Los tipos de interés bajos siguen estando muy presentes en la Unión Europea. La crisis desatada tras el coronavirus no ha hecho más que incrementar la política monetaria laxa que seguía manteniendo el Banco Central Europeo (BCE) para estimular la economía.

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Como consecuencia, las entidades bancarias reducen cada día más su oferta de productos remunerados, pasando al cobro de comisiones por mantener los ahorros en el banco. Y, aunque los clientes no se ven penalizados, salvo algunas excepciones, directamente por las comisiones sobre sus ahorros, sí que lo hacen por los gastos que aplican las entidades al tener abierta una cuenta corriente.

A largo del año pasado, se han ido sumando diferentes entidades al cobro de esas comisiones o al encarecimiento de las que ya tenían vigentes, lo que ha provocado que las alternativas para no pagar por la cuenta del banco sean cada vez más reducidas.

Comisiones en 2021

Una de las primeras entidades que anunció el cobro de comisiones el pasado año fue CaixaBank. Desde octubre, los clientes deben pagar hasta 240 al año (60 euros al trimestre) por el mantenimiento de la cuenta corriente si no cumplen una serie de condiciones, como domiciliación de nómina, recibos, o la contratación de algún producto de inversión de la entidad.

Pero CaixaBank no ha sido la única entidad en cobrar comisiones, otras como Santander cobran desde noviembre 20 euros mensuales (240 euros al año) por su nuevo servicio Santander One, un producto que unifica la mayoría de sus cuentas bancarias, entre las que destacaba la cuenta 123. Para poder evitar estos gastos o reducirlos, la entidad también exige vinculación a través de nómina, recibos y la contratación de productos de ahorro, financiación o protección.

BBVA también se unió a estos bancos el pasado diciembre, ya que ahora exige a sus clientes utilizar la tarjeta de crédito o cumplir otros requisitos para evitar pagar los 100 euros que cobrará al año por la cuenta corriente. Además, desde este mes de enero, la entidad también cobra una comisión de dos euros para las retiradas de efectivo en ventanilla inferiores a 2.000 euros.

Bankia, con 168 euros anuales si no se cumplen condiciones en la Cuenta Fácil; Bankinter, con 45 euros al año (22,5 euros al semestre) en su cuenta corriente o Ibercaja, con 72 euros al año por su cuenta corriente, son algunas de las entidades que también repercuten a sus clientes el mantenimiento de la cuenta si no se cumplen una serie de condiciones.

Como consecuencia, además de cobrar estas comisiones o tener que vincularse altamente a la entidad para no pagarlas, este tipo de productos no ofrecen tampoco remuneración por el dinero depositado a sus clientes, sino todo lo contrario.

Las alternativas para los ahorradores

Evitar el cobro de comisiones y, por tanto, evitar que los ahorros pierdan valor es posible en la mayoría de los bancos si el cliente se vincula domiciliando ingresos o contratando nuevos productos, que, a su vez, tienen un coste.

Por este motivo, no todos los clientes están dispuestos o pueden asumir esa vinculación. Afortunadamente, todavía quedan algunas alternativas dentro de la banca online que no exigen requisitos y que, además, ofrecen cierta remuneración.

Entre ellas destaca la Cuenta MyInvestor, un producto sin comisiones que ofrece una remuneración del 1% TAE para los primeros 15.000 euros de saldo sin necesidad de domiciliar nómina o recibos.

Junto con este, otra de las alternativas más recientes es la de Renault Bank, que aterrizó en España a finales del año pasado y que ofrece a sus clientes una remuneración del 0,65% TAE a través de su cuenta de ahorro, la Cuenta Contigo.

Además, también encontramos alternativas en los bancos online de las entidades tradicionales. Uno de ellos es Openbank, filial del banco Santander, que ofrece una cuenta ahorro sin comisiones ni vinculaciones con un 0,6% TAE los primeros seis meses. Otras entidades similares son, por ejemplo, el banco móvil de CaixaBank, Imagen, que no exige requisitos ni vinculaciones aunque, en este caso, no ofrece remuneración de ningún tipo.

Lo mismo ocurre con N26, un banco alemán móvil que también ofrece una cuenta corriente sin requisitos ni vinculaciones y sin cobro de comisiones en el extranjero. No obstante, este producto tampoco ofrece intereses por los ahorros, pero tampoco cobra por ellos.

Para estos últimos, la alternativa más eficaz es la de combinarlos con la inversión, lo que permitirá mantener en el tiempo el valor de los ahorros frente a la inflación, además de incrementar el patrimonio a largo plazo. Las opciones para ello son varias en función de los objetivos y el perfil de cada ahorrador. Algunos de los productos más populares son los fondos de inversión, planes de pensiones (orientados a la jubilación), fondos o planes índice o carteras indexadas de gestores automatizados, entre otros.