El Clásico

Cuando todo sale mal

La derrota por 0-4 ante el Barcelona expone los problemas del Real Madrid, que hasta ahora había tapado Keylor Navas.

Gareth Bale y Cristiano Ronaldo se lamentan durante el Clásico.

Gareth Bale y Cristiano Ronaldo se lamentan durante el Clásico. Reuters

John F. Kennedy explicaba en sus discursos motivadores que en el idioma chino se utiliza la palabra crisis como equivalente para referirse a oportunidad. Aunque la afirmación es incorrecta, el presidente estadounidense conseguía su objetivo: estimular a los suyos. Si la máxima fuese cierta, el Real Madrid estaría ante la oportunidad de su vida.

Y citas como esa le vendrían bien a Rafa Benítez, que tras la derrota del Real Madrid por 0-4 frente al Barcelona no supo encontrar explicación a lo sucedido. Se refirió como respuesta a que ahora lo importante es recuperar el ánimo de sus jugadores. Demasiados problemas y demasiados frentes abiertos para el técnico, que ya no encuentra justificaciones.

Marcelo, Ramos, Benítez, Modric… Todos los protagonistas que salieron a dar la cara ante los medios tras la debacle del Real Madrid coincidían en que se habían cometido errores, aunque no sabían detallar cuáles habían sido. En su lugar, aparecieron en una armonía que buscaba el reparto de culpa, sin señalar a nadie.

El conjunto blanco cometió el sábado más fallos de los asumibles por sólo una persona y los aficionados tiraron de pañuelo para mirar al palco y buscar al máximo responsable. Nadie iba a quedar eximido en una noche que dejaba claro que ni directiva ni cuerpo técnico ni jugadores estaban respondiendo a lo que se espera del Real Madrid.

Un tridente romo

Cuando Benítez perdió contra el Sevilla, el entrenador del Real Madrid se atrevió a citar a jugadores concretos: “A James le falta mucho”. Lo que se interpretó como una crítica y parecía un dedo acusador no se ha vuelto a repetir. El colombiano disputó partidos con su selección, al contrario que muchos de sus compañeros, que quedaron liberados de compromisos internacionales justo antes del Clásico.

Con la enfermería vacía por segunda vez, como presumía el técnico el día previo al partido (el Real Madrid ha sufrido 21 lesiones esta temporada contando la de Marcelo ante el Barcelona), no alivió los males del juego del equipo blanco.

Uno de ellos, la ineficacia para convertir las 10 ocasiones generadas, por las 14 del Barcelona. Mérito de ello lo tuvo Claudio Bravo, que evitó cualquier intento de remontada parando cabezazos y enfrentamientos uno contra uno.

Claudio Bravo detiene un balón ante Cristiano Ronaldo.

Claudio Bravo detiene un balón ante Cristiano Ronaldo. Reuters

La responsabilidad de ello recae sobre el trío atacante del Real Madrid, que no está consiugiendo los números que se le presuponen. Cristiano Ronaldo ha marcado en sólo seis de los 16 encuentros que ha jugado, todos los de su equipo esta temporada. El portugués lleva 13 goles, aunque repartidos de manera desequilibrada.

En medio de declaraciones poco favorecedoras para su permanencia en el Real Madrid y gestos de complicidad con un rival como es el PSG, su bajada de rendimiento la está notando el club, alejando las posibilidades de una secuela de su película recientemente estrenada.

Ante el Barcelona se le vio desbordar como hacía tiempo que no lograba, por la derecha para poner un centro que despejó Claudio Bravo. El mismo que en la segunda mitad le detendría un mano a mano.

Sus compañeros en el ataque padecen los mismos síntomas. Benzema no jugó el primer partido de Liga, pero marcó siete tantos en los nueve encuentros siguientes. Sólo falló a su cita con el gol en el 0-0 ante el Málaga y en el 0-2 en casa del Malmö. Una lesión en el bíceps femoral le mantuvo apartado durante casi un mes.

El final de su recuperación se ha mezclado con unos problemas judiciales por presunto chantaje sexual y su regreso se pospuso hasta el Clásico. En él se apreció su lentitud y falta de ritmo. Recuperar mentalmente a uno de los mejores jugadores madridistas en el inicio de la temporada es clave para Benítez.

El entrenador del Real Madrid lo tendrá igualmente complicado con Gareth Bale. El galés comenzó la temporada luciendo en la nueva posición en la mediapunta que su técnico le brindó. Marcó dos tantos ante el Betis y dio tres asistencias ante el Espanyol. Desde entonces, la nada. Un vacío en forma de lesión en el sóleo.

