La crisis del coronavirus ha convertido las bolsas en un páramo donde los estrenos de nuevas cotizadas brillan por su ausencia. Una sequía que la tecnológica valenciana Cuatroochenta está dispuesta a romper en solo un par de meses. Los preparativos para su debut en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) encaran la recta final en plena pandemia después de tres años de intenso trabajo.

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Una junta de accionistas celebrada por la compañía el pasado jueves respaldó punto por punto los ambiciosos planes de su directiva. El consejero delegado de Cuatroochenta, Alfredo Raúl Cebrián, habla sobre ellos con Invertia en medio de un clima de incertidumbre que ha dejado a muchas compañías y sectores paralizados y con unas finanzas más que frágiles.

No es el caso de esta valenciana especializada en software para fomentar la productividad y ciberseguridad empresarial. A pesar de la irrupción de la pandemia, la facturación de la próxima cotizada española alcanzó los 2,09 millones de euros en el primer cuatrimestre -un 45% más que el año anterior-, los planes para hacerse con el control de rivales siguen en pie y el objetivo de convertirse en un “referente” en el sector se mantiene intacto.

La crisis ha aplazado muchos planes de salida a bolsa, pero en Cuatroochenta se mantienen en su intención de debutar antes de que acabe el año, ¿podría concretar un poco más las fechas que se barajan?

La verdad es que concretar la fecha es difícil, porque las agendas se complican un poco con toda esta situación, pero sí puedo decir que queremos tenerlo todo listo de cara a septiembre. No obstante, quizá pueda ser precipitado marcar días en el calendario. Por acotar, esperamos que el debut sea hacia la primera parte del otoño.

Oficinas de Cuatroochenta en Castellón.

Y rematar todos los últimos trámites en medio de la que está cayendo...

En realidad esta situación no nos ha afectado tanto como podría esperarse, porque llevábamos mucho trabajo adelantado. Es más, en un primer momento teníamos planificado poder salir al MAB en mayo o junio, pero en marzo había tantísima incertidumbre que paramos un poco para ver cómo avanzaba todo y valorar si era mejor esperar a la vuelta del verano. Por eso, la mayor complejidad ha sido de agenda, de reajustar calendarios, porque el trabajo ha seguido igual.

Además, por suerte nosotros, ya recurríamos mucho al teletrabajo. Incluso antes del confinamiento teníamos muchas reuniones internas, con asesores y auditores por videoconferencia. Esto ha permitido que el trabajo se haya mantenido igual. La incertidumbre ha estado ahí a la hora de valorar qué era lo mejor para la empresa y los accionistas, no por nuestra actividad cotidiana.

Después de ese primer retraso, ¿se plantean un nuevo aplazamiento en caso de que llegue la temida segunda oleada?

En realidad, viendo a toro pasado lo que ha sucedido diría que, si hubiéramos tenido una bolita de cristal, podríamos haber salido en junio. Incluso podríamos haber tenido un buen recorrido, porque justo hubiéramos salido al mercado en el momento en el que los inversores volvían a recuperar posiciones, especialmente en el sector tecnológico.

Creo que si hay un nuevo confinamiento tendrá un impacto incluso menor que el anterior en términos de incertidumbre, aunque en términos de economía será brutal. Además, repito que las empresas tecnológicas se están posicionando como el último refugio de inversión. Por eso, saldremos al MAB en otoño aunque estemos confinados otra vez. No vamos a cancelar nuestros planes.

Si hubiéramos tenido una bolita de cristal, podríamos haber salido al MAB en junio y habríamos tenido un buen recorrido

Un nuevo retraso tendría que venir por algún otro tipo de situación más grave que ahora ni siquiera soy capaz de anticipar. Si solo hay incertidumbre, el riesgo está en las turbulencias del mercado, pero si la empresa sigue con sus planes y avanza según lo previsto, en un momento u otro el mercado lo verá y valorará la compañía con cierta objetividad y los valores se recuperarán.

Tampoco queremos entrar en el mercado especulando a corto plazo con cómo se va a mover la acción tras el debut. Cuatroochenta tiene un plan de negocio que es donde tenemos que fijarnos. Solo aplazaríamos si hubiese que replantear este plan, pero todo apunta a lo contrario porque el sector está creciendo muchísimo y tenemos muchísima demanda.

