Wall Street ha encontrado en el sector de la banca el salvavidas que necesitaba para terminar la jornada en positivo. Las entidades financieras han pintado de verde los selectivos tras confirmarse que van a tener capacidad para invertir en fondos de capital de riesgo. La revisión de la norma podría liberar ciertas reservas de efectivo para las operaciones con derivados entre diferentes ramas de un mismo grupo. 

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El Dow Jones se ha anotado una subida del 1,18% para cerrar en 25.745 puntos, mientras que el S&P 500 también ha subido por encima del 1% hasta los 3.083 puntos. Por su parte, el tecnológico Nasdaq ha seguido la misma senda hasta alcanzar los 10.101 puntos.

Y todo esto en una jornada que pintaba realmente mal. El aluvión de datos macroeconómicos que vieron la luz en la primera economía del mundo dejaban poco lugar al optimismo durante la jornada. A pesar de todo, los índices neoyorquinos han conseguido amortiguar los impactos de estas noticias.

Aunque por peso, el principal indicador de la sesión es el PIB del primer trimestre del año, la ausencia de novedades con respecto a su lectura preliminar, que ya auguraba una contracción del 5% en EEUU, desplazó el foco hacia otras referencias. Más concretamente, hacia la balanza comercial de bienes y a las peticiones semanales de subsidios al desempleo, que en ambos casos han dejado registros más débiles de lo esperado.

Por lo que se refiere al dato del PIB, la cifra definitiva que ha visto la luz este jueves confirma el dato adelantado por la segunda estimación, que ya corrigió en dos décimas la contracción de la mayor economía del mundo, hasta el 5%. No se veían números tan severos en el país, con prácticamente todos los componentes en retroceso, desde el cuarto trimestre de 2008, tras el hundimiento de Lehman Brothers.

Los datos de la balanza comercial de bienes, en la que tanto se fija la administración Trump para decidir subidas de aranceles, han dejado poco margen al optimismo. En el mes de mayo, engordó un 5,1% debido a una drástica caída en las exportaciones que da lugar a un déficit de 74.300 millones de dólares, más allá de lo previsto por los economistas.

Dos luces en el túnel

El motivo de alivio en las peticiones semanales de subsidios al desempleo, con otros 1,48 millones de estadounidenses engrosando las filas del paro, viene de que por primera vez desde la irrupción de la epidemia que la cifra baja de 1,5 millones. El Departamento de Trabajo ha informado, sin embargo, de que los preceptores de algún tipo de ayuda son menos de 20 millones en la actualidad, otro factor de esperanza para los más conformistas.

No obstante, es la fuerte recuperación de la demanda de bienes duraderos, un 15,8% más abultada que en abril, la que consigue endulzar el paladar de los inversores, que sin embargo no olvidan que en el cuarto mes del año aquí se produjo una contracción insólita del 18,1%.

El remdesivir de Gilead

Desde Texas, uno de los estados más golpeados en la actualidad por el coronavirus, llegan noticias para los accionistas de Tesla. La dirección de la compañía ha anunciado que si finalmente lleva a cabo la construcción de una planta en este estado, invertirá unos 1.000 millones de dólares y generará unos 5.000 puestos de trabajo de calificación media. La planta estaría dedicada al desarrollo de su Cybertruck y el Model Y. 

Mientras tanto, Gilead Sciences registró caídas a pesar de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha emitido una opinión positiva sobre el uso del fármaco remdisivir contra el Covid-19. En otras palabras, el organismo da luz verde al uso de este medicamento contra el coronavirus, haciendo que esta molécula vaya a ser la primera aprobada en la Unión Europea contra la enfermedad.