Música y denuncia social

El rap acaba en la cárcel

La justicia condena a Luaty Beirão y 16 activistas por conspirar contra José Eduardo dos Santos, dictador de Angola.

El activista Luaty Beirão junto a la bandera de su país.

El activista Luaty Beirão junto a la bandera de su país.

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Coreón Dú y Luaty Beirão son angoleños, treintañeros y músicos. El primero eligió mezclar el semba, música tradicional de su país, con funk, jazz y pop y el segundo, se decantó por el rap. Los padres de ambos fueron compañeros de partido: el de Luaty militó hasta su muerte en el Movimiento Popular de Liberación de Angola y el de Dú llegó a ser presidente del país. Hoy, el hijo del mandatario está en Nueva York, donde vive y graba discos, mientras la justicia angoleña condena a Beião a cinco años y medio de cárcel. Le acusan de conspirar para atentar contra el padre de Coreón.

Ikonoklasta o Brigadeiro Mata Frakuzx son los nombres artísticos del músico detenido en junio de 2015 junto un grupo de activistas en un club de lectura. Leían y comentaban un libro del profesor Domingos da Cruz: Ferramentas para destruir o ditador e evitar nova ditadura. Es una versión adaptada a la situación de Angola de otro libro: De la dictadura a la democratica, de Gene Sharp, un volumen en el que se dan claves para acabar con los regímenes totalitarios de manera pacífica.

Los referentes son Mandela, Ghandi o Noam Chomsky y en él se pueden leer cosas como esta: “Tomar las armas engrandecería la dictadura y le daría legitimidad interna. El uso de las armas sólo demostraría que somos tan salvajes como el dictador”. Pero el Gobierno consideró la charla sobre el libro, que nunca llegó a ser publicado, un acto de “rebelión y atentado contra el presidente” y detuvo a los asistentes. La Justicia alargó el encierro cinco meses, violando la ley angoleña que limita el arresto provisional a 90 días.

Un símbolo

En ese momento Luaty se convirtió en el símbolo de “Angola 15+2”, nombre con el que se conoce al grupo de activistas. Para protestar contra la violación de las leyes y reclamar sus derechos, se puso en huelga de hambre durante 36 días: uno por cada año que Dos Santos llevaba en el poder, según explico él mismo.

La detención estuvo marcada por denuncias de abusos policiales; el juicio, que empezó en noviembre, por la falta de pruebas y la presencia de irregularidades. Testigos que no recibían sus notificaciones para declarar o fiscales que leían las acusaciones con la cara medio tapada son solo algunos ejemplos que llevan a Amnistía Internacional (AI) a tachar el proceso de “farsa”. 

Para protestar contra la violación de las leyes y reclamar sus derechos, Luaty se puso en huelga de hambre durante 36 días: uno por cada año que Dos Santos llevaba en el poder

Tanto AI, que ya recogido 38.000 firmas pidiendo la libertad del grupo, como Human Right Watch creen que este caso puede suponer un punto de inflexión en un país que en los dos últimos años ha visto atacada la libertad de expresión con violencia. Porque el caso de Beirão y sus compañeros es el más escandaloso pero no es el único.

Represión contra artistas y periodistas

Entre los detenidos de “Angola 15+2” hay músicos, poetas, escritores, periodistas y estudiantes. La condena más larga de este caso la ha recibido el autor del libro que discutían, el profesor Da Cruz, al que consideran cabecilla de la conspiración y al que le han caído ocho años y medio. Angola no ocupa los primeros puestos de la lista de países que coarta a los artistas elaborada por Freemuse, pero las advertencias de las ONG han encendido las alarmas.

La situación la conoce bien el periodista Rafael Marques de Morais, que explica que desde 2013 se han multiplicado los casos de acoso, amenazas y agresiones a colegas suyos y escritores. Ese año él mismo fue golpeado y detenido en la puerta de un juzgado cuando intentaba entrevistar a unos activistas que acababan de ser puestos en libertad.

Malestar social

Esta no es la primera la primera vez que Luaty molesta al que fuera jefe de su padre. En 2011 aprovechó uno de sus conciertos para pedir la dimisión de Dos Santos, y desde entonces, él y los suyos no han parado de organizar actos para pedir al presidente de Angola que dé paso a otros políticos que hagan algo por un país que vive un momento delicado.

Sin personal y con pocos medios materiales, Angola se enfrenta a una epidemias de fiebre amarilla y las autoridades sanitarias no pueden garantizar vacunas para todos

La economía de Angola es, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la menos diversificada del mundo después de Irak. Dependen tanto del petróleo que la caída en los precios ha llevado al Gobierno a hacer recortes muy duros. Uno de ellos se ve y se huele: es la basura que llena las calles de la capital, Luanda, cuyo ayuntamiento no puede pagar el servicio de recogida. Otra consecuencia se ve en los hospitales. Sin personal y con pocos medios materiales, Angola se enfrenta a una epidemias de fiebre amarilla y las autoridades sanitarias no pueden garantizar vacunas para todos.

Forbes

José Eduardo Dos Santos preside Angola desde hace 36 años y los organismos que velan por los derechos humanos lo califican de dictador. Su fortuna y la de su familia es incalculable y su primogénita, Isabel Dos Santos, tiene el honor de haber sido la primera africana multimillonaria. Coreón también le da alegrías. Hace unos días fue incluido en la lista Forbes de los jóvenes africanos más creativos.

El artista no es el único en su familia que está ligado a la música. “Mi padre fue músico cuando la revolución postcolonial”, explicaba Coreón en una entrevista hace dos años. Pero esa etapa queda lejos y ahora el dictador prefiere pagarle un millón a Mariah Carey, como hizo en 2013, o que una de las empresas de su hija le pague dos a Nicki Minaj para que él pueda oírla y verla de cerca.

Los abogados defensores de Angola “15+2” han anunciado que recurrirán la sentencia. Mientras, Ikonoklasta tendrá que rapear bajo arresto.