España, año cero

España, año cero

La tribuna

España, año cero

27 mayo, 2020 02:21

Se cumplen en estas fechas 72 años desde que Roberto Rossellini dirigió, con su magistral visión de lo que era el cine neorrealista, la película Germania, Año Cero, en la que se narraba, a través de los ojos de un niño que no entendía muy bien lo que había ocurrido, cómo una nación destruida por la guerra trataba de levantarse en medio de una devastación inusitada.

Probablemente, las nuevas generaciones no son conscientes de lo que supuso la primera mitad del siglo XX para la humanidad, y les basta con tener un móvil de última generación y cualquier otro gadget tecnológico con el que poder comunicarse con sus amigos, amén de vivir de sus padres y no estar demasiado preocupados por el futuro. Sí, ya sé que es un problema de educación y que no hemos sabido hacerlo bien, pero tampoco los alemanes lo hicieron bien en los años 30, y la nueva generación de la postguerra emergió con una fuerza y una capacidad de sacrificio que los ha llevado hoy en día a liderar Europa.

Las guerras de hoy en día no son cruentas sino económicas. Si las guerras mundiales tuvieron sus antecedentes en el asesinato de un príncipe o el delirio de un individuo acomplejado y tóxico, la que nos va a tocar vivir a nosotros ha tenido su origen en un simple virus. El problema es que las consecuencias económicas van a ser igual de duras que las que tuvieron que sufrir los europeos en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial.

Las guerras de hoy en día no son cruentas sino económicas. La que nos va a tocar vivir ha tenido su origen en un simple virus

Basta ya de decir que, si la recuperación es en V, en L o en U. Basta ya de usar algoritmos de predicción que no son otra cosa que ideas felices sin fundamento con las que se trata de lograr una notoriedad pasajera (mira que me caía mal Andy Warhol, pero qué razón tenía con lo de los quince minutos de gloria). El problema que se nos viene encima es de tal dimensión que nos va a llevar económicamente a la situación que se produce después de una guerra.

Los economistas (muchos de ellos tan solo licenciados o graduados en Economía, que es diferente) se hartan de decir que con que se acabe la desescalada pues todo volverá a ser igual en unos meses. Craso error. Lo más difícil de conseguir en una sociedad es que tenga confianza en el modelo de convivencia adoptado; nos dan un trozo de papel azul que pone 20 euros, y nos creemos que es dinero; nos firman un contrato laboral, y nos creemos que será eterno, y por ello firmamos una hipoteca a treinta años, con el riesgo que ello supone (¿por qué vamos a conservar el puesto durante casi toda nuestra vida laboral?); nos dicen que la sanidad, la educación y los contenidos de internet son gratis para siempre, y nos los creemos, sin mirar cómo se hace "gratis", es decir, emitiendo sin parar deuda pública porque gastamos más de lo que ingresamos como país; finalmente, se nos dice que el sistema de pensiones es sostenible, lo cual es una auténtica falacia, y también nos lo creemos, a pesar de que genere anualmente un agujero cada vez mayor.

En resumen, somos unos crédulos, o simplemente nos creemos lo que nos interesa creer, porque todo se basa en asumir que el sistema funciona y que no debemos preocuparnos por nada, Dios… (el Estado en este caso) proveerá. Pero un Estado agobiado por un déficit enorme, una deuda pública que no va a poder pagar nunca, un desempleo estructural y permanente de dos dígitos y unas pensiones que a partir de 2030 no se van a poder pagar, no es un Estado en el que se pueda tener confianza, y a partir de ahí, todo se viene abajo como en un castillo de naipes.

El problema de los españoles es que nos hemos dado cuenta de la noche a la mañana de que somos muy vulnerables, y de que un simple microbio es capaz de sacarnos las vergüenzas de forma descarnada, vamos, que tenemos los pies de barro cuando nos creíamos los 'reyes del mambo'.

En Economía, las expectativas son importantes. Llevamos cinco años en los que toda la deuda pública neta que ha tenido que emitir España (más de 200.000 millones de euros) ha tenido un solo comprador: el Banco Central Europeo. ¿Quiere alguien decirme quién va a comprar en los próximos doce meses los 250.000 millones de euros que va a necesitar España, simplemente para que la gente pueda seguir comiendo y que no quiebren la mayoría de sus empresas?

Llevamos cinco años en los que toda la deuda pública neta que ha tenido que emitir España ha tenido un solo comprador: el BCE

Por tanto, no nos preocupemos demasiado por el microbio, que tarde o temprano desaparecerá; preocupémonos por cómo vamos a pasar el duro invierno de 2021, y cómo vamos a encajar los previsibles ajustes de un rescate en el segundo semestre de dicho año o el primero del siguiente.

Cuando lleguen los "hombres de negro" y nos saquen del sueño de Morfeo, nos daremos cuenta de lo débiles que somos, de lo mal que lo han hecho nuestros políticos en los últimos 20 años, de que tenemos un modelo productivo incapaz de competir con los demás países europeos, y de que, aunque no lo parezca, hemos vivido durante muchos por encima de nuestras posibilidades.

De nosotros dependerá levantarnos como hicieron los alemanes en los años 50, desterrar a una clase política mediocre y corrupta, involucrarnos mucho más en la gestión municipal, autonómica y estatal, como han hecho y siguen haciendo los alemanes, (vale ya de pasar de todo y que lo hagan otros) y pensar con visión de futuro qué es lo que queremos para nuestro país, para nuestros hijos y para nuestros nietos, en vez de endosarles una bola de deuda pública y un agujero en la Seguridad Social para que paguen ellos nuestros errores.

*** Miguel Córdoba es profesor de Economía Financiera se la Universidad CEU-San Pablo.

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