Los escritores Pau Luque y Clara Obligado.

Los escritores Pau Luque y Clara Obligado.

Jardines colgantes

¿Asistimos a un auge del ensayo literario?

Vivimos en la época más reflexiva de la historia de la humanidad. Hay que experimentar con los géneros. También con la crítica.

16 abril, 2024 02:12

Andrés Castaño (20minutos) lo da por seguro. Pregunta a Antonio Monegal cuáles son las razones de ese auge. “Estamos en medio de muchísimas situaciones que nos obligan a interrogarnos, y la gente busca ayuda –responde el autor del reciente ensayo El silencio de la guerra–.

»"Este auge es un síntoma de que la gente se preocupa no solo por buscar respuestas sino por buscar y entender puntos de vista de otra gente.
Entonces, cualquier indicio de que la gente vaya a buscar algún punto de vista que le aporte una visión más compleja de lo que está pasando me parece fabuloso”.

El Premio Nacional de Ensayo del año pasado aprovecha la entrevista para denunciar que “una cosa terrible para la cultura es separarla de la educación”. “Cuando dicen que la educación es una necesidad absoluta para la sociedad pero la cultura no... ¿No ves que cultura y educación son lo mismo? El dramaturgo Calixto Bieito –cita el catedrático y escritor– hizo unas declaraciones diciendo que la cultura es la educación de los adultos. ¡Tienes que continuar educándote!”

Volviendo sobre el ensayo, Pau Luque publica Ñu, un libro con el que pretende que “las líneas entre qué es ensayo, qué es relato y qué es autobiografía estén difuminadas”.

»“Vivimos la época más reflexiva de la historia de la humanidad —explica el que fuera Premio Anagrama de Ensayo a Jordi Sabaté (elDiario.es)—; estamos todo el rato haciendo cosas y pensando y analizando lo que estamos haciendo simultáneamente, y esto históricamente no había sido así. Antes simplemente se hacían cosas y no se le daba más vueltas; no estábamos sometidos a nuestra propia conciencia y a nuestra propia reflexión constantemente”.

“Mi intención es que las líneas entre ensayo, relato y autobiografía estén difuminadas”, Pau Luque

Tampoco se siente muy cómoda con la rigidez de los géneros la escritora hispano-argentina Clara Obligado. “La vida va unida entre sí en general y, en términos literarios –puntualiza la autora del libro de relatos Tres maneras de decir adiós a Anna María Iglesia (Letra Global)–, creo que detenerse en si un libro es un de libro de cuentos o una novela es un poco decimonónico. En una época donde todo se fragmenta, los géneros también se fragmentan. Mi voluntad era experimentar con los géneros, porque si no experimentamos, ¿para qué estamos aquí?”

España estará representada en la Bienal de Venecia por Sandra Gamarra. A propósito de la “descolonización” del arte, Paula Corroto (El Confidencial) pregunta a la artista peruana si echa de menos que algún museo español avance en esa línea. “A mí me ha costado verlo porque yo también soy parte de esta cultura monolítica y jerárquica —confiesa—.

»"Me ha costado darme cuenta de que en el Prado no había nada de América. Es decir, sabiendo que faltaba había naturalizado esa falta [...] Sería fantástico que el Prado no solamente reciba exposiciones temporales o piezas de visita, sino que hubiera una forma de articular el arte colonial o virreinal en el discurso de 300 años de historia compartida”.

“En una época donde todo se fragmenta, los géneros también se fragmentan”, Clara Obligado

Emilio Martínez Lázaro, que ha adaptado el libro de Daniel Gascón Un hipster en la España vacía, asegura que no es “muy fan” del cine que se hace en esta época. “Creo que se hacen películas muy deprisa –declara el director a Javier Zurro (elDiario.es)–, y así es difícil que se hagan muy bien”. Aunque lo matiza: “Pero ahora viene un aluvión de directores y de directoras nuevas, y de ahí saldrán los mejores de todo esto”.

P.S. Braulio Ortiz (Diario de Sevilla) pregunta a José Luis Garci por el cambio en el canon tras la elección de Jeanne Dielman… como la mejor película de la historia. “¿Por qué se ha producido ahora ese terremoto dentro de la crítica? –se plantea el director, que prepara The Best, un libro al respecto–.

»"Tenía sentido que en el año 52 saliera Ladrón de bicicletas porque estábamos en el apogeo del neorrealismo, que luego llegara una nueva crítica con el Cahiers du cinéma y se eligiera Ciudadano Kane [...] Y ahora la lista da un giro en el que evidentemente juega un papel importante el movimiento feminista [...] Y es algo que no podemos criticar, simplemente debemos preguntarnos qué ha pasado para que los críticos de ahora, los más jóvenes, se decanten por una obra de estas características”. 

Jorge Bustos. Foto: Jeosm

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