La ‘tasa Tobin’ ya es una realidad a la hora de invertir en la bolsa española. La norma entrará en vigor este sábado 16 de enero, pero las operaciones que se celebren a partir este jueves en un buen puñado de valores ya soportarán este nuevo gravamen. Una suerte de efecto retroactivo que tiene su explicación en que estas transacciones no se liquidarán hasta el próximo lunes.

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En los últimos días, varias casas de inversión españolas ya han ido avisando a sus clientes de que desde este 14 de enero pagarán más por invertir en sus valores favoritos. Y es que los inversores nacionales tienen en los grandes valores patrios -los blue chips del Ibex 35- el grueso de sus carteras, según han venido confirmando desde hace años los estudios de distintas firmas financieras.

Sin ir más lejos, en plena primera ola de la pandemia de la Covid-19, los españoles invertían tres veces más en acciones de bancos nacionales que en fondos con criterios de sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza (ASG). Y eso que estos últimos están entre los productos más demandados últimamente.

Rezagados

Mientras que la mayoría de firmas nacionales ya tienen listos sus sistemas para imputar puntualmente los sobrecostes derivados de la ‘tasa Tobin’ en cada transacción, en otras se ha preferido optar por un modelo acumulativo que impute el tributo de una vez al mes, el periodo liquidativo que se ha establecido para el tributo. En algunos casos, según ha podido saber Invertia, todavía se está terminando de implantar el método para llevar un adecuado conteo de las cargas a soportar por cada cliente.

Aunque desde el Gobierno se ha repetido en múltiples ocasiones que el nuevo Impuesto sobre Transacciones Financieras -que es su nombre oficial- tiene como sujeto pasivo a los intermediarios del mercado, lo cierto es que el contribuyente terminará siendo el inversor final de una forma u otra. Es decir, como ya adelantó Invertia, se repercutirá desde este mismo jueves o en la liquidación del lunes a cada inversor.

Nueve años después

Este es el sistema que ya viene rigiendo en los impuestos equivalentes que están vigentes en Francia desde 2012 y en Italia desde un año después. Y es que la ‘tasa Tobin’ española ve la luz nueve años después de que su implantación comenzó a debatirse con seriedad en el seno de la Unión Europea. Entonces, era el popular Mariano Rajoy el que estaba al frente del Gobierno español.

Por el camino, después de muchos debates, el gravamen común que España sigue reclamando -ahora en las voces del presidente Pedro Sánchez y las ministras Nadia Calviño y María Jesús Montero- quedó en manos de solo 11 países. Al final, el proyecto conjunto terminó en el cajón por la falta de acuerdo sobre qué tipos fijar, a qué operaciones aplicarlos y a qué destinar el importe recaudado.

Este largo camino es el que ha conducido a que operar en los 56 valores señalados por la Agencia Tributaria a finales de diciembre suponga desde hoy asumir más costes. A los corretajes propios del mercado español y las comisiones del intermediario bursátil de turno hay que sumar ya el nuevo impuesto.

Además, en contra de otros nuevos gravámenes de carácter progresivo, la ‘tasa Tobin’ solo discrimina por capitalización de los valores a los que se aplica -la marca está en 1.000 millones de euros al cierre anual-, no por volúmenes ni operativa ni cartera. Tampoco por el patrimonio del inversor que está detrás de cada orden.

No solo ricos

En este sentido, los últimos datos aportados por BME, la sociedad rectora de las bolsas españolas, señalan que 2,14 millones de familias del país tienen inversiones en el parqué madrileño. Una cifra que va mucho más allá de las que actualmente se consideran perceptoras de rentas altas. Los hogares españoles son, de hecho, dueños de un 16,1% de las acciones negociadas en el mercado nacional, según recoge su Informe de Mercado 2020.

La falta de discriminación del nuevo impuesto queda patente en otro factor más. El intermediario financiero deberá presentar la autoliquidación del Impuesto sobre Transacciones Financieras siempre que se hayan realizado transacciones sobre los valores españoles afectados, incluso cuando las operaciones realizadas por el contribuyente queden exentas de tributación por su condición o por resultar en un saldo inversor final igual a cero.

A pesar de todo, la 'tasa Tobin' ha perdido alcance para el objetivo de cuadrar las cuentas del Gobierno tanto por la afectación de un menor número de cotizadas, como por la caída de volúmenes que vienen arrastrando los mercados oficiales, donde el rastreo de operaciones es más sencillo. No obstante, el objetivo de recaudar 850 millones de euros al año se mantiene intacto y ha quedado consagrado en los los Presupuestos Generales del Estado (PGE) recientemente aprobados.