La semana de Wall Street comienza con un leve crecimiento. El mercado estadounidense salvó el rojo por la mínima, mientras el cruce de acusaciones entre Washington y Pekín sumaron una nueva preocupación a los inversores. El descalabro de los índices manufactureros en Europa y el hundimiento del PIB de Hong Kong tampoco ayudaron.

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El resurgimiento de las tensiones entre China y EEUU resucitaron el temor a una escalada en la guerra comercial. El mismo presidente Donald Trump explicó que revisará que se estén cumpliendo los compromisos adquiridos por el Gigante Asiático en el acuerdo Fase Uno para determinar si conviene seguir avanzando en el diálogo o retomar la escalada arancelaria. Y todo ello después de haber acusado reiteradas veces a Pekín de haber fabricado el Covid-19 en un laboratorio.

Pese a este escenario que promete nuevas turbulencias, el Dow Jones ganó un 0,11% hasta los 23.749 puntos. El S&P 500 ganó un 0,48% por encima de los 2.800 puntos. Más sólido, el Nasdaq creció un 1,23% por sobre los 8.700 enteros.

El miedo a que las medidas de desescalada anunciadas por algunos países y territorios puedan ser demasiado precipitadas y el inicio de un escenario aún peor que el conocido y descontado hasta la fecha, también golpeó el ánimo de los inversores. En este sentido, Alemania ha anunciado ya que paralizará el calendario previsto para algunas iniciativas.

Por su parte, la firma de modas J.Crew presentó este lunes una propuesta de reestructuración de deuda mediante su acogida a la ley estadounidense de bancarrotas. De momento, el acuerdo de un 71% de sus acreedores y un 78% de los bonistas parece asegurar su supervivencia, pero la clave estará en los detalles finales del acuerdo.

El foco en Ferrari y Uber

Por su parte, Uber anunció que deja de prestar el servicio de entrega de comida preparada a domicilio Uber Eats en siete países (República Checa, Egipto, Honduras, Rumanía, Arabia Saudí, Uruguay y Ucrania). El objetivo de la compañía es concentrar esfuerzos en aquellos mercados en los que, explica la cotizada, tiene potencial de convertirse en el primer o segundo mayor actor de este negocio. Sus títulos cayeron un 3,4%.

En la temporada de presentación de resultados, Ferrari tomó el relevo. La automovilística italiana registró un beneficio de 166 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un 8% menos que hace un año. Aunque la compañía ha batido previsiones, como con la entrega de un 5% más de vehículos, la reducción de un 87% en el mercado asiático ha llevado a la cotizada en Milán y Nueva York a reducir sus previsiones anuales. Sus acciones subieron un 6% en Wall Street.