Coches

Lotus también puede cambiar de manos

Iván Fernández

Después de la confirmación de GM estudiaba la venta de Opel y Vauxhal al Grupo PSA, prácticamente todo el sector da por hecho del cambio de manos de la firma germana después de casi un siglo formando parte del Grupo estadounidense de General Motors. Durante los últimos años se está volviendo prácticamente una constante el aglutinamiento de gran parte de los fabricantes de automóviles en determinados grupos, con grandes ejemplos como la propia PSA, VAG o GEELY.

Precisamente es el fabricante chino el centro de los rumores que apuntan a una nueva venta dentro del sector del automóvil. La propietaria de Volvo parece estar interesada en hacer el siguiente movimiento, el cual implicaría la compra de la marca británica, Lotus, a su actual propietaria, Proton, la cual posee la mayoría de los derechos del fabricante desde 1996. Tradicionalmente Lotus Cars ha sido víctima de numerosos bandazos en su dirección, estando en más de una ocasión al borde de la quiebra financiera.

Sería un movimiento con una intención clara, la de cubrir el apartado deportivo dentro del grupo que podría venir precedida de una jugada a tres bandas con la venta previa de Proton precisamente al Grupo PSA -actualmente se encuentra en manos de DRB-Hicom-. Tal y como aseguraba Autoblog, esta posibilidad ya se había puesto sobre la mesa hace apenas un lustro, cuando los inversores de Proton sugirieron deshacerse de Lotus Cars.

Sería prácticamente una relación de conveniencia, ya que, según los rumores, el Grupo PSA no está interesada en fabricar modelos deportivos, menos aún con unos clientes tan específicos como los que tiene Lotus, mientras que GEELY no estaría interesada en la producción en masa a la que está dirigida actualmente la estrategia comercial de Proton. En su lugar, la adquisición por parte del Grupo formado por Peugeot, Citroën y DS Automobiles, permitiría a los dirigentes franceses lograr uno de sus objetivos más perseguidos, entrar en el mercado asiático.

Por su parte, GEELY adquiriría otro pedazo de historia del automóvil, uniendo la deportividad y tradición de la que siempre ha hecho gala Lotus, al carácter tecnológico y sobrio de Volvo.