Bruselas

Tras meses de preparación, Bruselas ha presentado este martes su ambicioso proyecto de reforma del mercado digital, cuyo objetivo es poner freno al poder de mercado de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos, como Facebook, Google, Amazon o Apple. Las nuevas reglas introducen un nuevo arsenal de sanciones con el que la Unión Europea podrá castigar los comportamientos monopolísticos de estas compañías. Un arsenal que incluye una combinación de prohibiciones, multas multimillonarias de hasta el 10% del volumen de negocio global o la obligación de vender parte de su negocio.

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"El objetivo final es garantizar que nosotros -en tanto que usuarios, clientes o negocios- tengamos acceso a una amplia gama de productos y servicios seguros online, igual que ocurre en el mundo físico", ha dicho la vicepresidenta de la Comisión, la danesa Margrethe Vestager, responsable máxima de la nueva legislación.

"No estamos diciendo que tal o cual empresa es demasiado grande y por ello vamos a proponer desmantelarla. Aquí en Europa no hacemos eso. Pero sí decimos que cuanto más grande es, más obligaciones tiene", sostiene el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, coautor de la reforma. "Esto no va contra nadie. Es una iniciativa a favor de los ciudadanos europeos, a favor de la democracia, a favor de nuestras empresas, a favor de la innovación y a favor de una competencia justa", ha insistido.

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, durante la rueda de prensa de este martes CE

Guardianes de acceso

La propuesta de la Comisión Europea consta de dos pilares centrales: la ley de Servicios Digitales y la ley de Mercados Digitales. La ley de Mercados Digitales se aplicará exclusivamente a las grandes plataformas que actúan como "guardianes de acceso" a internet y que por ello tienen un enorme poder de mercado y han alcanzado una posición de dominio tal que amenazan con sofocar la innovación y la libertad de elección de los consumidores. 

La norma no identifica por su nombre de qué empresas se trata, sino que señala tres criterios acumulativos. El primero es tener un volumen de negocios anual en Europa de mas de 6.500 millones de euros o un valor de mercado de al menos 65.000 millones y prestar un servicio básico de plataforma en al menos 3 Estados miembros. El segundo es tener más de 45 millones de usuarios activos en la UE y más de 10.000 usuarios empresariales. Finalmente, los dos primeros criterios deben haberse registrado en los tres últimos años. 

Los gigantes tecnológicos deben verificar por sí mismos si cumplen estos criterios y facilitar a Bruselas información al respecto. Para estas grandes plataformas, la Ley de Mercados Digitales establece una lista de obligaciones y prohibiciones cuyo objetivo es evitar comportamientos monopolíticos y mantener el mercado abierto.

Facebook es una de las plataformas que tendrá que cumplir reglas más estrictas Dado Ruvic Thomson Reuters

Entre las obligaciones se encuentran facilitar la interoperabilidad o permitir a los usuarios empesariales acceder a los datos que generen al utilizar las plataformas. En la lista de prohibiciones figura no impedir a los usuarios que desinstalen aplicaciones o programas informáticos preinstalados, no utilizar datos obtenidos de sus usuarios empresariales para competir con ellos o no restringir el acceso de sus usuarios a servicios que hayan adquirido fuera de la plataforma.

Si los gigantes tecnológicos no cumplen estas nuevas normas, Bruselas podrá imponer multas de hasta el 10% del volumen de negocios total anual mundial de la empresa y multas coercitivas periódicas de hasta el 5% del volumen de negocios.

Para los casos de reinicidencia e infracciones sistemáticas, la ley de Mercados Digitales contempla sanciones de carácter estructural, como la obligación de vender determinadas unidades de negocio, activos o derechos de propiedad o, en último término, la participación de la compañía en otras más pequeñas.

Más responsabilidad

Por su parte, la ley de Servicios Digitales tiene como objetivo es aumentar la responsabilidad de las plataformas sobre los contenidos y productos que intercambian sus usuarios, por ejemplo falsificaciones o estafas, contenidos ilegales como la pornografía infantil o la incitación al odio, pero también campañas de desinformación y fake news

En concreto, la norma incluye una serie de obligaciones sobre la retirada de bienes, servicios o contenidos ilícitos en línea, así como salvaguardias para los usuarios cuyos contenidos hayan sido suprimidos erróneamente por las plataformas. Los gigantes tecnológicos deberán adoptar medidas basadas en los riesgos para evitar el abuso de sus sistemas.

Margrethe Vestager y Thierry Breton, durante la rueda de prensa de este martes Reuters

La ley de Servicios Digitales fija además nuevas exigencias de transparencia para las plataformas sobre quién está detrás de la publicidad en línea y los algoritmos utilizados para recomendar contenidos en línea. Las compañías deberán facilitar el acceso de los investigadores a datos clave y crear un sistema de trazabilidad para ayudar a localizar a los vendedores de bienes o servicios ilegales. 

En esta segunda norma, las sanciones previstas son menores: los gigantes tecnológicos se enfrentan a multas que podrían llegar al 6% de su volumen de negocios total el año anterior en caso de incumplimiento.

La presentación este martes de lo que ha sido denominado como 'Constitución digital europea' es sólo el primer paso de una tramitación que se espera larga y tortuosa. La reforma tiene que ser ahora negociada y aprobada por los Gobiernos y la Eurocámara. En Bruselas se espera un contraataque de los gigantes norteamericanos para tratar de frenarla. Y el gran miedo es un choque diplomático con la nueva Casa Blanca de Joe Biden, en un momento en que la UE quiere recomponer sus relaciones con EE. UU. tras la era Trump.