Es posible que lleves un tiempo viendo aparecer ante tus ojos de lector el término “splinternet”, derivado de los términos es inglés “split”, roto, o partido, e “internet”. O, si no lo has visto aún, seguramente lo verás en breve.

De hecho, tiene ya hasta su definición en Wikipedia, que hace referencia a la ciber-balcanización o la balcanización de internet, la caracterización de una internet fragmentada y dividida debido a factores como la tecnología, el comercio, la política, el nacionalismo, la religión y los intereses particulares.

¿De qué hablamos? ¿No representaba internet el sueño de una red de información completa e intrínsecamente global por definición, con protocolos que posibilitaban la interconexión de cualquiera de sus nodos?

Fotomontaje con el logo de Twitter y las 'fake news'

Fotomontaje con el logo de Twitter y las 'fake news' Manuel Fernández Omicrono

En su origen militar, internet fue diseñada para ser una red capaz de interconectar dos puntos de una red independientemente del daño que la red hubiese podido sufrir, como una forma de asegurar que Washington y Los Ángeles, por ejemplo, podrían intercambiar información incluso aunque una gran parte de los nodos de la conexión que las une hubiesen sido destruidos.

Con la incorporación de las universidades y, posteriormente, de prácticamente todo lo demás, internet se convirtió en una red de información global en la que fluía la comunicación y la información de todo tipo sin prácticamente ningún límite, sin la más mínima atención a las fronteras: si podías entender el idioma en el que estaba escrito, podías acceder a cualquier contenido. 

¿Qué ha pasado? ¿Hacia dónde evoluciona la llamada “red de redes”? Ya hace veinte años que Corea del Norte construyó, basándose en los mismos protocolos de internet, su intranet nacional, conocida como Kwangmyong, o “luz brillante”: como la internet que conocemos, posee contenido accesible con navegadores web, proporciona un motor de búsqueda interno, y ofrece servicios de correo electrónico y grupos de noticias.

Solo los extranjeros y un pequeño número de funcionarios, académicos y élites del gobierno pueden usar la internet global en Corea del Norte, lo que convierte a Kwangmyong, un servicio gratuito para uso público, en la única red disponible para la gran mayoría de los ciudadanos norcoreanos… eso sí, con la correspondiente monitorización gubernamental. 

Internet se convirtió en una red de información global en la que fluía la comunicación y la información de todo tipo

Otros países, como Cuba o Myanmar, usan también sistemas similares separados de la internet que conocemos para su ciudadanía. En 2011, un alto funcionario iraní, Ali Agha-Mohammadi, anunció los planes de su gobierno para lanzar lo que denominó como "internet halal", ajustado a los valores del Islam, pensado para proporcionar servicios “apropiados" y evitar el acceso a información no deseada, igualmente con su propio servicio de correo electrónico y motor de búsqueda. 

Pero sin duda, China y su Gran Muralla es el caso más conocido: monitorización total de la actividad, y un descomunal sistema de censura que evita el acceso de los ciudadanos chinos a los contenidos y servicios que su gobierno no considera adecuados.

El sistema, por un lado, mantiene un férreo control social que califica como disidente peligroso a quien intente acceder a lo que no debe, que puedes saltarte si eres extranjero o visitante ocasional y cuentas con una VPN que funcione, pero la mayoría de las VPN son ilegales en el país, y aunque muchas compañías con actividad exterior las usan, están generalmente operadas en un ámbito de cierta permisividad controlada.

Por otro, ha permitido mantener fuera de China a los grandes competidores internacionales, desarrollar copias domésticas de sus servicios, y ahora, tener grandes compañías que crecieron en el descomunal mercado chino y se plantean fuertes estrategias de expansión internacional. 

VPN

VPN @lagopett en Unsplash

Rusia obliga a todos los proveedores de servicios en la red a almacenar sus datos en el país, y ha anunciado ya tener preparado un sistema que le permitiría desconectarse completamente de la red y operar su propia versión para sus ciudadanos.

Europa, con sus leyes que pretenden dictar cómo tiene que funcionar internet, deja cada vez más fuera a más proveedores de servicios que no se plantean cumplir con sus requisitos. Si quieres acceder a todo, hazte con una buena VPN - algo que la mayoría de los usuarios de internet no tienen. 

¿A dónde vamos? La respuesta parece clara: a una internet dividida en regiones, con pasaportes de acceso y normas específicas. Exactamente lo contrario a su diseño original. Se empieza por la política, se sigue con la religión y la cultura, se continúa con los supuestos peligros… y se termina en la exaltación de la diferencia y en la intolerancia. Aparentemente, el sueño de internet era demasiado bonito y radical para una humanidad como la que tenemos. 

Internet es, en realidad, solo un experimento fallido más, una prueba de lo que nos espera: separados en absurdas tribus con ritos y culturas diferenciadas, los humanos son completamente incapaces de responder a los grandes desafíos que se les presentan como especie.

Si no somos capaces ni de comunicarnos a través de una pantalla, el siguiente capítulo, un reto mucho más importante llamado emergencia climática, ya podemos ir imaginándolo.