AL ATAQUER

El día que Chiquito de la Calzada dejó de hacernos reír para hacernos llorar

Detrás de las risas y los chistes, el humorista se desmoronó anoche al recordar a su esposa Pepita, fallecida hace ahora cuatro años.

El día que Chiquito de la Calzada dejó de hacernos reír para hacernos llorar

El día que Chiquito de la Calzada dejó de hacernos reír para hacernos llorar

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Chiquito de la Calzada (84) forma parte de la historia de España. Nuestro diccionario no sería lo mismo sin él. ¿Quién no se ha sorprendido alguna vez a sí mismo diciendo ‘no puedor’, ‘al ataquer’ o ‘te das cuen’? Un genio y figura al que anoche quiso hacer un homenaje Bertin Osborne en el último programa de la temporada de Mi casa es la tuya.

Por allí pasaron Paz Padilla (47), Juan y Medio (53), Josema Yuste (62), Tomás Summers, Manuel Sarriá (64) o José Mercé (61), que quisieron recordar algunas de las mejores anécdotas del humorista. “Un grande que ya conocí de chiquito. Un Quijote del humor”, resumió Bertín Osborne.

Sin embargo, acostumbrados a reírnos a carcajadas con él, el malagueño mostró una cara hasta ahora desconocida. Y es que detrás de las risas y los chistes, el humorista se desmoronaba al recordar a su esposa Pepita, fallecida hace ahora cuatro años.

Chiquito de la Calzada.

Chiquito de la Calzada.

Gregorio, que así es como se llama en realidad, recordó entre lágrimas el día que le dijo adiós a la mujer con la que pasó más de cincuenta años juntos. “Qué lástima. Estaba hablando conmigo y le dio una arritmia. Llamé a una ambulancia y cuando llegó al hospital ya estaba muerta. Ya la incineraron…Para mí lo era todo”, explicó Chiquito, que tras la muerte de su mujer perdió la memoria.

“Me ha roto el corazón y el sentido. Ella era mi vida. He sido muy feliz con mi mujer”, confesaba. “Siempre iba con ella, siempre en un segundo lugar. Sabía dónde tenía que estar”, añadía Paz Padilla. “Recuerdo en el tanatorio como le hablaba a ella. íbamos para el restaurante y le decía a Pepita: “no vayas a aparecer esta noche en casa”. Y cinco minutos antes le había estado hablando llorando. ‘Se me ha ido la vida. Qué hago yo aquí. Por qué te vas’”, recordó la humorista también entre lágrimas.

Su amor era tal que, según contó José Mercé, durante la época en la que vivieron en Japón, “él prefería no comer y comprarle regalos a Pepita. Recuerdo un día en el que llegó un día con una bolsa llena de rulos, ¡como si en España no hubiera rulos! Y subo esa noche a su habitación y le veo con una lata de atún y me dice: ‘es lo que me ha quedado’”.

Presidente del Gobierno

No fueron las únicas lágrimas de la noche. El humorista tampoco pudo contenerse con la anécdota que contó Manuel Sarriá. “Tengo un recuerdo imborrable. Yo tenía un hermano con síndrome de Down. Nos dijeron que tendría una esperanza de vida de unos 30 años. Cuando lo trajimos a casa para que falleciera, nos pidió que quería conocer a Chiquito. YO le llamé y en diez minutos estaba en mi casa. Se metió en el cuarto con mi hermano y se tiró media hora con él. Mi hermano falleció al día siguiente, pero sabemos que se fue muy feliz”.

Chiquito de la Calzada y Bertín Osborne.

Chiquito de la Calzada y Bertín Osborne.

También hubo tiempo para las risas. Josema Yuste fue uno de los encargados de recordar una anécdota graciosa. “Estábamos haciendo un programa con Carmen Sevilla. Y Chiquito le comentó que había trabajado en un tablao flamenco en Japón. Le dijo que le iba a cantar cumpleaños feliz en japonés. Y desde entonces, como homenaje a Chiquito, cuando mis hijos cumplen años, les cantó así el cumpleaños feliz.

Otra historia graciosa fue la que contó Juan y Medio. “Una anécdota que viví con él fue cuando Inocente, inocente le gastó una broma. Un alto cargo del Gobierno le proponía ser presidente del Gobierno. Se quedó perplejo y preguntó si podía ser presidente desde Málaga y que lo iba a hablar con Pepita”.

Aunque sin ninguna duda, la anécdota que más llamó la atención fue la que contó Tomás Summer y que podría haber evitado que Chiquito triunfara en televisión. “El primer día de emisión del programa me llamó un jefe y me dijo que el programa estaba divertido, pero había que quitar a ese señor mayor. Yo le dije que necesitábamos a alguien como él para atraer a todos los públicos. Al final me hizo caso. De no ser así, nuestro diccionario hubiera sido otro”.