Este otoño se ha convertido en primavera para la inversión sostenible. Los flujos de inversión y las recomendaciones de muchos analistas se tiñen de verde. Un movimiento con el que algunos parecen querer adelantarse a la próxima Cumbre del Clima (COP25) y el sesgo ecologista que con toda probabilidad podría tener el próximo Gobierno español.

El abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias del pasado 12 de noviembre marca un punto de inflexión para muchos gestores. Y así lo reconocen. El preacuerdo para un Gobierno de coalición escenificado en ese gesto anticipa, según observadores políticos, una implicación más activa de España en la protección medioambiental y en la transición desde combustibles fósiles hacia fuentes de energía limpias y renovables.

Por si fuera poco, esta alianza entre PSOE y Unidas Podemos ha llegado a las puertas de la próxima Cumbre del Clima de la ONU, que por los problemas de seguridad interna de Chile se celebrará en Madrid a partir de la próxima semana. Un escaparate inmejorable, según varios expertos consultados, para que los líderes del futuro Gobierno nacional impulsen -de la mano del país sudamericano, que mantiene la presidencia del encuentro- un mayor compromiso internacional en la lucha frente al cambio climático en la línea del Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París.

Ante esta perspectiva, resulta más comprensible que el flujo de capitales hacia fondos cotizados (ETF) especializados en inversión sostenible por criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) haya marcado récords insólitos en Europa. Solo en octubre, entraron un total de 1.900 millones de euros en estos vehículos, tal y como lo señala un reciente estudio de Lyxor, una firma especializada del grupo Société Générale.

Los fondos cotizados 'verdes' han registrado suscripciones netas en lo que va de año por casi seis veces el volumen conseguido a igual altura del ejercicio pasado

Con estos flujos, los fondos cotizados ASG ya suman más de 11.700 millones de euros en suscripciones en lo que va de año. Una cifra a todas luces insólita hasta la fecha en el Viejo Continente. Sirva como ejemplo que, a la misma altura del ejercicio, en 2018 apenas se habían registrado entradas netas en estos vehículos por unos 2.000 millones de euros. Así lo muestran los datos que maneja Lyxor, que también hablan del auge de la gestión indexada y pasiva para ganar exposición a este tipo de estrategias ‘verdes’.

Un paso decisivo para que esta tendencia se haya producido también en el mercado español está en la reciente aprobación del decreto para la rentabilidad razonable de las instalaciones renovables por parte del Gobierno en funciones. Desde APPA, la patronal del sector, celebran que haya producido la “eliminación de esta incertidumbre regulatoria”. A falta de que las Cortes convaliden la norma, la institución aplaude “una ley que fija con claridad la rentabilidad de las plantas existentes durante los próximos 12 años” al tiempo que ofrece “visibilidad de la futura retribución para las nuevas instalaciones”.

REVALORIZACIÓN EN BLOQUE

Si bien es cierto que el aplauso no ha sido unánime dentro de todo el sector, los avances hacia una mayor certidumbre regulatoria han ayudado a la entrada de posiciones inversoras en el sector ‘verde’. Desde el abrazo entre Sánchez e Iglesias, la subida es del 16,5% para Grenergy, del 4,4% para Audax Renovables y del 3,6% para Greenalia. La primera de ellas ha contado con el apoyo de varias casas de inversión que en los últimos días han respaldado sus cifras como antesala a su salto desde el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) al Mercado Continuo, previsto para diciembre.

Unas de las casas más generosas ha sido CaixaBank, que ha establecido un potencial alcista para sus acciones de entre el 50% y el 127% en el peor y mejor de los casos, respectivamente. A tenor de que una de las dudas que pesaban sobre su gráfica, la de la regulación, ha quedado resuelta con el mencionado decreto, todo parece indicar que su cotización debería apuntar más hacia la zona de los 25,7 euros desde los 14 euros a los que actualmente se compran sus acciones.

Este mismo lunes se ha conocido que los bonistas de Audax han aprobado por unanimidad la conversión en bonos verdes de dos emisiones de renta fija que suman 70 y 65 millones de euros, respectivamente. Un cambio con el que la compañía heredera de la antigua Fersa busca ponerse a tiro de los nuevos inversores de esta tipología de bonos, a cuya caza se han lanzado incluso varios bancos centrales del mundo con el lanzamiento de un fondo de inversión común.

Algunos de los fondos españoles con mejor calificación ASG arrojan una rentabilidad muy superior a la media de su categoría

La creciente apuesta de los inversores institucionales por esta estrategia de inversión es la que según distintas firmas de gestión de activos está detrás de las insólitas cifras que se están alcanzando en los últimos meses. Hace solo unas semanas el estudio anual de Spainsif sobre el sector sacaba a la luz que por primera vez en España se superaba la cota de los 200.000 millones de euros bajo gestión con criterios ASG en el país, una cota en la que el 90,8% se corresponde además con entidades nacionales.

Dos de los vehículos de matrícula española que mejor calificación ASG cosechan en el ranking de la consultora internacional Morningstar son el Caja de Ingenieros Environment ISR y el GVC Gaesco Sostenible ISR. Con una rentabilidad acumulada en el año que en ambos casos ronda el 15%, superan con creces la cota media ponderada de su categoría de renta variable mixta internacional, que se queda en el 7,4%, según datos recopilados por Inverco. Esta brecha a favor de los ‘verdes’ que se repite en otros muchos vehículos con la etiqueta de ‘sostenible’ es el factor que está terminando por arrastrar a muchos hacia una estrategia que el rumbo de las próximas políticas nacionales y globales parece prometer premiar.

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