Estuvo fuera cuatro encuentros y reapareció ante el Atlético con empate a uno en el Vicente Calderón. Al partido siguiente contra el Levante recayó y se perdió dos partidos de Liga y dos de Champions. Volvió a tiempo para perder, por primera vez en la temporada, frente al Sevilla, contra el que dio una asistencia, y ante el Barcelona.

Contraste con el Barcelona

El Real Madrid no ha logrado superar al Barcelona ni con Messi lesionado. El equipo madrileño no llegó primero en la clasificación al Clásico, a pesar de la prolongada lesión del argentino, y tras el torbellino de color blaugrana que pasó por el Santiago Bernabéu, la diferencia aumenta a seis puntos y un goalaverage que difícilmente no será definitivo.

Messi salió en la segunda mitad, cuando la superioridad del Barcelona era ya evidente. Para entonces, Neymar y Luis Suárez ya habían resuelto para los suyos, como han venido haciendo durante la baja de su compañero.

Luis Suárez bate a Keylor Navas en el cuarto gol.

Luis Suárez bate a Keylor Navas en el cuarto gol. Reuters

El equipo blaugrana se ha permitido tener un espectador de lujo. Para más esplendor, la imagen de Iniesta aplaudido por el Santiago Bernabéu al ser sustituido. Otro ovacionado fue Isco, aunque éste por hacer una dura entrada sobre Neymar que le costó la expulsión. La cara y la cruz de una misma moneda.

El malagueño entró por James, que empezó de titular en uno de los dilemas sobre el once blanco que estaban por resolver. El colombiano tuvo algunas de las mejores ocasiones de su equipo con disparos desde la frontal.

Ninguno de los dos, al igual que el resto de centrocampistas blancos, supo hacerse dueño del balón. “Corríamos tras el balón”, dijo Marcelo al terminar el partido.

Al Real Madrid tampoco le ayudó a asimilar lo que estaba ocurriendo en el verde el hecho de que Piqué apareciese en los minutos finales en su área buscando el quinto gol.

Justo el día que la zaga blanca tenía el trazo más desdibujado en toda la temporada, el central rival buscaba las cosquillas y la manita, como ya hiciera con sus gestos en 2010.

Varane no pareció el mismo y Ramos, que arrastra una lesión en el hombro, lastró a los suyos. Marcelo tuvo que retirarse lesionado y en su lugar tuvo que aparecer Carvajal, uno de los tres laterales derechos del Real Madrid, que no tiene suplente para el brasileño.

Y ante el Barcelona, Keylor, que también reaparecía tras lesión, apenas intervino. El que había salvado al equipo y sido protagonista en demasiadas ocasiones durante lo que va de Liga, no apareció para tapar los males. No queda lejos cuando se hablaba de la imbatibilidad blanca.

Un pequeño entre los grandes

El 0-4 en el Santiago Bernabéu actuó como recordatorio del 5-0 cinco años antes. Un equipo considerado defensivo llegaba al Clásico luchando por el liderato y salió humillado.

Desde entonces, el conjunto dirigido por Luis Enrique ha ganado 10 veces en 23 Clásicos, por siete del Real Madrid. La temporada pasada el Barcelona venció 2-1 en el Camp Nou, pero el juego y la actitud de los merengues fueron objeto de aplauso y reconocimiento, a pesar de que el resultado prácticamente sentenciaba el campeonato.

Contra el Atlético, ha ganado cuatro veces por seis de los rojiblancos en 15 encuentros desde que los de Simeone cortaran la racha madridista en los derbis, venciendo 1-2 en la final de Copa de 2013.

Uno de los resultados recientes fue el 4-0 que sufrió el conjunto de Ancelotti la temporada pasada en Liga. Este año, el Real Madrid empató 1-1 en el Vicente Calderón, mientras que el Barcelona venció allí 1-2.

Esa pérdida de entidad es la que provocó que los aficionados hiciesen dislike a Florentino Pérez la noche del sábado. El hecho de que el Real Madrid pueda quedarse con un bagaje de una Liga, la del año 2011, lograda en un total de ocho años. El 0-4 fue un reflejo de unos problemas que no son nuevos ni de esta temporada.

Para arreglarlos, se buscó a Rafa Benítez. El técnico blanco, ante la impopularidad que le rodea, no quiso contener al rival con Casemiro y apostó por un once atacante.

Intentó apretar en la salida del rival, con la presión del tridente atacante de lujo (Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo) sobre la defensa y el centro del campo rival. Ahora, tras la derrota por 0-4, la presión la tendrá él.