda llegar a ese acuerdo. 

Confiamos en la responsabilidad de los agentes sociales para llegar a un acuerdo de negociación colectiva

¿Condiciones que facilitarían que la patronal aceptara cláusulas de revisión salariales, o que los sindicatos las descarten?

Bueno, ese fue uno de elementos que separaron a los agentes sociales y que hicieron que no se pudiera llegar a un acuerdo. Lo cierto es que han llegado a acuerdos mucho más difíciles. Por supuesto, tenemos que evitar los elementos que hagan que la inflación pueda hacerse persistente. Pero también es importante que el reparto sea equilibrado. Es posible llegar a ese acuerdo.

Ha comentado que no cree que los salarios de los trabajadores estén generando efectos de segunda ronda en la inflación. ¿Cree que también eso ocurre en el caso de los márgenes de las empresas? ¿Hay datos al respecto? 

Estamos trabajando con el Banco de España y con otros organismos para tener los mejores datos y los más puntuales sobre la evolución de los márgenes. Es cierto que es difícil hacer ese seguimiento, pero nos parece fundamental porque, como decía antes, el mantenimiento de los márgenes empresariales en este entorno es básico para evitar los efectos de segunda ronda la inflación.

En términos generales, no apreciamos una tendencia general en la que los márgenes estén contribuyendo a los efectos de segunda ronda. Pero, por supuesto, hay sectores donde los márgenes pueden aumentar más. Es fundamental en este entorno que Competencia y las políticas de Competencia estén muy vigilantes para detectar comportamientos que puedan ser concusivos de extensión de los márgenes.

Es muy importante también para las empresas que piensen con un horizonte largo, porque teniendo demanda y en un entorno de inflación como el que tenemos parece que subir el margen puede ser positivo para la empresa. Pero al final siempre acaba siendo una decisión que colectivamente no empobrece. 

Precisamente este lunes la vicepresidenta del Gobierno proponía un tope al precio de los productos básicos. ¿Se plantea el Gobierno esta medida si los márgenes de las empresas se disparan? 

El instrumento para responder a una ampliación de márgenes injustificada es la política de la competencia.

En una entrevista concedida a este medio, Cani Fernández, presidenta de la CNMC, consideró que las multas eran muy bajas. 

Estamos trabajando en una modificación de la defensa de la competencia. Siempre se puede mejorar, pero lo importante ahora es aplicar los instrumentos que tenemos. Analizar los comportamientos en los mercados y en los segmentos donde veamos que hay una subida de precios que no responde a una evolución de los costes. Pero la competencia es fundamental porque es la herramienta básica para evitar esa ampliación injustificada de los márgenes y es el instrumento más eficaz.

¿Habrá multas más duras en esa modificación? 

No hay que hacer normas más, más duras ni sanciones más duras. Hay que aplicar, como estamos haciendo, las normas de competencia. Es fundamental que se aplique la norma con rigor, y que las sanciones sean disuasorias. Pero en particular, en esta fase, lo que está haciendo la CNMC es activar e intensificar toda la labor de vigilancia y de prevención y de detección de comportamientos que puedan ser contrarios a la competencia.

Normalmente, ni las empresas ni el resto de ciudadanos, cuando tienen que pagar un gravamen general, saltan de alegría

¿Qué feeling le ha trasladado el sector financiero sobre el impuesto a la banca que ya se está tramitando en el Congreso? Por cierto, ¿hasta cierto punto no tendrá el Estado que pagar este tributo por ser accionista de CaixaBank? 

Por supuesto que CaixaBank pagará el gravamen como el resto de entidades que estén sujetas a él.

Normalmente, ni las empresas ni el resto de ciudadanos, cuando tiene que pagar un gravamen general, saltan de alegría. Pero bueno, la realidad la estamos viendo también con la evolución de los tipos de interés y con algunos indicadores de evolución del negocio bancario, incluso los precios de las acciones. Hay que tomarlo con normalidad en un entorno en el que una parte muy importante de sectores ha visto subir los costes. En cambio, el bancario sufre menos este impacto y es normal que se pida la contribución.

¿Cómo valora estas semanas que ya han pasado desde que caducó la moratoria concursal?

Llevamos muchos, muchos meses haciendo un seguimiento de los indicadores de salud del tejido empresarial. Los indicadores transmiten una imagen de situación sólida y en general no revela que existan problemas graves. El 90% de las empresas está pagando los préstamos ICO con normalidad.

Por supuesto, es muy importante la aprobación de la reforma concursal. Es una gran reforma en la que confiamos y es fundamental que haya entrado en vigor ahora que se acaba la moratoria, porque las empresas van a tener a su disposición más instrumentos para reestructurarse y volver a ser viables.

