INGENIERÍA

Los 15 inventos que compiten por ser el mejor de Europa

Entre los nominados está el último Premio Princesa de Asturias, Hugh Herr. No hay ningún candidato de España, que ganó en 2013. 

Una pizarra con anotaciones del checo Miroslav Sedlácek.

Una pizarra con anotaciones del checo Miroslav Sedlácek.

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Una de las tradiciones modernas más curiosas de la Unión Europea, los premios al Inventor Europeo del Año, llegan a su 11ª edición. Estos galardones, organizados por la Oficina Europea de Patentes, reúnen cada año a las mentes más inconformistas del continente. España, un país con una gloriosa estirpe de inventores, ya tocó la gloria en 2013 con el premio al ingeniero burgalés José Luis López Gómez por su método para optimizar la conducción de trenes.

Las innovaciones que se premian este jueves en Lisboa son como la suya, pequeñas contribuciones al progreso, imperceptibles a nuestros ojos mundanos, pero que han mejorado irreversiblemente nuestras vidas. Entre los 15 nominados, uno de ellos, el estadounidense Hugh Herr, ganó hace unos días el Premio Princesa de Asturias, lo que da una idea del nivel de sus competidores.

CATEGORÍA: INDUSTRIA

En esta categoría encontramos a las italianas Vinta Cerne y Ombretta Polenghi, autoras de un método para extraer del maíz proteínas capaces de sustituir al gluten, lo que abre la puerta al desarrollo de centenares de nuevos productos para celíacos.

Les disputarán el galardón, por un lado, Joan Daemen y Pierre-Yvan Liardet, empleados de la empresa STMicroelectronics y creadores de un sistema de encripción que cerró hizo a nuestras tarjetas de crédito o teléfonos móviles menos vulnerables al fraude.

Ombretta Polenghi posa junto a una de sus creaciones, un pan sin gluten.

Ombretta Polenghi posa junto a una de sus creaciones, un pan sin gluten.

Por otra parte, tendrán que competir con los alemanes Bernhard Gleich y Jürgen Weizenecker, empleados del Laboratorio de Investigación de Philips, que crearon un sistema de imágenes magnéticas que está en uso desde 2014 y permite a los médicos obtener imágenes en 3D de sus pacientes que muestran tanto enfermedades cardiovasculares como tumores.

CATEGORÍA: PYMES

La empresa danesa Amminex es candidata al premio a mejores inventores del año por su sistema para convertir óxidos de nitrógeno, como los que emiten los automóviles, en un cubo compacto de sal de amonio. Cien gramos de este material pueden contener el equivalente a 60 litros de gas.

Ragauskas, poniendo en práctica su técnica.

Ragauskas, poniendo en práctica su técnica.

Los daneses se disputarán el trofeo con dos candidatos enfocados al mundo de la salud. Por un lado, Helen Lee, investigadora de la Universidad de Cambridge y autora de un sistema de diagnóstico de VIH o Hepatitis B enfocado a países en desarrollo. Por el otro, el lituano Arminas Ragauskas y su método de ultrasonidos para medir la presión cerebral, algo clave para que los médicos puedan diagnosticar lesiones traumáticas o tumores en el sistema nervioso de una forma segura para el paciente.

CATEGORÍA: INVESTIGACIÓN

La invención del médico francés Alim-Louis Benabid, un método de pulsos eléctricos de alta frecuencia (también conocido como Estimulación Cerebral Profunda) para tratar los temblores provocados por el párkinson, ha sido empleada a día de hoy en más de 150.000 pacientes de esta enfermedad neurodegenerativa.

El método de Estimulación Cerebral Profunda para tratar el párkinson.

El método de Estimulación Cerebral Profunda para tratar el párkinson.

La de Benabid es una candidatura poderosa, pero tendrá que batirse con la de los portugueses Elvira Fortunato y Rodrigo Martins, quienes inventaron unos transistores construidos con papel, no con silicio, lo que representa un enorme ahorro de costes y abre la puerta a la posibilidad de introducir esta tecnología en aplicaciones como el etiquetado, la paquetería o, por qué no, la prensa. Por último, el checo Miroslav Sedlácek presenta una turbina capaz de extraer energía de fluidos que se mueven a baja velocidad, como por ejemplo, las mareas.

CATEGORÍA: NO EUROPEOS

Igual que los Oscar, los premios a Inventor Europeo del Año tienen una categoría para inventores nacidos fuera de la Unión. Los lectores reconocerán a Hugh Herr, el biofísico estadounidense que perdió sus piernas escalando a los 17 años y se empeñó en construir una alternativa: las prótesis biomecatrónicas, que ya emplean miles de personas en todo el mundo y por las que le fue concedido el Princesa de Asturias hace escasos días.

Hugh Herr, practicando la escalada con sus prótesis biomecatrónicas.

Hugh Herr, practicando la escalada con sus prótesis biomecatrónicas.

Sin embargo, Herr ha anunciado que no estará en la ceremonia de Lisboa, lo que ha disparado las especulaciones sobre quién se llevará esta categoría. Compiten también por ella Robert Langer, el ingeniero de EEUU que ideó una serie de fármacos anti-cáncer encapsulados en plásticos biodegradables y el indio Arogyaswami Paulraj, profesor de la Universidad de Stanford y creador de una técnica, llamada MIMO, a la que debemos la capacidad de poder enviar grandes cantidades de datos sin necesidad de cables y a través de anchos de banda limitados.

CATEGORÍA: PREMIO A UNA CARRERA

La categoría más emotiva, pensada para homenajear no sólo un invento, sino una vida dedicada a la creación de nuevas soluciones, se reparte entre dos médicos y un ingeniero. El francés Alain Carpentier, además de crear el primer corazón artificial implantable, ha establecido durante años las mejores técnicas de implante vascular.

Por su parte, el sueco Tore Curstedt encontró la solución al Síndrome de Dificultad Respiratoria Neonatal, una patología que durante años fue la principal causa de muerte en niños.

El médico sueco Tore Curstedt con el fármaco que le hizo célebre.

El médico sueco Tore Curstedt con el fármaco que le hizo célebre.

Finalmente, el holandés Anton van Zanten es el creador del llamado Sistema Electrónico de Control o ESC, una innovación tecnológica que muchos conductores no conocerán, pero notarán en sus vehículos. Se calcula que este diseño ha prevenido en Europa unos 260.000 accidentes de carretera, situando la creación de Van Zanten como el segundo invento relacionado con los coches que más vidas ha salvado. ¿El primero? El cinturón de seguridad, que también se inventó en Europa, por el inglés George Cailey a principios del siglo XIX.