El rally bursátil de Tesla amenaza con frenar en seco. El vertiginoso acelerón del 240% que acumula la criatura de Elon Musk en el último año se está topando este abril con obstáculos que desalientan el ritmo de su marcha. Los problemas para mantener su producción coinciden con un aluvión de recortes de consejo inversor y el enésimo asedio de cortos a su gráfica.

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Los bajistas -prohibidos en el mercado español y varios más en Europa- han percibido la posibilidad de la frenada y no han tardado en agolparse. Los inversores cortos han incrementado su apuesta contra la pujante gráfica de Tesla en más de un 2% en las últimas dos semanas. Actualmente, según los últimos registros ofrecidos por Nasdaq, un total de 20,1 millones de acciones de la compañía están tomados por estos especuladores. Y la cota no era tan elevada desde el pasado enero.

El paquete que acumulan estos bajistas equivale a 15.657,5 millones de dólares -unos 14.455 millones de euros- apostados por una caída de precios más inminente que lejana. Además, supone un 10,7% del capital social de la fabricante estadounidense de coches eléctricos.

Sin desescalada a la vista

Pero no solo es eso. La contracción de volúmenes que ha provocado la moderación de la volatilidad en las últimas semanas ha elevado su ratio de cortos a 1,2 veces, de nuevo registros insólitos en los últimos tres meses.

Este acecho llega justo cuando Tesla se enfrenta al cierre de su gigafactoría de Fremont, en California. A pesar del mucho diálogo mantenido con las autoridades del ‘Estado Dorado’, estas han decidido que la única planta de fabricación integral que la compañía tiene en EEUU no se trata de un servicio esencial y, por lo tanto, no podrá reabrir hasta finales del próximo mayo.

Ese es el calendario de confinamiento que, de momento, barajan las autoridades californianas, pero en función de la evolución de la epidemia de coronavirus las fechas podrían ser aún más tardías. Y eso que, según medios locales, los responsables de la automovilística ya estaban ultimando el plan de desescalada para la vuelta al trabajo de sus operarios con el objetivo de retomar las entregas en el mercado estadounidense.

A pesar de estos obstáculos, hay otras noticias que siguen alentando el avance de sus acciones, pues no hay que pasar por alto que solo en el último mes la compañía se ha revalorizado cerca de un 50%. El último hito ha sido que el sistema con el que van equipados sus vehículos más avanzados ya es capaz de leer y comprender señales básicas de tráfico como semáforos, obligatoriedades y prohibiciones. Sin embargo, los repuntes al ralentí que siguen provocando estas noticias son los que han puesto sobre aviso a los analistas.

Potencial bajista del 41%

En lo que va de abril, 14 de las 21 revisiones de consejo inversor que se han dirigido hacia Tesla han sido bajistas, bien en recomendación, en precio objetivo o en ambas. Un clamoroso 67%. De las restantes de esta veintena, solo cuatro han sido al alza. Y de estas últimas, dos se han limitado a rebajar su potencial bajista y reiterar consejo de venta. En el mejor de los otros dos casos, el precio objetivo se ha elevado a los 684 dólares por título, lo que implicaría un retroceso de nada menos que del 12% desde su actual cotización.

Con esta evolución reciente, no es de extrañar que el precio objetivo de consenso para Tesla se quede actualmente en los 458,88 dólares por acción, según datos recopilados por Refinitiv entre más de 40 analistas. Esta cota implica que la automovilística está sobrevalorada en un 41%. Dicho de otro modo, a cada acción de la compañía fundada por Musk le sobran ahora mismo más de 300 dólares para llegar al precio que sus finanzas y previsiones de negocio podrían llegar a justificar.

El peaje de las cuentas trimestrales

Este miércoles, la compañía tiene su gran prueba de fuego para dar la razón a los que prevén un frenazo o adelantarlos por la derecha. Al cierre de la sesión neoyorquina, la cotizada tiene previsto publicar sus cuentas del primer trimestre del año. El consenso de analistas prevé unas pérdidas por acción de 0,39 dólares, un número que aligeraría considerablemente los -1,77 dólares de pérdida de hace un año.

Las eventuales provisiones para aportar fondos a nuevos programas de desarrollo o adelantar el impacto de situaciones como el cierre de la planta de California pueden tener la clave, según apuntan algunos de los últimos informes publicados sobre el valor.

De momento, su capitalización supera con holgura los 145.000 millones de dólares, con lo que su trono como industrial más capitalizada de Wall Street sigue asegurado. Su anterior ocupante, Boeing, sigue sufriendo la paralización del tráfico aéreo y los constantes retrasos en la vuelta a los aires de su 737 MAX. Su valor de mercado ya apenas se sitúa por encima de los 72.000 millones.