Bienestar

Los cinco peores hábitos para tu salud mental

En ocasiones este síndrome se da por factores que fuera de nuestro control. Otras tantas es evitable.

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Muchas veces, la depresión puede ser causa de malos hábitos que mantenemos en nuestro día a día. Aunque en ocasiones este síndrome de tristeza se da por factores que están totalmente fuera de nuestro control, lo cierto es que otras tantas, las pequeñas decisiones que tomamos de manera cotidiana afectan a nuestro estado anímico, mucho más de lo que podemos imaginar. Hablamos de tus hábitos sociales, alimenticios y físicos. Afortunadamente, esto es algo que puedes evitar.

Caminar curvado

Nuestro estado anímico afecta a casi todos nuestros hábitos, incluso a la manera en la que solemos caminar. Cambiar de orden los factores no es del todo incorrecto, por lo que la manera en la que caminamos afecta a nuestro estado anímico. Lo avala un estudio publicado en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, donde los investigadores llegaron a la conclusión de que los sujetos a los que pidieron que anduvieran con los hombros caídos, encorvados, mirando hacia el suelo y sin apenas mover los brazos, experimentaron sensaciones de languidez y decadencia.

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En la popular leyenda, Mushu le dijo a Mulán: “Sal ahí con los hombros atrás, pecho fuera, pies separados, cabeza alta y gesto duro”. El gesto lo dejamos a tu elección, el resto intenta mantenerlo.

Sacar fotos en todo momento

Sabemos que te encanta subir tu plato diario a Instagram y que no puedes evitar hacerte una selfie con tu novio para Twitter, o inmortalizarte en el espejo porque hoy te ves tremendamente sexy… pero, créenos, tomar fotos de todas las situaciones que vives no te hará más feliz, aunque lo aparentes en las redes sociales.

Tomar fotografías sin criterio alguno puede dificultar la forma de recordar esos momentos, según un estudio publicado por la revista Psychological Science. La investigación se realizó en torno a un grupo de personas que realizaban un recorrido por un museo. El resultado fue que aquellos que más fotos tomaron durante el paseo menos recordaban las obras que inmortalizaron con sus cámaras.

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El flash puede funcionar como una tupida manta que nos impide disfrutar el momento que vivimos, así que guarda la cámara y deja de demostrarle al mundo lo fantástica que es tu vida, y comienza a vivirla.

Te tomas la vida demasiado en serio

Nunca te permites eso de ‘a walk on the wild side’ porque no va nada contigo. Lo tienes que tener todo organizado, no se te puede pasar ni un solo detalle porque podrías volverte majara. Pocas veces te has tomado un descanso para disfrutar del caos y echarte unas buenas risas porque tu mente no puede parar de pensar en la perfección. Pues bien, querida, mucho nos tememos que ese tipo de vida es demasiado estresante y puede incluso ser un impedimento para tu propia felicidad. ¿Por qué no haces un poco de terapia y te ríes de ti misma? Es muy sano, y no lo decimos nosotros, sino numerosos estudios científicos, que avalan que reír es la mejor medicina contra la depresión.

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No duermes lo suficiente

Aunque últimamente lo oímos y leemos más en los medios, todavía no se ha extendido lo suficiente este hábito. No nos importa mostrar que hacemos ejercicio, que mantenemos una dieta saludable y que cuidamos nuestra piel con productos naturales, pero pocos son los que presumen de dormir. Pues bien, dormir afecta a casi todo, tanto al funcionamiento del cuerpo como nuestro estado emocional y mental. Por eso es imprescindible dormir suficientes horas para estar más activos y más felices. Sí, tan fácil como eso.

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Nunca te tomas un tiempo para ti misma

No se trata de ser huraña, se trata simplemente de disfrutar de tu soledad, de ese momento contigo misma haciendo lo que más te gusta o lo que más te apetece sin condición alguna. Ya sea por el trabajo o los estudios, y tu vida en pareja o compartiendo piso con demás gente, nunca tienes tiempo para ti misma y eso puede ser el resultado de depresión y ansiedad.

Por cierto, encerrarte en el baño no cuenta. Vete de viaje sola, prepara una excursión, ve al cine, visita esa exposición que tantas ganas tenías de ver o apúntate a una sesión de risoterapia. Lo que sea, pero sin acompañante.

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Tampoco te lo tomes a lo Bridget Jones, ¿okay?