En este plan de negocio tiene mucha importancia la adquisición de otras compañías. ¿Aquí también mantienen sus planes previos a la epidemia o han cambiado?

Aquí hemos tenido de todo. Un caso que se ha descartado por las dos partes debido a que han tenido un impacto importante sobre todo en el esquema de ingresos que solían tener. Se ha generado demasiada incertidumbre, lo que afectaba a la valoración y tampoco nos beneficiaba, porque realmente no se convertía en una oportunidad mejor… Decidimos dejarlo para otro momento.

Otras dos posibles operaciones se mantienen igual. Como nosotros, estos tomaron sus precauciones por si acaso, pero no se han visto afectados y están cumpliendo con su plan de negocio. En ambos casos, estamos avanzando con la idea de cerrar las dos operaciones en este ejercicio.

Por último, hemos incorporado un caso más que ha surgido a raíz de todo esto. En este caso, la crisis no ha afectado al negocio, sino que ha supuesto una reflexión de los propietarios sobre qué querían hacer en el futuro y han decidido no seguir solos. Es una buena empresa que busca socios muy determinados y huye de la operación más financiera con un fondo, así que prefieren pasar el testigo a una compañía que cuide el equipo y desarrolle el proyecto. Y ahí, encajamos muy bien.

Dos posibles operaciones corporativas se mantienen igual, estamos avanzando con la idea de cerrarlas en este ejercicio

¿En qué sectores operan estas compañías a las que tienen echado el ojo?

Son compañías especializadas en productos de software para gestión entre empresas (B2B) y de ciberseguridad. Se trata de productos muy complementarios para nosotros. Además, una de las operaciones que estamos estudiando nos permitiría entrar en un mercado en el que que ahora no estamos.

¿Se ha convertido el auge del teletrabajo del que me hablaba antes en un impulso para su negocio?

Al final, lo que ha ocurrido ha venido a reafirmar creencias que antes costaba más defender. Antes esto de que el teletrabajo era posible, de que se podía llegar a más mercados y contratar a personas en todo el mundo era algo difícil para empresarios, sectores, mercados y clientes más convencionales. Ahora, estas empresas han tenido que experimentar que esta era la opción para seguir con sus proyectos, contratos y toda su operativa.

Dicho de otra manera: antes tirábamos del carro y ahora es un carro que va solo. Se ha demostrado que puedes tener reuniones virtuales de alto valor y hasta cerrar operaciones de fusión sin prácticamente presencia física. Ahí está el ejemplo de Telefónica. Todo esto se ha traducido en una mayor amplitud de oportunidades y en más agilidad. También se ha acelerado la captación de talento en sitios donde ni siquiera se tiene oficina de representación.

Entonces, ¿ha habido roadshows virtuales para preparar el debut en el MAB?

Sí, hemos tenido contactos con inversores continuamente. Y tanto con accionistas actuales como con algunos que se han ido interesando en nuestro plan. En mi opinión, el inversor es el que más gana con esto, porque tiene la posibilidad de llegar a más acuerdos y oportunidades en menos tiempo y con menor coste. Hasta los inversores institucionales están cada vez más abiertos a esta modalidad.

Por nuestro lado, siempre queda el trabajo para desarrollar una relación un poco más estrecha, que en esta situación cuesta un poco más. Esto se debe a que en algunas inversiones es muy importante la confianza en el equipo que lleva el negocio... y demostrar eso ahora es más difícil. Aquí nace la importancia del ejercicio que hicimos para la presentación de cuentas anuales y trimestrales. El objetivo es que ya nos vayan conociendo con números y vayan confiando en ellos.

Cebrián en las oficinas de Cuatroochenta.

¿Qué tal han acogido la propuesta de Cuatroochenta estos inversores potenciales?

De un tiempo a esta parte se ha ido incrementando una cierta demanda latente por entrar en el capital de la compañía. Y, además, con una diversidad amplia de tipología de inversores interesados. Ahora estamos trabajando en ajustar esta demanda a las necesidades de financiación de nuestro plan de negocio y adquisiciones.

En este sentido, haremos una ampliación de capital para salir al MAB. Todos los recursos que captemos van a ser al 100% para operaciones de fusiones y adquisición. Como estamos creciendo, es algo que casa perfectamente con la filosofía de este mercado. Ahora mismo estamos ultimando la valoración de la compañía para comunicar en breve al mercado las características definitivas de la operación.