¿Tiene el Gobierno capacidad financiera para mantener en 2023 las medidas aprobadas para atenuar la inflación y la crisis económica?

Bueno, varias acaban de entrar en vigor, como la gratuidad del transporte de Cercanías y la reducción del 30% en el transporte público. Tenemos de aquí a final de año para ver como evoluciona la situación y sobre todo el efecto que tienen estas medidas. Y como hemos venido haciendo, tenemos que hacer un seguimiento mes a mes de todas estas medidas y de cara al año que viene, en función de cómo vaya evolucionando la economía y como ha evolucionado también la situación energética, ver cuáles hay que mantener, cuáles hay que adaptar y cuáles hay que retirar. 

¿Habrá más ayudas para las empresas, particularmente para las electrointensivas?

El primer decreto de respuesta a la guerra ya contenía ayudas significativas a las empresas y en particular a las electrointensivas. Ya tienen un marco de ayudas y de apoyo que se negoció con la Comisión Europea y que ya está en funcionamiento.

Ha habido también ayudas a otras industrias que utilizan el gas. Además, muchas de las medidas que se han tomado en el ámbito energético, incluida la reducción de impuestos, favorecen la situación de las empresas. Hay un apoyo ya significativo y vamos a hacer un seguimiento para ver cómo evoluciona la situación.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista. Sara Fernández.

¿Cómo marchan los ICO de la guerra?

Hay más de 50 entidades que han firmado el acuerdo marco. Y ya se están concediendo préstamos. Es decir, las empresas ya están pudiendo acceder a esta financiación. Todavía quedan algunas entidades, pero nuestra idea es que esto se complete lo antes posible y que las que las empresas puedan acceder a esta financiación para adaptarse a esta situación en la que tienen de incremento de costes y que sigue siendo volátil.

¿Cree que esta crisis ha provocado que los fondos europeos hayan quedado en un segundo plano?

No, en absoluto. Al revés. El estallido de la guerra y, en general, la situación que atraviesa el mercado energético y la inflación nos han llevado es a redoblar los esfuerzos en la ejecución de las inversiones y las reformas del Plan de Recuperación.

En el caso de las reformas es clarísimo. Hemos cumplido el 100% de las reformas hasta junio del 2022 y por eso hemos recibido ya 31.000 millones de euros de la Comisión Europea. Y en una situación, además, en la que, como es sabido, el Gobierno no cuenta con la mayoría absoluta. Pese a ello, en el Parlamento se siguen aprobando todas esas normas.

Ese esfuerzo de reformas es fundamental para complementar el efecto de las inversiones. Y toda esta actividad de inversión de subvenciones para apoyar la inversión privada y de licitaciones para inversión pública en los próximos trimestres, va a crecer. Va a ser un elemento de soporte y de impulso a la economía muy importante durante este tiempo y al medio y largo plazo.

Es muy importante también que los datos apuntan a que las convocatorias de las comunidades autónomas también se están acelerando. Ya son 18.000 millones de euros de transferencias. Vamos a tener un apoyo significativo a la economía en los próximos trimestres con la ejecución del plan.

En medio de la suspensión de las reglas fiscales, países como Alemania reclaman que se reactiven las nuevas normas de estabilidad comunitaria. ¿Cuál es la postura del Gobierno? 

Queremos es que tengamos nuevas reglas cuanto antes. Hemos venido defendiendo que las reglas anteriores no nos valen para cuando se desactive la cláusula de salvaguarda. Hemos dejado claro que nuestra posición es que hay que flexibilizar las reglas, y que sean más compatibles con la inversión y con el crecimiento económico.

Para el Gobierno, la responsabilidad fiscal y los avances en ella son uno de los pilares de la política económica. Lo hemos demostrado con la reducción del déficit, que tiene que continuar y hacerse compatible con una respuesta muy intensa a las consecuencias de la guerra.

Estamos participando de manera muy activa en este debate y la Comisión Europea va a hacer una propuesta pronto en este sentido. Ya presentamos un documento junto a Holanda y vamos a participar de manera muy activa para poder alcanzar el objetivo de tener unas reglas que estén a la altura de los desafíos que afrontamos y del tiempo que vivimos, que no es el de hace diez o 15 años.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista.

Gonzalo García Andrés, secretario de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, durante la entrevista. Sara Fernández.

España y Holanda. Qué extraños aliados.

Siempre defendemos que en este debate de las reglas fiscales hay que huir de las trincheras habituales y de los clichés del norte y del sur. Hay que tratar de buscar puentes con países que aparentemente tienen posiciones distintas, pero que luego es posible ponerse de acuerdo. Y eso es lo que demostró la iniciativa con Holanda. Muestra que es posible hacer ese equilibrio y esperamos que esto sea lo que se produzca en los próximos meses con la reanudación y la intensificación del debate.