Jornada negra para Wall Street tras una semana de vaivenes al ritmo del coronavirus y las elecciones para elegir al candidato demócrata a la Casa Blanca. Un carrusel de emociones ya que el Dow Jones rebotó un 5% el lunes, se desplomó un 3% el martes y volvió a rebotar un 4% este miércoles.

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Sin embargo, este jueves se ha desplomado un 3,58% después de que California -una de las economías más dinámicas del país- declarase el estado de emergencia por el riesgo de propagación del conronavirus.

El Dow Jones llegó a perder más de un 4% al final de la jornada, aunque finalmente ha cerrado en 26.121,62 puntos. El Nasdaq ha perdido un 3,1%%, y el S&P 500, se ha dejado un 3,36%%.

De esta manera, los fuertes avances que los indicadores estadounidenses lograron al cierre de la sesión del miércoles dejaron paso a una drástica corrección que vuelve a comprometer cotas de relevancia en sus principales índices. La expansión del coronavirus no frena y cualquier medida de estímulo o de contención no hace más que sumar nerviosismo.

La caída de pedidos industriales en las fábricas estadounidenses durante el mes de enero ha sido la chispa que ha encendido el polvorín en la Bolsa de Nueva York y el impacto de la decisión de las autoridades californianas ha dado el golpe de gracia.

Otros indicadores

Entre las compañías protagonistas de la sesión, las aerolíneas cayeron con fuerza después de conocerse la quiebra de Flybe y un buen puñado de recortes de previsiones en el sector.

En lo referente a los bonos del Tesoro estadounidense, el rendimiento de la deuda a 10 años volvió a caer por debajo del 1% antes de recuperarse. Los retornos llevan 10 días seguidos a la baja, su desplome más prolongado.

Por su parte el oro se estabilizaba tras repuntar después de que la Reserva Federal aprobó el martes una nueva rebaja de tasas de interés. En su última cotización operaba a 1.670 dólares por onza.

El petróleo West Texas ha caído un 1,8%, hasta 45,90 dólares, pese a que la  Opep ha recortado su producción en 1,5 millones de barriles para afrontar el desplome de la demanda debido al coronavirus