La curva invertida tiene de los nervios a inversores, gestores y analistas. Sin embargo, esta situación no es suficiente motivo para huir de la renta fija estadounidense. Al contrario, los expertos consideran que, en medio del actual clima de volatilidad, incertidumbre y regreso a activos refugio, algunos bonos ‘made in USA’ se han convertido en atractivas oportunidades de inversión.

El hecho de que algunos papeles estadounidenses estén ofreciendo “rentabilidades mucho más altas” que las que marcan sus comparables de la Eurozona, “hace especialmente atractiva la inversión en el tramo más corto de la curva”, explica Gerard Vaqué, responsable de renta fija del Centro de Inversiones de Deutsche Bank España. Eso sí, el experto advierte de que se debe apostar por títulos de alta calidad crediticia para evitar sobresaltos.

En cualquier caso, Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G, explica que el aplanamiento de la curva de tipos no se debe tanto a una subida de rentabilidades a corto plazo, como a una bajada más acusada en plazos largos. Esto, según el experto, habla de que no hay tanto miedo a un panorama económico tan adverso como una inminente recesión, sino de que más bien hay “expectativas de unos tipos de intervención inferiores a los actuales en los próximos años”.

De este modo, comenta el experto, si se considera que “el ciclo de subidas ha tocado techo y van a comenzar las bajadas, la caída de las rentabilidades se debería seguir produciendo”. El director de análisis de Arquia Banca, José María Luna, remarca que “la Reserva Federal de EEUU ya ha dejado claro que no va a subir tipos y comienza a vislumbrarse hasta la posibilidad de que, si la situación económica o financiera del país lo necesitaran, actuaría bajando tipos”. Y es que, aunque Janet Yellen ya no está en la Fed, ha llegado a abrir la puerta incluso a la compra de renta variable por parte del organismo monetario.

"El factor divisa hace que algunas emisiones de bonos dejen de ser una inversión conservadora a pesar de que han caído los costes de cobertura por este riesgo"

Desde Diaphanum, su director de inversiones, Miguel Ángel García, advierte de que no es la inversión de la curva de tipos el mayor riesgo a considerar para un inversor español, que debería poner la lupa en el efecto divisa. Así, a pesar de que el diferencial entre los bonos alemanes y los norteamericanos a dos años alcanza los 289 puntos básicos, “el factor divisa hace que dejen de ser una inversión conservadora” y pueda llegar a introducir “mucha volatilidad en las carteras”.

Una opinión frente a la que discrepa Michael Temple, director de análisis de crédito corporativo de Amundi Pioneer. A su modo de ver, “el mercado parece estar sobrevalorando la posibilidad de un recorte de tipos este año”, pero considera que “la caída de los costes de cobertura” a consecuencia precisamente de este escenario se traduce en un mayor atractivo de estos papeles soberanos para los inversores europeos.

El economista global de Allianz Global Investors, Stefan Hofrichter, coincide en la percepción de que “el giro de 180 grados en la política monetaria de EEUU de finales de enero y confirmado de nuevo en marzo se ha traducido en una reacción de mercado que se ve exagerada”. El experto calcula que los tipos a los que ahora cotizan los bonos estadounidenses descuentan ya hasta “dos recortes de tipos hasta el cierre de 2020”. Mientras tanto, en Citi siguen trabajando con un escenario base de una subida de tipos para este año y una rentabilidad del entorno del 3% para los bonos a diez años.

La receta ganadora con todos estos ingredientes parece estar en “la parte media-larga de la curva de tipos” de los bonos del Tesoro de EEUU, según el experto de A&G. Del mismo modo anticipa que si la ralentización de la economía persiste, será el momento de “rotar hacia activos de mayor robustez crediticia emitidos por emisores con un apalancamiento más reducido”.

El analista de Deutsche Bank explica que lo que parece “muy arriesgado” ante este contexto es invertir en títulos ‘high yield’, los conocidos también como ‘bonos basura’. “Si no se tiene un amplio conocimiento del emisor y de su situación financiera, no es aconsejable para un pequeño inversor por mucho que puedan ofrecer rentabilidades más atractivas”. Además, Vaqué explica que estos papeles “están muy vinculados al sector energía en EEUU, por lo que la volatilidad en el precio del crudo suma un factor adicional de riesgo”.

El experto de Diaphanum considera que ante el riesgo divisa que entrañan las previsiones de inflación si la economía estadounidense se mantiene lejos del abismo de la recesión, se decanta por “fondos de baja sensibilidad a los tipos de interés, es decir, que invierta en bonos a corto plazo, o directamente por bonos a dos años”. Si bien, para la segunda opción consideran que el punto de partida para la toma de posiciones no llegaría hasta los 1,20 dólares por euro, lo que considera que “no va a ocurrir en el corto plazo”.

SIN PERDER DE VISTA LA INFLACIÓN

La eventual subida de precios en la cesta de la compra en EEUU es la que lleva al experto de Allianz Global Investors a recomendar bonos ligados a la inflación. Son su apuesta favorita en un escalafón en el que el ‘high yield’ es su peor opción, por detrás de los bonos corporativos de calidad crediticia.

Por su parte, Christopher Gannatti, jefe de análisis de Wisdom Tree, apunta que el apetito del mercado se ha focalizado en “letras a interés variable del Tesoro de EEUU”. Con unos tipos que superan el 2,5% y las rentabilidades que actualmente ofrecen los bonos a diez años, el punto débil está en su cortísima duración y su rápido ajuste conforme a los tipos obtenidos en las subastas semanales de letras a tres meses por parte del organismo monetario americano.

"La forma en la que se ha producido la inversión de la curva habla más del convencimiento de tipos de interés más bajos a medio plazo que del miedo a una recesión inminente"

Con el objetivo de aprovechar este giro en las posiciones de muchas carteras, la gestora de Gannatti acaba de lanzar el fondo cotizado (ETF) USD Floating Rate Treasury Bond UCITS (USFR) en la Bolsa de Londres. Este vehículo aporta a sus inversores exposición a estas letras de interés variable que el Tesoro estadounidense comenzó a emitir en 2014

La descorrelación que la renta fija estadounidense podría aportar a las carteras de inversión es la clave para el experto de Arquia Banca. Luna considera que, frente a las caídas en renta variable que acarrearía el descenso de beneficios empresariales fruto de la ralentización económica, los bonos soberanos se convierten en “un amortiguador de refugio”. Sus opciones favoritas son dos fondos denominados en euros: el Franklin US Low Duration A (Accumulative) y el MFS Meridian US Government Bond A1.

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