El mercado de la vivienda en España tiene un estrecho vínculo con la evolución de la economía. En plena crisis sanitaria que ha provocado un derrumbe del PIB nacional, el sector inmobiliario vivirá su propio retroceso hasta, como mínimo, el año 2022.

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Una de las principales conclusiones del Informe del Mercado Inmobiliario, Actualidad y Perspectivas 2020, presentado esta mañana por la consultora inmobiliaria Forcadell y la Universidad de Barcelona (UB), es que el precio de la vivienda caerá un 16% entre enero de 2020 y diciembre de 2021.

Las mayores caídas, tal y como ha explicado Gonzalo Bernardos, profesor titular de Economía de la UB y director del Máster de Asesoría, Gestión y Promoción Inmobiliaria de la UB, afectarán a las ciudades que dependen del turismo y la restauración. En concreto, ha hablado de las islas y la franja del Mediterráneo.

Por el contrario, la bajada será más leve en las urbes preferidas por los inversores y en las que un gran número de sus ciudadanos trabaje en la Administración Pública, la agricultura, ganadería o industria agroalimentaria. Debido a ello, tendrán una evolución menos desfavorable Huesca, Mérida, Soria o Logroño que Málaga, Palma, Alicante o Santa Cruz de Tenerife. Una coyuntura nada frecuente pues las primeras integran la parte del país conocida como la España vaciada.

Las grandes capitales como Madrid y Barcelona tendrán, según en informe, una bajada en el precio de la vivienda del 13% y 12%, respectivamente. El porcentaje es menor a la media porque "tienen una demanda de inversión recurrente" ha especificado Gonzalo Bernardos. "Si el precio cae mucho hay una serie de inversores que priorizan zona a precio y compran cuando ven oportunidades", ha indicado. Los que más verán disminuir su valor serán los barrios periféricos (en Madrid, el sur de la M-30).

El alquiler, un 18%

Entre enero de 2020 y diciembre de 2021, el precio de los nuevos alquileres, pero no el de las renovaciones, caerá un 18%, según el informe de Forcadell y la UB presentado esta mañana.

El alquiler vivirá un efecto contrario al de la vivienda en venta en las grandes ciudades. Si en el caso de la compraventa, el centro caerá menos por esa demanda de inversión, en el caso del alquiler el gran aumento de la oferta se verá en estas zonas por la ausencia del turismo. Muchos de estos pisos están destinados a ser alojamientos turísticos y ahora se han quedado vacíos.

Los distritos con peor comportamiento en las dos grandes capitales serán los del centro de la ciudad y los considerados de alto standing. En la capital catalana los que más bajarán serán Ciutat Vella y l’Eixample y en Madrid Centro, Chamberí y Salamanca.

El principal motivo será la elevada disminución de ingresos de numerosos pequeños empresarios, profesionales liberales y trabajadores cualificados que residían de alquiler en las anteriores zonas. Una bajada que no tienen visos de revertir a corto plazo y les obliga a trasladarse a un barrio menos glamuroso.