La inversión de las familias en letras del Tesoro aguanta, pero se resiente. Al menos en lo que hace referencia a la deuda española con una vida de doce meses, cuya demanda ha caído a mínimos del año. Los ahorradores prefieren plazos más cortos, ya que las rentabilidades ofrecidas son similares.

Así quedó reflejado en la subasta de este martes, en la que el organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos emitió 4.940,97 millones de euros en letras a seis y doce meses. Sin embargo, la demanda conjunta de ambas referencias no ha llegado a duplicar lo adjudicado, al lograr unas solicitudes de 8.987,86 millones de euros.

En el caso de los inversores minoristas, la demanda por letras del Tesoro a doce meses marcó mínimos de 2023 al caer hasta los 540,6 millones de euros. La cuantía es menos de la mitad de los 1.194,84 millones de euros que los pequeños ahorradores invirtieron en estos valores en enero.

Para hacer estos cálculos, y como aproximación de la participación de los pequeños ahorradores en las subastas del Tesoro, se toman como referencia las pujas no competitivas. Son aquellas en las que solo se indica la cantidad deseada, sin precio, y que en su mayoría vienen de inversores particulares.

Frente al descenso de la demanda de letras a doce meses, las peticiones no competitivas de letras a seis meses se mantuvieron prácticamente estables respecto a la subasta anterior, al reducirse sólo hasta los 429,34 millones de euros. En agosto alcanzó el nivel más elevado del ejercicio al llegar a 438,01 millones.

Fue entonces también cuando la demanda de las familias por letras a tres meses alcanzó su máximo en 2023: 316,71 millones de euros. Por el contrario, las peticiones de letras a nueve meses se han ido reduciendo desde marzo de forma similar a la que lo han hecho las de las letras a doce meses.

La clave está en la rentabilidad y la duración. “El inversor tiende a ir a lo que más paga”, pero “las letras a seis meses ya pagan más o menos lo mismo que a doce y dentro de seis meses se pueden renovar”, explica Rafael Varela, consejero delegado y gestor de renta fija de Buy & Hold.

Rentabilidad

El interés de las letras a tres meses se ha elevado al 3,531%, el porcentaje más alto desde noviembre de 2011, mientras que la rentabilidad de las letras a seis meses ha repuntado hasta el 3,679%, alcanzando su nivel más elevado desde julio de 2012.

Frente a estos repuntes, y de nuevo teniendo en cuenta datos de la última emisión, la rentabilidad de las letras a nueve meses ha bajado al 3,7% tras haber alcanzado el 3,81% en la subasta previa. El interés de las letras a doce meses también se ha reducido en septiembre, hasta el 3,68%.

Con rentabilidades similares, ya todas en torno al 3,7%, los ahorradores optan por los plazos más reducidos, para poder tener el dinero disponible en un menor periodo de tiempo. Sin embargo, Valera aconseja invertir en letras a doce meses y que los inversores “se olviden” de los vencimientos.

Pero las letras no solo compiten entre ellas, también lo hacen ya con los bonos españoles a diez años, cuya rentabilidad ronda el 3,66%. Es, por tanto, similar al de la deuda española a doce meses.

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En opinión de Valera, los inversores deberían incrementar su exposición a deuda de mayor duración -por ejemplo, en bonos a tres años- “porque no sabemos cuándo terminarán las subidas de tipos, aunque todo el mundo piensa que queda un incremento más, y cuando comenzarán las bajadas”.

A pesar de la menor demanda, el gestor de Buy & Hold -que recomienda fondos de inversión por su mejor rentabilidad y tratamiento fiscal- no cree que el boom por las letras vaya a finalizar al menos “mientras los tipos de interés estén en niveles elevados”. “Terminará el día en el que los bancos remuneren los pasivos”, sentencia.