El 1 de abril, el acuerdo de la OPEP + para reducir la producción de petróleo dejó de funcionar. Desde el anuncio de su ruptura y en medio de la caída de la demanda debido a la pandemia, los precios del petróleo cayeron a la mitad. Desde el inicio del año, el Brent perdió el 66% de su valor, mientras que Royal Dutch Shell se dejó casi un 40%.

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Durante más de tres años, dicho acuerdo hacía posible mantener los precios a 50 dólares por barril o más. Pero en la última reunión de los participantes de la OPEP +, los socios no acordaron una extensión del acuerdo porque Rusia ofreció mantener la producción al mismo nivel, y Arabia Saudita, el miembro más grande de la OPEP, insistió en una reducción adicional debido a la caída de la demanda, causada por la propagación del coronavirus.

Sin esperar a la finalización del acuerdo, la empresa estatal de Arabia Saudí, Aramco, empezó una guerra de precios, anunciando planes para aumentar las entregas al mercado antes del 1 de abril en más del 25%, hasta los 12,3 millones de barriles, y comenzó a ofrecer descuentos a los clientes.

El crudo, disparado

Como resultado, el almacenamiento mundial de petróleo se disparó. Si todos los tanques se llenan, los precios podrían caer aún más. De acuerdo con el último informe de API (The American Petroleum Institute), los inventarios de petróleo crudo en los Estados Unidos aumentaron en 10,48 millones de barriles en la semana que finalizó el 27 de marzo, superando las estimaciones.

IHS Markit, un proveedor de información global, estima que el excedente de suministro mundial de petróleo mensual, podría oscilar entre 4 MMb/d a 10 MMb/d de febrero a mayo de 2020. De tal manera que los precios bajos eliminarán 10 millones de barriles del mercado en la primera mitad del año.

Se prevé que la producción de petróleo del segundo trimestre de 2020 disminuya en todas las regiones del mundo. IHS Markit está proyectando que los precios del Brent caerán a alrededor de diez dólares el barril en abril. Algunos productores pueden experimentar incluso venta por debajo de coste, lo cual no puede acabar bien.

Esta situación obligó a los ministros de energía de Estados Unidos y Rusia a discutir los precios mundiales del petróleo, acordando organizar un diálogo con el G20. Mientras tanto, la administración de Trump está presionando a Arabia Saudí para que retrase su plan de inundar el mercado petrolero.

De acuerdo con Bloomberg, una tregua podría ayudar a moderar una nueva caída de los precios, pero sería demasiado tarde para rescatar el legado de los socios convertidos en rivales, quienes hasta este mes habían cooperado para mantener en equilibrio los mercados mundiales del petróleo.