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Méndez de Vigo: la Cultura pierde un ministro, Rajoy gana un portavoz

Repite al frente de la cartera, pero le añaden trabajo como Portavoz en una legislatura que se prevé movida. La LOMCE y sus nuevas funciones dejarán poco tiempo para enfrentarse a estos retos.

Méndez de Vigo repite como Ministro de Cultura.

Méndez de Vigo repite como Ministro de Cultura.

Cultura sale perdiendo con el nombramiento de Íñigo Méndez de Vigo como ministro trinitario y portavoz del Gobierno. Un parlamento tan fracturado y enfrentado va a acarrearle suficientes quebraderos de cabeza como para centrarse en resolver la LOMCE y buscar un pacto entre todas las comunidades autónomas para sacar adelante una ley imprescindible. La Cultura queda en segundo plano a la espera de su decisión, el próximo viernes, sobre la Secretaría de Estado de Cultura.

Sería una temeridad mantener en el cargo a José María Lassalle, tras una legislatura en la que ha fracasado en todos los frentes y en sus apuestas personales. La separación de las funciones de Educación, Cultura y Deporte no ha tenido lugar, como ya avanzó este periódico, y Rajoy ha vuelto a demostrar que para este Gobierno no es una prioridad.

Además, emerge un enemigo temible que ha sido premiado con la Agenda Digital: Álvaro Nadal, el hombre que ha triturado al cine español con el IVA cultural ahora defenderá los intereses de las empresas tecnológicas, contrarios a los intereses de las empresas culturales. Y hay que reformar la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual. Malas noticias para la Cultura tener delante a la mano derecha de Soraya y uno de los hombres con más influencia en Rajoy.

Es importante recordar que para Méndez de Vigo el IVA cultural no existe y que al llegar al cargo aclaró que como ministro de Cultura sería “leal al ministro de Hacienda”.

Es importante recordar que para Méndez de Vigo el IVA cultural no existe y que al llegar al cargo aclaró que como ministro de Cultura sería “leal al ministro de Hacienda”. El Partido Popular es el único grupo político que ha dejado a Cultura sin su propia cartera. De Méndez de Vigo todos dicen lo mismo: buenas palabras pero pocos hechos.

¿Es una oportunidad para corregir su cargo en los “minutos de basura” de la anterior legislatura? Tendrá que enfrentarse a los siguientes retos:

Bajada del IVA Cultural

Es la principal demanda del sector desde que el 1 de septiembre de 2012 el tipo impositivo subiera del 8 al 21%, el más alto de los 17 países de la eurozona. Una medida que ha lastrado al sector, que ha visto una caída de público y el cierre de empresas que han debilitado la industria. El afán recaudatorio a corto plazo -cuando la crisis cesara se corregiría- se convirtió en una medida ideológica que castigaba a un sector tradicionalmente contrario a las políticas de derechas.

La bajada del IVA cultural -el cual Méndez de Vigo se empeñó en repetir que no existía- se encontraba entre las medidas pactadas para conseguir el apoyo de Ciudadanos, aunque sólo para los espectáculos en directo. Con esta letra pequeña se quedaba fuera el cine, al que el Partido Popular se la tiene jurada desde aquella gala de los Goya del No a la Guerra.

Última foto de Mariano Rajoy con el cine, en la ceremonia de los Goya, en 2010, como presidente del PP.

Última foto de Mariano Rajoy con el cine, en la ceremonia de los Goya, en 2010, como presidente del PP.

Ley de Propiedad Intelectual

Malas noticias para el Ejecutivo que cerró una Ley con toda la oposición en contra, en contra del Consejo de Estado y, también, con la justicia europea en su contra. Hay que reformar de arriba abajo la reforma de la LPI, porque hay varias sentencias en Europa que la declaran al margen de los requisitos comunitarios. Por ejemplo, la adecuación de la compensación por copia privada a la directiva europea, que acaba de tumbar la española: no se puede pagar a los artistas con dinero de los Presupuestos Generales del Estado.

Además, las entidades de gestión de derechos de autor también piden “un proceso más efectivo” para acabar con las descargas ilegales. “La Sala Segunda tiene que ser mucho más rápida y ágil”. Y está pendiente adecuar a la directiva europea aprobada la norma española que da forma a las entidades. Y si el Tribunal Supremo suprime la compensación con cargo a los Presupuestos del Estado...

Ley del Artista

Han pasado más de tres décadas desde que la asamblea general de la UNESCO aprobase el reconocimiento de la condición social del artista. Urge el desarrollo de un estatuto social de los artistas, una ley para los profesionales del arte contemporáneo en todas sus disciplinas, en el que se aborden relaciones laborales, seguridad social, fiscalidad, movilidad internacional o derechos de autor, asuntos en los que España también llega tarde. En los programas electorales de los principales partidos políticos se incluye esta norma, sin especificar el detalle de la salvaguarda de sus derechos como trabajadores, ni cómo se resolverá la intermitencia en la contratación y la cotización, la jubilación o el desempleo.

Urge el desarrollo de un estatuto social de los artistas, una ley para los profesionales del arte contemporáneo en todas sus disciplinas, asuntos en los que España también llega tarde

Ley de Transparencia

La opacidad con la que actúan las instituciones culturales no cumple las promesas de transparencia que durante la anterior legislatura quiso abanderar el gobierno de Mariano Rajoy. La falta de consolidación del ejercicio democrático en el rendimiento de las cuentas de estas instituciones está pendiente entre las responsabilidades de sus directores. La ausencia de códigos de buen gobierno es consecuencia de una notable debilidad de los órganos de gobierno de esos centros, para cumplir con la salvaguarda de los activos que custodian.

Revisión de la reforma de la Ley del Cine

La reforma de la Ley del Cine entraba en vigor el 1 de enero de este año. Se culminaba así un proceso de negociación que ha durado toda la legislatura. Reuniones con productores, creadores, y directores -alguna incluso puenteando al entonces ministro Wert- se sucedieron durante años para modificar, principalmente, la forma en la que se conceden las ayudas a las películas. Se pasaba de una concesión a posteriori y dependiendo de la taquilla -que favorecía la compra de entradas por parte de los productores- a uno a priori que valoraba principios objetivos como la solvencia de la compañía.

El modelo estaba apoyado por el sector, que también alertaban de que se colapsaría si no existía una dotación económica suficiente. Dicho y hecho. La primera convocatoria llegó tarde y mal, provocando un cuello de botella de películas para la segunda, a la que quedaban con sólo diez millones de euros. Un dinero que sigue sin darse, ya que está pendiente del desbloqueo de la ayuda por parte de Hacienda. El año terminará sin que se cumpla el compromiso de la reforma.

Aumentar los incentivos fiscales

Otra de las promesas cumplidas a medias por el Ministerio, con la colaboración de Hacienda, es la subida de los incentivos fiscales para favorecer los rodajes. Querían convertir a España en el plató del mundo, y de momento sólo viene Juego de Tronos. Esto se debe a que el aumento de los incentivos fue mínimo. Actualmente se sitúa en un 20% para el primer millón y un 18% para los siguientes en rodajes de películas españolas y un 15% para las producciones extranjeras. Muy lejos del 30% que soñaba el sector y de los porcentajes que ofrecen en otros países europeos. Si quieren que filmes de grandes presupuestos dejen aquí sus euros tendrán que reformarlos de nuevo.