REAL MADRID

Un '10' para reflotar al Madrid

La inexperiencia de Zidane como técnico se compensa por su prestigio en el vestuario y su carácter de ídolo en el Bernabéu.

Zinedine Zidane, durante su discurso en el Bernabéu.

Zinedine Zidane, durante su discurso en el Bernabéu. Reuters

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¿Qué no se ha dicho ya sobre cómo jugaba el futbolista más elegante de los últimos 25 años? De Zinedine Zidane, en cambio, se recuerda menos su orgullo. Poco antes del Mundial 2006, cuando comunicó su retirada de los campos, renunció a un sueldo anual de seis millones de euros. “Estoy en una edad en la que cada vez es más difícil”, dijo sin reparos. “No quiero volver a hacer un año como los anteriores". Dos meses después, un insulto del italiano Materazzi hacia su hermana le llevó a autoexpulsarse de la final del Mundial de Alemania, el último partido de su vida, y autoexcluirse del panteón que ocupan Di Stéfano, Pelé, Maradona y Messi.

Le ha costado a Florentino Pérez convencer al francés para que suba del Castilla al primer equipo, a mitad de temporada, para encargarse de una plantilla desgastada, diseñada sin su intervención, eliminada de la Copa del Rey y tercera en la Liga. Reverenciado como jugador (fue campeón del mundo y de Europa con su selección y de la Copa de Europa con el Real Madrid), su trayectoria como técnico es corta y accidentada. Un hipotético fracaso esta temporada podría suponer un golpe descomunal a su carrera.

Pero quién es capaz de decir ‘no’ al sueño de su vida. Zidane era el elegido para suceder a Benítez desde que éste llegó a Valdebebas, hace seis meses. “Será un gran entrenador y será entrenador del Real Madrid”, aseguró Florentino Pérez hace un par de semanas, cuando la vida del ya ex entrenador blanco era un rosario de ‘match-balls’.

Autoridad y leyenda

La gran desventaja del francés comparado con Benítez es su inexperiencia. A favor, en principio, tiene todo lo demás: Zidane entiende el juego a la perfección y cree en el fútbol vistoso y ofensivo tradicionalmente exigido en el club más rico del mundo. Pero, sobre todo, cuenta con el respeto del vestuario y conoce su lenguaje. No necesita ganarse el respeto de la plantilla. Además de haber sido Zizou, fue el segundo entrenador de Ancelotti cuando el Madrid conquistó la Copa de Europa en mayo de 2014.

El francés, en un Real Madrid-Bayern Múnich de 2002.

El francés, en un Real Madrid-Bayern Múnich de 2002. Getty Images

Benítez era llamado despectivamente El 10 por sus jugadores, fastidiados por la obsesión futbolística del técnico e irrespetuosos ante su discreta carrera como jugador. La directiva acaba de colocarles frente a un ‘10’ auténtico, ciertamente novicio como técnico, pero con más carácter y autoridad que cualquiera de sus futbolistas (incluso los endiosados). “En mi opinión sería muy fácil llevar a un grupo así”, afirmó en una entrevista con El Confidencial semanas después de que el club consiguiese la ‘Décima’.

Un técnico en fase de aprendizaje

La experiencia de Zidane al frente del Castilla es poco alentadora, a pesar de que nunca abandonó el fútbol y quiso sacarse el carnet de entrenador pronto. El francés se ha asesorado periódicamente con entrenadores de primera fila: Guy Lacombe (el entrenador que le hizo futbolista en las filas juveniles del AS Cannes), Marcelo Lippi, Carlo Ancelotti, Marcelo Bielsa, Vicente del Bosque, Aimé Jacquet o Pep Guardiola.

Su balance, no obstante, son dos temporadas bastante irregulares. En la 2013-2014 perdió cinco de sus primeros seis partidos y fue castigado después con tres meses de suspensión por entrenar sin un carné convalidado en España. Completó la campaña, pero sin cumplir su objetivo de ascender a la Liga Adelante. En esta última temporada iba segundo en el Grupo II de Segunda B, a cuatro puntos del Barakaldo; su último partido con el filial fue un empate a dos ante La Roda.

Zidane, junto a Ancelotti en la temporada 2013-2014.

Zidane, junto a Ancelotti en la temporada 2013-2014. Efe

El próximo será el sábado, en el Bernabéu, contra el Deportivo de La Coruña. “Voy a dar todo el corazón que tengo para este club”, dijo Zidane en su presentación oficial, rodeado de su familia. Tiene ante sí un panorama feo, pero no horroroso: disputará los octavos de final de la Champions contra un equipo asequible, la Roma, y dispondría de dos meses antes de la ronda de cuartos, donde el enfrentamiento puede ser contra un coloso de Europa (Barcelona, Bayern, City, etc.). Está a cuatro puntos del líder en la Liga y tiene ante sí dos meses con un calendario francamente amable. Se espera, además, que el Bernabéu muestre mayor paciencia con el francés que con Benítez. Y que las expectativas estén más controladas.

El día de su despedida como jugador blanco, el 7 de mayo de 2006, Juan Román Riquelme dijo de él: “Cada vez que el francés toma el balón, yo miro y aprendo”. Han pasado casi nueve años y Zizou cumple el sueño su vida, el mismo que tenía Rafa Benítez y que ha terminado por convertirse en una larga pesadilla. Ganó la ‘Novena’ como jugador y contribuyó a la 'Décima’ como segundo entrenador. Es la bala de plata que le queda a Florentino Pérez. Como decía un tuitero madridista en la tarde del lunes: “En fin. Zidane. Vuelvo a mi infancia querida, al Madrid que brilla en la oscuridad. Sólo me agarro al mito. Que sea lo que Dios quiera”.