Tecnología

¿Es posible trabajar menos y ser más productivo?

11 junio, 2013 17:30

La respuesta es un simple sí, porque no por trabajar muchas horas se logra un mejor resultado en el trabajo. Muchos de nosotros vivimos en entornos en los que largas horas laborales se han convertido en una expectativa, en algo que se espera de nosotros. Nos hacen creer que si no estamos trabajando las horas suficientes, no estamos trabajando bien. Y sí, muchos lo creen.

Estas creencias se han ido agudizando durante los últimos años, en este difícil entorno económico. No quiero entrar en el papel del miedo en todo esto (por no ser el objetivo de estas líneas), pero el temor a la pérdida del trabajo juega un papel importante en que nos creamos estas afirmaciones. El otro día leía en la contra de la Vanguardia, en una entrevista a Jack Gaitelli (creador de la fundación Objetivo 50), algo bien cierto, que muchos de los trabajadores de mediana edad de hoy en día viven constantemente con el miedo a perder el trabajo.

La conjunción de las dos cosas, del miedo y de lo que nos hacen creer, hace que muchas veces pasemos largas y largas horas delante del ordenador intentando demostrar que somos capaces de todo, que somos súper héroes imprescindibles para la empresa. Y lo peor de todo es que hay algunos que se sienten verdaderamente orgullosos de ello, es decir, de trabajar 60 horas o más por semana. El problema es que es mentira. Ni trabajamos de forma operativa todas las horas ni somos imprescindibles. Y más vale que nos lo vayamos metiendo en la cabeza. Es más, trabajar muchas horas puede tener muchos efectos negativos en nuestra vida, tanto de salud como relacionales.

1. Problemas de salud

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine, las personas que trabajan más de 11 horas al día tienen un 67% más de riesgo de sufrir alguna cardiopatía. Otro estudio con cerca de 2.000 funcionarios públicos británicos encontró que más 11 horas de trabajo al día duplicaba las probabilidades de desarrollar depresión. Aparte de la salud, trabajar largas horas también puede tener un efecto negativo en nuestras relaciones y la vida personal.

2. Falsa productividad

Según The Economist, el país más productivo es Francia, donde la persona promedio trabaja menos de 40 horas por semana. Y, sin embargo, el trabajador típico en Francia crea casi tanta riqueza por hora que las principales economías de otros países. Los líderes empresariales también están reconociendo que trabajar muchas horas no necesariamente nos hace más productivos. Steven Sinofsky, ex presidente de la división de Windows de Microsoft, escribió una vez en un blog: “para ser franco, no hay manera de que puedas hacer un trabajo de calidad si no le das a tu cerebro un descanso”.

Claves para ser más productivos

La clave para ser más productivo se basa en dos premisas: centrarse en lo que realmente importa y encontrar un mejor equilibrio entre nuestra vida laboral y personal. Para ello, hay que tener claras ciertas prioridades, como indica Omer Khan en Pick The Brain:

1. Concentrarse en tres prioridades al día: una vez elegidas estas tres prioridades, hay que centrar los esfuerzos en conseguir acabarlas antes que cualquier otra cosa. Este hábito es muy simple, pero potencia la productividad y la satisfacción cuando culminas el trabajo.

2. Hacer ejercicio al menos 30 minutos al día: a parte de ayudar a mantener una buena silueta y una buena salud, hacer ejercicio permite desconectar para después volver a conectar. Ayuda a reducir el estrés y a pensar con más claridad, claves en la productividad. Es importante recordar que el estrés está relacionado con una reducción del 60% en los niveles de productividad.

3. Comenzar pronto a trabajar: establecer unos horarios regulares de trabajo y cumplirlos es esencial. Y es mejor comenzar pronto, momento que se ha demostrado que genera menos distracciones. Además, esto permite salir más pronto del trabajo y descansar más el cerebro (quedan más horas para terminar el día y dedicarlo a tu vida personal). La mayor concentración de la mañana permite, además, poder dedicarse a las tareas más pesadas y complicadas y dejar para la tarde las más ligeras.

4. No estar siempre disponible en las redes: las nuevas tecnologías de comunicación son muy útiles si sabes administrarlas correctamente. No obstante, un mal uso puede provocar graves distracciones y minar la productividad.

5. ¡Parar de revisar el correo electrónico en todo momento!: de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de California, no consultar el correo constantemente puede reducir los niveles de estrés y ayudar en la concentración.

6. Establecer horarios: establecer horas de inicio y final de las tareas que no se alarguen.

7. No hacer mil cosas a la vez: es uno de los mayores enemigos de la productividad., puesto que la división de nuestra atención tiene un impacto sobre la productividad, la concentración y la energía. La multitarea reduce la velocidad y aumenta las posibilidades de errores.

8. Si se puede, asistir a menos reuniones: todos estamos de acuerdo en que muchas veces las reuniones son una pérdida de tiempo. Valorar la necesidad real de llevarlas a cabo comprobando si, por ejemplo, el asunto podría a través de correo electrónico o con una breve charla de 5 minutos. Si hay que ir, es recomendable asegurarse de que hay un objetivo claro y una agenda de la reunión.

Fuente | www.pickthebrain.com

Imagen | Ian Horner