¿Habrá inversores extranjeros en la puesta de largo de la compañía?

Lo cierto es que un 75% de los inversores que se están poniendo en contacto con nosotros son nacionales. Es normal porque es donde tenemos la parte más importante de nuestro ecosistema empresarial y de operaciones. Incluso hay varios candidatos a ser socios industriales que han sido clientes nuestros y conocen nuestro producto y nuestra forma de trabajar. Después, hay en torno a un 25% que se distribuye muy heterogéneamente entre Europa, Latinoamérica y algún caso muy puntual en EEUU.

Sin embargo, muchos inversores americanos se han interesado por nosotros. Ellos hacen búsquedas muy exhaustivas en base a métricas donde a menudo aparecemos. En este sentido, hemos tenido varias ofertas, pero hemos creído que no era el momento. Además, nosotros ya tenemos un plan de negocio muy marcado y cuando llegan estos institucionales lo hacen con objetivos muy claros que condicionan esta ruta para bien o para mal.

Muchos inversores americanos se han interesado por nosotros, pero hemos creído que no era el momento

El próximo debut de la compañía es el desenlace natural después de tres años en el Entorno Pre Mercado de BME, ¿cómo ha sido la experiencia?

Como todo en la vida, la llegada al Entorno Pre Mercado vino por un cúmulo de casualidades buscadas. Desde el principio teníamos la idea de salir al MAB, pero era un plan muy ambicioso… Te veías ante un recorrido muy complejo que tenías que hacer solo o buscando algún asesor privado… ¡pero eres tan pequeño que tampoco te puedes permitir el nivel de costes que esto implica para tu estructura financiera!

Cuatroochenta fue de las tres primeras empresas en entrar en el proyecto. La aceptación por parte de BME fue la confirmación de que nuestras ideas no eran tan descabelladas. Te apoyan y te ponen en contacto con el ecosistema que vas a tener para salir al MAB, ponen a tu disposición formación y de verdad se abren a una relación muy directa con la compañía. Eso sí, el otro 50% depende de la compañía, porque si te limitas a recibir la información que te envían y acudir a las formaciones, no vas a ningún lado. Hay que tomar decisiones a nivel interno y avanzar.

Aunque el Pre Mercado no obliga a salir a bolsa, nos han empujado a ello al ver que nos lo tomamos en serio y que exprimes la oportunidad. Nosotros no estamos a medias en nada, por eso tenemos un balance tan positivo.

Entonces, ¿el MAB siempre estuvo en el horizonte de la compañía?

Antes de tomar la decisión, siempre se evalúan todas las opciones. De hecho, ahora mismo estamos mirando la posibilidad de hacer un dual listing más adelante. En cualquier caso, teníamos dos factores que nos inclinaban hacia el MAB. Uno era el entorno PreMercado, que era único; aunque ahora Euronext se está acercando mucho a las compañías. Con esto, ya teníamos muchas puertas abiertas y una alfombra roja en el MAB.

Foto de grupo del equipo de Cuatroochenta.

El segundo factor que nos predisponía al MAB es el tejido de nuestros inversores potenciales, para los que esta plataforma resultaba el mercado más accesible y más sencillo. Como ya he comentado, la mayoría están aquí, en España, y sus bancos están conectados a BME. Además, hay una visibilidad mayor aquí.

No obstante, como vemos muy posible que ese 25% de inversores internacionales que comentaba se vaya ampliando, no descartamos el estar listados en varios mercados en un futuro. Sin embargo, estamos muy centrados en el MAB; en salir y ser reconocidos como una empresa que hace las cosas bien y que es proactiva con sus accionistas.

Aunque en el momento de salida vamos a ser de las compañías pequeñas, queremos ser una referencia en transparencia, comunicación, visibilidad…

En cuanto a este objetivo, ¿sigue pesando la sombra del ‘caso Gowex’?

Si digo la verdad, tengo la impresión de que Gowex está ya más en el pasado que en el presente. Y lo digo porque hace mucho que no oigo hablar de aquello. Cuando se habla del MAB en positivo o negativo es más por otras variables, ya sea porque hay gente que lo ve muy arriesgado o por las muchas exigencias que implica. Además, sus responsables han hecho el ejercicio de incorporar casos de éxito que contrarresten, como MásMóvil y varias compañías de sectores tecnológicos.

