Malos augurios en las perspectivas económicas de los inversores en España. El índice de confianza del inversor español que JP Morgan AM elabora de forma trimestral desde 2007 se ha desplomado a mínimos históricos en marzo, encadenando su tercer trimestre en negativo (-1,6 puntos).

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La última vez que la confianza encadenó tres trimestres consecutivos en ‘números rojos’ se produjo en el periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2016, según indican los datos recopilados por la gestora.

De hecho, la de marzo es la lectura mensual más negativa desde enero de 2013, mes que terminó con la confianza en -5 puntos. La caída de la confianza es especialmente notable durante la última quincena, cuando se desploma hasta -6,2 puntos, coincidiendo en el tiempo con el decreto del estado de alarma y la imposición de medidas de confinamiento y distancia social para combatir al coronavirus.

Un rumbo negativo

"De hecho, el principal motivo de los participantes de la encuesta que se muestran negativos con el rumbo de las bolsas en los próximos seis meses (un 39,1% en la media del trimestre, 64,4% en la última quincena de marzo) ha sido precisamente por la crisis desencadenada por la Covid-19, con un 46,3% de respuestas", indican desde la gestora.

Este viraje de la confianza de los inversores está en línea con las previsiones macroeconómicas de JP Morgan AM para los próximos meses. “Debemos asumir que los datos del segundo trimestre van a ser muy malos y centrarnos en los siguientes trimestres: si esta recesión es distinta, la recuperación también lo será”, indica Lucía Gutiérrez-Mellado, estratega jefe de la gestora para España y Portugal.

Concretamente, desde la firma se estima que para determinar la duración y profundidad de la recesión y la capacidad posterior de recuperación se deberán monitorizar muy de cerca la evolución del mercado laboral -siendo el sector servicios y particularmente el segmento del ocio los más afectados por la crisis- y la efectividad y alcance de las medidas de bancos centrales y gobiernos.

“En esta crisis estamos viendo la respuesta decidida de los gobiernos en materia de política fiscal para empresas y familias. En esta ocasión, además, los gobiernos han actuado casi tan rápido como los bancos centrales”, apunta Gutiérrez-Mellado.

Posición en los mercados

Aunque el depósito sigue siendo el instrumento de ahorro predominante en las carteras de los inversores, al declarar el 88,1% de encuestados la tenencia de al menos uno de estos productos, JP Morgan observa en este trimestre una tendencia generalizada a la reducción de la inversión en las principales categorías de instrumentos de ahorro e inversión, con dos excepciones: se incrementa la inversión directa en acciones un 4,5%, hasta el 26,5%, y la inversión directa en renta fija (letras del Tesoro, bonos soberanos y corporativos) otro 2,2%, hasta el 7,4%.

En cambio, se rompe por primera vez desde que se elabora esta encuesta la tendencia al alza del apetito por los activos inmobiliarios, al caer la tenencia en cartera de este producto hasta el 20%, después de haber marcado máximos históricos en el último trimestre de 2020.

Índice de confianza JP Morgan AM.

En cuanto a la intención de inversión en los próximos seis meses, también se observa la reducción de posiciones generalizada en todos los activos, salvo en dos casos: los fondos de inversión registran un incremento del 2,7%, hasta el 16,5% de encuestados, mientras que la intención de comprar acciones se incrementa un 2,3%, hasta el 13,8% del total.

"Estos datos pueden sugerir que los inversores estén planteándose realizar compras oportunistas o construir un posicionamiento táctico para beneficiarse de las oportunidades que hayan salido a la luz tras la fuerte corrección de los mercados vista durante el mes de marzo", explican desde los gestores.

Otra conclusión para tener en cuenta de los resultados de esta encuesta es que hasta el 20% de los participantes afirmó no tener la intención de invertir en los próximos seis meses. La principal razón para no hacerlo ha sido la percepción de inestabilidad generalizada o inestabilidad política, con un 43,2% de respuestas.