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Carta abierta de Gasol a Kobe: "Éramos la combinación perfecta"

El "hermano" de la Mamba Negra, el último aliado de Kobe en la conquista de los dos últimos anillos de los Lakers, dice adiós a la leyenda.

Kobe Bryant y Pau Gasol en el último encuentro entre Lakers y Bulls.

Kobe Bryant y Pau Gasol en el último encuentro entre Lakers y Bulls. Getty Images

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Campeón de la NBA en 2009 y 2010, Pau Gasol es el "hermano" de la Mamba Negra, su gran aliado en los últimos éxitos de Los Angeles Lakers, la pieza clave que terminó de unir al conjunto angelino para volver a reinar. Una relación que cristalizó en dos anillos y un abrazo para el recuerdo en la final olímpica de Londres 2012. La relación deportiva terminó, la personal aún continúa, la admiración también. A continuación reproducimos íntegra la misiva de despedida en el día del último partido del 24 angelino:

CARTA DE PAU GASOL A KOBE BRYANT EN SU DESPEDIDA

En mi primer día con los Lakers, me encontré con el equipo en el Ritz en Washington D.C. y a las 1:30 de la mañana alguien llamó a mi puerta. Así es como descubrí que Kobe no duerme mucho. Me senté en la cama, creo, y él se sentó en la mesa al lado de la televisión. Me dio la bienvenida al equipo y me dijo que era el momento. Era el momento de ganar. Él sentía que yo podría llevarlo a la cima de nuevo y quería asegurarse que yo lo supiera. “Esta es nuestra oportunidad”, dijo. Para mí ese encuentro tuvo mucho significado.

Éramos una combinación perfecta.

Gran parte del triángulo ofensivo se basa en la lectura y en entenderse el uno con el otro. Yo entendía el juego. Era muy meticuloso con ello. Y creo que él lo apreciaba. Era aire nuevo. Nuestra relación encajó desde el principio. Ambos sabíamos que necesitábamos el uno del otro para triunfar.

Hay muchos partidos en la NBA, esto provoca que sea fácil dejarse llevar. Él nos mantenía a todos a raya. En los entrenamientos retaba a la gente. Hablaba mal a los demás. Esto no lo aguanta todo el mundo. Algunos jugadores no pueden con esto, pero a mí no me importaba. Era su forma de motivarnos y empujarnos a que diéramos más. Es fácil acomodarse. Él se aseguraba de que nadie lo hiciera.

Tras perder el sexto partido ante los Celtics en las finales de 2008, no hablamos mucho sobre el tema. Fue momento de digerir lo que había pasado y del porqué nos habíamos quedado cortos y dejar que ese fuego nos empezara a quemar por dentro. Llegamos a la temporada siguiente con una actitud diferente, con un enfoque más fuerte, más agresivo y más determinado. Creo que fue el motivo por el que ganamos los dos siguientes títulos.

Si juegas con él, ves cada día un ejemplo real de porqué los grandes son grandes. No es por casualidad. Es una obsesión por alcanzar un nivel y permanecer en ese nivel. La dedicación y el compromiso son algo único. Esto es muy difícil de encontrar. Él me inspiró a ser mejor y a ver el juego de una forma más detallada.

Ganamos a los Magic en las finales de 2009 y todo el mundo estaba feliz, pero fue diferente para él. Tenía un significado especial. El baloncesto era su vida y ganar su devoción. No estoy diciendo que su familia no lo fuera, ya que lo significan todo para él, pero el baloncesto lo llevaba dentro.

En la época del traspaso de Chris Paul, en el que yo iba a formar parte pero fue cancelado en diciembre del 2011, Kobe actuó como un hermano mayor, dando la cara. En un momento dado le dijo a los Lakers, “si vais a traspasarlo, haced lo que tengáis que hacer y traspasarlo. Si no lo traspasáis, dejadle jugar tranquilo.”

Nosotros no quedábamos mucho fuera de las canchas, pero en la época final tuvimos bastantes encuentros para comer y recordar muchas cosas. Cuando yo estaba decidiendo si salir o no de los Lakers en 2014, vino a mi casa en Redondo Beach. Me dijo que quería que me quedara en Los Ángeles y que peleara con él y terminásemos nuestras carreras juntos. Esas fueron sus palabras. Le dije que estaba en un momento en el que necesitaba un cambio en mi corazón. Necesitaba un cambio de aires. Decirle “He decidido no jugar contigo” fue una de las cosas más duras que he hecho en mi vida.

Firmé con los Bulls porque quería tener opciones de ganar otro título. Pero eso no ha sido posible. Le echo de menos. Echo de menos su presencia. Echo de menos su actitud. No muchos jugadores la tienen.

El “Cisne Blanco”, el “Cisne Negro”, todas esas cosas no me molestaban. No me frustraron. Me demostró que yo le importaba. Fue un amor duro. Él me retaba porque esperaba más de mí. Cuando alguien te desafía quiere decir que se preocupa por ti. Cuando te ignoran es que no les importas. Ahí es cuando te tienes que preocupar.

Quizá soy un mimado porque sé lo que es sentir la victoria y me encanta esa sensación. Me cambia el humor. Me afecta. Creo que ganando extenderé mi carrera y me motivará a hacer más. Haber estado junto a Kobe ha tenido un impacto en mi vida. Voy a ser agente libre este verano y ahora pienso sobre ello. Quiero aprovechar los años que me quedan. Quiero formar parte de algo especial de nuevo.