Malos tiempos también para la banca

Malos tiempos también para la banca

La tribuna

Malos tiempos también para la banca

18 junio, 2020 02:16

El ejercicio de transparencia que ha publicado la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés) invita a un cierto optimismo respecto a la capacidad de respuesta de la banca española para afrontar el tremendo reto que supone el Covid-19. La situación de partida es mejor que la que había en la crisis de 2008 en términos de solvencia y liquidez, pero no en términos de la calidad del activo.

La foto más reciente que ha hecho la EBA muestra que la banca española, en relación al promedio de la UE, es más rentable (la rentabilidad sobre el capital es del 7%, frente al 5,8% de la UE), mucho más eficiente (ratio de eficiencia 11,3 puntos mejor) y con mejor posición de liquidez (7,8 pp superior en la ratio de cobertura de liquidez). Pero donde salimos mal parados es en términos de solvencia, ya que la ratio CET1 (que es el capital de más calidad con el que cuentan los bancos para absorber pérdidas) es 2,9 pp inferior, siendo la más baja de todos los países de la UE. En calidad del activo, nuestra morosidad es algo superior (3,2% vs 2,7%) y con menor cobertura de provisiones (42,9% vs 44,7%).

Viendo la exposición a los sectores más golpeados por la crisis, en la banca española pesa más tanto el comercio (18% vs 13%) como la hostelería (5% vs 3%), siendo similar en transporte (6%) y ocio (1%). La suma de estos sectores concentra pues el 30% del total de la exposición al sector no financiero, 7 pp más que en la banca europea. En consecuencia, es probable que el impacto del Covid-19 en la banca española sea mayor que en la banca europea por la mayor exposición a esos sectores, y también por la mayor caída prevista del PIB en España.

El impacto del Covid-19 en la banca española será mayor que en la banca europea por la mayor exposición a sectores como el comercio y la hostelería

La visión agregada de cualquier sector siempre es el promedio de situaciones bien distintas entre empresas, y este es también el caso del sector bancario español, que la EBA analiza con los datos de las 12 entidades más importantes.

Las diferencias son importantes en términos de solvencia, con un rango de la ratio CET1 que oscila entre el 11,4% y el 16,9%. Solo un banco español supera la ratio del promedio europeo, si bien siempre conviene recordar las diferencias que existen en el tratamiento del riesgo entre países que penaliza a España.

En morosidad, el rango de variación entre los 12 bancos españoles que analiza la EBA va del 2,2% al 5,9% y solo 3 están por debajo de la media europea del 2,7%. En la cobertura de esa mora, el rango va del 32,5% al 50,7%, y solo en un banco la ratio supera la media europea.  

En eficiencia, el rango oscila entre el 50,3% y el 77,6%, y es una buena noticia que solo 3 bancos españoles sean menos eficientes que la media de la UE. En rentabilidad sobre los recursos propios (ROE), es preocupante que 6 de los 12 bancos españoles estén en torno o por debajo del 4% y 4 por debajo del 3% ya en 2019, antes de que apareciera el Covid-19, que a buen seguro va a impactar negativamente en la rentabilidad.

En rentabilidad sobre e los recursos propios (ROE), es preocupante que 6 de los 12 bancos españoles estén en torno o por debajo del 4% y 4 por debajo del 3% ya en 2019

La rentabilidad promedio de la banca española del 7% sigue por debajo de la que exige el inversor (más ahora que el coste del capital debe haber subido por la crisis) y eso explica que cotice por debajo de su valor en libros. Pero lo sorprendente y preocupante es que a pesar de la mejora de la solvencia y liquidez y la reducción de la morosidad de los últimos años, la banca esté cada vez más penalizada en bolsa, con un descuento promedio nada menos que del 75%.

Obviamente, lo que el inversor descuenta es que el problema de baja rentabilidad va a persistir y se va a acentuar al menos en 2020 y 2021 con el impacto del Covid-19 y por el entorno que le va a acompañar de muy bajos tipos de interés. El "consuelo" es que ese descuento es parecido al de la banca de la eurozona. El problema que plantea esa enorme penalización en bolsa es que es prohibitivo salir al mercado a captar capital, dada la enorme prima de riesgo que exige el inversor, por lo que la única vía para fortalecer la solvencia es la retención de beneficios, lo que implica sacrificar el dividendo, como "aconseja" (obliga) el BCE.

En este triste panorama en el que se acentúa el problema de viabilidad del negocio bancario, las vías para recuperar la rentabilidad son escasas. Por el lado de los costes, es evidente que hay que mejorar la eficiencia, y hay margen de maniobra ajustando la capacidad instalada, al menos en el negocio en España.

El cierre de oficinas proseguirá y avanzará la digitalización, máxime con la experiencia de los meses de confinamiento en el que ha dado un salto el uso de la banca online. Las fusiones siempre ayudan para buscar sinergias y eliminar duplicidad de redes y, por tanto, creo que seremos testigos de ellas, pero no a corto plazo ya que la preocupación del sector no está para plantearlas en este momento. Por el lado de los ingresos, no hay mucho que rascar, ante la previsión de caída del negocio bancario.

La gran incógnita en estos momentos es la duración de la crisis, que a su vez depende del control de la pandemia. Si el escenario más pesimista de las últimas estimaciones del Banco de España se hicieran realidad (esperemos que no, porque la caída del PIB sería del 15,1%), es evidente que pasaría una enorme factura también al sector bancario (incluso con la protección de los avales), porque las necesidades de sanear el deterioro de los activos serían muy grandes, no solo en los préstamos a las empresas de los sectores más afectados, sino también a los préstamos a las familias (hipotecas y al consumo) como consecuencia del aumento del desempleo (en el escenario de riesgo, se situaría en el 24,7% en 2021 y se mantendría por encima del 22% al menos de 2020 a 2022). Así que crucemos los dedos para que ese escenario de riesgo no se produzca.

*** Joaquín Maudos es catedrático de la Universidad de Valencia, director adjunto del Ivie y colaborador del CUNEF. 

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