En este sentido, si el perfil de las compañías que se incorporan lo van haciendo bien, nos beneficiaríamos todos. Imagino que todo se puede mejorar, pero al final y en todos los sitios puede haber gente que lo haga mal, gente que no cumpla.

No hay que dejarse llevar por inercias ni un componente de imagen y puedo asegurar que el MAB profundiza en la empresa… Tanto que me parece imposible montar una estructura como aquella. Y no solo por las solicitudes del mercado, sino también por las del asesor registrado y el auditor, que también se están jugando su reputación.

Antes ha señalado que finalmente habrá ampliación de capital para debutar. ¿Se consumirá el margen del 25% del capital que han aprobado los accionistas en junta?

Este umbral del 25% del capital social en un año se ha cogido con cierto margen, y sinceramente no creo que lleguemos. Se decidió hacerlo así también para agilizar trámites y contar con ese margen en el caso de que surjan oportunidades interesantes y convenga consumirlo entero. Incluso si detectamos más oportunidades podríamos convocar otra junta para contar con más fondos, aunque no es nuestro escenario base.

En resumen, es un porcentaje representativo para el plan que manejamos, tirando por la parte alta.

El MAB profundiza en la empresa tanto que me parece imposible montar una estructura como la de Gowex

Habrá también tres aumentos para compensar créditos, ¿a qué se debe esta estrategia?

En estos tres aumentos hay dos tipos de operación. Dos son por pagos aplazados comprometidos por operaciones corporativas ligados al cumplimiento de ciertos objetivos de negocio. Los dueños de las compañías adquiridas tenían la opción de cobrar en acciones y han decidido hacerlo. Una decisión que han tomado ya desde dentro de la compañía y viendo el negocio.

La otra está vinculada con un inversor que entró en la ronda que hicimos previa a las adquisiciones. Este aportó 450.000 euros en un préstamo convertible, que fue una fórmula que usamos para darle confort dentro de nuestro plan de hacer adquisiciones importantes en relación a nuestro tamaño y también de defender la valoración de la compañía en un tiempo en que la dimos un vuelco y duplicamos tamaño.

Con esta conversión, ha ampliado la inversión al entorno de los 750.000 euros. Y lo mejor de todo es que tomó la decisión en pleno marzo, al principio del confinamiento, cuando demostramos nuestra capacidad de gestión ante esta situación.

Nada que ver entonces con una especie de ‘dación en pago’ para preservar liquidez.

Tenemos muy controladas nuestras finanzas en Cuatroochenta. Siempre hemos ido a la banca a tipos de mercado, sin ofertas específicas para venture capital y hemos conseguido condiciones muy competitivas sin que nos hayan aplicado el riesgo aparejado al sector. Además, hemos tenido un año de carencia para completar las operaciones.

Todo esto junto con la evolución del negocio ha permitido que nuestra ratio de deuda sobre cash flow estuviera como mucho en 3 veces contando el préstamo convertible que mencionaba. Ahora, no llegamos a las 2 veces de endeudamiento, es decir que generamos la mitad de nuestra deuda en caja. Ni siquiera hablo de Ebitda.

Aunque en el primer semestre hemos estado un poco por encima de previsiones, no queremos venirnos arriba ni entrar en pesimismo

La semana antes del estado de alarma nosotros creamos un comité interno y arrancamos con todo el equipo en teletrabajo. Esto nos permitió testear que estábamos operativos al 100%. Además, decidimos implantar una circular interna semanal en la que revisábamos la evolución de la compañía y detectábamos qué factores podrían afectar más. Esta información se compartía con el consejo de administración y los accionistas y eso también nos ayudó a demostrar las capacidades que teníamos.

Con base en estas capacidades, ¿qué previsiones barajan para el cierre de este año de debut y coronavirus?

Nuestra previsión antes de la epidemia estaba en unos 7 millones de euros de facturación para este año, sin contar extraordinarios. Nuestra idea ahora es mantener esta marca. Esto implica también mantener una ratio de Ebitda sobre ingresos en un 20%, que es el mínimo obligatorio que tenemos establecido para nuestros proyectos.

Aunque es verdad que en el primer semestre hemos estado un poco por encima de nuestras previsiones, hay mucha incertidumbre en el mercado, así que creo que es una buena meta mantener el umbral que ya nos habíamos marcado. Esto es, ni venirnos arriba porque nos ha ido bien ni entrar en pesimismo.