Bruselas

Tras varias semanas de intensa tormenta política, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha comparecido finalmente este miércoles ante el pleno de la Eurocámara para dar explicaciones por los tropiezos en la estrategia europea de vacunación contra la Covid-19. Mientras que la UE apenas ha inmunizado al 3,9% de la población, Estados Unidos va ya por el 12,8%, Reino Unido alcanza el 18,9% e Israel ha llegado al 65,8%, según los datos recopilados por OurWorldinData.

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Von der Leyen se encuentra en el ojo del huracán por su gestión y por la escasez general de vacunas, ya que los Veintisiete le encargaron la compra centralizada de antígenos. Se le culpa en particular del fiasco del contrato con AstraZeneca y de la polémica puesta en marcha del mecanismo para limitar las exportaciones de antídotos y su impacto en Irlanda del Norte. También se reprocha a la presidenta la lentitud a la hora de negociar con las farmacéuticas y el retraso de la Agencia Europea del Medicamiento (EMA) en la autorización de las vacunas.

"La vacunación no ha progresado tan rápido como hubiéramos deseado", ha admitido la secretaria de Estado para la UE de Portugal, Ana Paula Zacarias, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la Unión. "Sabíamos que en las primeras fases la disponibilidad de vacunas sería limitada. Por eso priorizamos a los mayores y a los sanitarios. Pero las recientes noticas de retrasos en las entregas por parte de algunos productores suponen una fuente de inquietud", ha dicho Zacarias, que ha precedido a Von der Leyen en el uso de la palabra.

"Es un hecho que no estamos donde querríamos estar hoy en la lucha contra el virus. Tardamos en la aprobación. Fuimos demasiado optimistas sobre la producción masiva. Y quizá estábamos demasiado seguros de que lo que encargamos se nos entregaría a tiempo", ha reconocido la presidenta. 

No obstante, Von der Leyen ha defendido las decisiones clave adoptadas por su equipo. En primer lugar, considera un acierto haber optado por la compra centralizada a escala de la UE. "No quiero ni imaginar lo que hubiera ocurrido si sólo algunos países grandes hubieran accedido a las vacunas y el resto se hubiera quedado con las manos vecinas", sostiene la presidenta. "En términos económicos no hubiera tenido ningún sentido y hubiera sido el final de nuestra comunidad", ha insistido.

Sin atajos

Von der Leyen ha reivindicado también la actuación de la EMA, que ha tardado más que Reino Unido o Estados Unidos en autorizar las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna o AstraZeneca. "Elegimos no tomar atajos en materia de seguridad o eficacia y lo asumimos plenamente. No puede haber compromisos cuando se trata de inyectar una sustancia biológicamente activa en una persona sana (...) Sí, eso significa que la aprobación necesita tres o cuatro semanas extra. Pero es una inversión esencial en confianza y seguridad", ha argumentado.

Ursula von der Leyen ha defendido su estrategia de vacunas en la Eurocámara Reuters

No obstante, la presidenta ha anunciado la puesta en marcha de una nueva red europea de ensayos públicos para mejorar el intercambio de datos entre los Estados miembros y la EMA. Además, la Comisión propondrá una reforma legislativa para "permitir a la EMA examinar las vacunas lo más rápido posible".

El mayor error que ha reconocido Von der Leyen es haber infravalorado los problemas a la hora de producir masivamente las vacunas. Eso sí, esta vez ni siquiera ha nombrado el recorte de suministro de AstraZeneca. "Estábamos muy concentrados en el desarrollo de la vacuna, pero globalmente hemos subestimado la dificultad ligada a la producción masiva. Normalmente, se tarda entre 5 y 10 años en lograr una nueva vacuna y lo hemos hecho en 10 meses. Es un gran éxito científico, y debemos estar orgullosos. Pero en cierto modo la ciencia ha superado a la industria", señala.

"La producción de nuevas vacunas es un proceso muy complejo, no se puede poner en marcha una planta de producción de la noche a la mañana. Las vacunas tienen hasta 400 componentes y la producción implica a 100 empresas". Por todo ello, la presidenta ha puesto en marcha un grupo de trabajo dentro de la Comisión, dirigido por el comisario de Industria, Thierry Breton, cuyo objetivo es "detectar los problemas y ayudar a resolverlos" con el fin de aumentar la capacidad de producción en Europa. 

"La industria debe adaptarse al ritmo de la ciencia", reclama la presidenta. "Uno de los actuales cuellos de botella, por ejemplo, está ligado a sólo dos moléculas sintéticas. Si tuviéramos sólo 250 gramos más de estas moléculas, las compañías dicen que podrían producir un millón más de dosis de vacuna. Por eso necesitamos más coordinación en el sumimnistro de ingredientes clave", ha relatado.

Control de exportaciones

La segunda equivocación que admite Von der Leyen es haber sopesado por un momento introducir controles fronterizos entre Irlanda e Irlanda del Norte como parte del mecanismo de autorización de exportaciones de vacunas, lo que en la práctica suponía vulnerar la promesa de la UE de que nunca habrá una frontera física en la isla. "Se cometieron errores en el proceso de toma de decisiones y lo lamento profundamente, pero al final lo hicimos bien. Mi Comisión hará todo lo posible para proteger la paz en Irlanda del Norte", ha asegurado.

Vacunación en Andalucía

La presidenta justifica el control de las exportaciones de vacunas -criticado por la OMS, la OCDE y socios como Canadá o Japón- por la gran cantidad de dinero que la UE ha invertido en las plantas de fabricación europeas y la necesidad de garantizar predictibilidad en las entregas. Pero ha asegurado que no habrá problemas para las farmacéuticas que cumplan su contrato con Europa y ha hecho valer que se prevén exenciones para los países vecinos y también por razones humanitarias.

"La batalla contra el virus es una maratón y no un esprint", asegura Von der Leyen. Los principales grupos políticos de la Eurocámara -populares, socialistas, liberales y parte de los verdes- han cerrado filas en torno a la presidenta de la Comisión, aunque han reclamado más transparencia en los contratos de los laboratorios. La presidenta se aseguró de desactivar las críticas más duras contra ella en una serie de comparecencias a puerta cerrada organizadas la semana pasada. Eso sí, ha eludido dar nuevas cifras sobre las entregas de vacunas previstas para las próximas semanas.