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Francisco Marhuenda EFE

Empresas

El Canal de Edmundo Rodríguez Sobrino pagaba un millón al año a 'La Razón' de Edmundo Rodríguez Sobrino

El consejero delegado de la editora del medio que dirige Francisco Marhuenda era un nexo clave de varias tramas empresariales durante el reinado de Ignacio González.

Miguel Ángel Uriondo

La Razón, un medio editado por la sociedad Audiovisual Española 2000, de la que es consejero delegado Edmundo Rodríguez Sobrino, tenía un acuerdo para recibir un millón de euros al año que abonaba cumplidamente el Canal de Isabel II, compañía de la que era presidente de una de sus filiales Edmundo Rodríguez Sobrino. No es una sorprendente casualidad: es el mismo hombre.

Fuentes próximas al Gobierno de la Comunidad de Madrid confirmaron a EL ESPAÑOL la existencia de estos importes, que si no aparecen registrados en los datos oficiales sobre publicidad institucional fue porque se pagaban a través de un convenio específico absolutamente opaco.

De hecho, aunque no está claro durante cuántos años estuvo vigente este acuerdo, parecen claros dos hechos. El primero, que sumó mucho más que la publicidad convencional al uso. El segundo, que se detuvo abruptamente una vez que la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, tuvo constancia del mismo y ordenó desactivarlo. 

Desde Ciudadanos, que están en pleno proceso de sacar adelante una ley que regule, precisamente, la publicidad institucional, confirman que las cifras oficiales que se han publicado hasta ahora no ofrecen un retrato exacto de la relación del Canal y otras empresas públicas con los medios de comunicación, ya que los convenios y acuerdos podían y aún pueden realizarse a través de diferentes mecanismos difícilmente detectables.

El periódico dirigido por Francisco Marhuenda fue el medio privado fue con más ingresos publicitarios (1,8 millones de euros) que menos audiencia obtuvo. Su repercusión era muy inferior a las grandes cabeceras, como El País o El Mundo.

ABC o Grupo Intereconomía también fueron grandes beneficiados de este reparto de dinero, con 2,3 y 1,3 millones de euros, respectivamente, según estos datos públicos.

Más abajo en la lista se encuentran las dos principales cabeceras por audiencia: El País fue el quinto beneficiado con 1,3 millones de euros. Por su parte, El Mundo recibió 1,54 millones.

Así, el dinero que salía de un bolsillo entraba en otro bolsillo del mismo traje, concretamente un traje que vestía Edmundo Rodríguez Sobrino. Éste, protegido de Ignacio González, forma también parte de la nómina de detenidos en el marco de la Operación Lezo y estaba considerado como el hombre del expresidente de la CAM en América Latina.

Teledifusión Madrid

Con un amplio currículo empresarial, Edmundo Rodríguez Sobrino fue durante los años dorados de González un nexo de muchas más cosas. Una de ellas, poco comentadas hasta ahora, fue su participación como secretario y consejero en Teledifusión Madrid, la empresa de la que era administrador solidario Enrique Cerezo. Sí, el presidente del Atlético de Madrid. Sí, el mismo cuya relación con González ha sido notoria y cuyo nombre sonó en el caso del famoso ático de Marbella.

Precisamente la cadena pública Telemadrid fue, con amplia diferencia, la que más dinero recibió del Canal de Isabel II entre 2006 y 2015. Durante ese tiempo invirtió hasta 55,4 millones de euros en publicidad en diferentes medios de comunicación. 

Teledifusión Madrid, que era la dueña del Torrespaña (el famoso Pirulí), es una sociedad dedicada a la difusión terrestre de las señales audiovisuales de las televisiones digitales terrestres locales de la Comunidad de Madrid, a través de su propia red de centros. Esta empresa estaba formada por los operadores que obtuvieron licencias de TDT local en 2005 de manos de Esperanza Aguirre. Cerezo fue el máximo adjudicatario, con diez licencias.

La mayoría de las entidades adjudicatarias se unieron para crear un red propia y no tener así que utilizar la infraestructura de Abertis. Pero finalmente el plan de la Comunidad de Madrid de contar con una red propia de distribución de señales de televisión terminó en fracaso y la compañía fue adquirida, precisamente por la compañía catalana de infraestructuras.